viernes, 10 de mayo de 2013

A TRAVÉS DE LA CERRADURA: LA CÚPULA DE SAN PEDRO Y TRES PAÍSES A TUS PIES

Subiendo por una de las siete colinas de Roma, la colina Aventina, donde se asienta uno de los barrios mas tranquilos y bonitos de la ciudad que situado a poca distancia del Circo Massimo, se llega a uno de los mejores secretos guardado de Roma.



Serpenteantes calles te llevan a la Piazza dei Cavalieri di Malta, dejando a un lado de la iglesia de San Alejo.


En la zona, nadie. Coches aparcados en una especie de aparcamiento improvisado, un par de portones altos y nada mas. "Pero, ¿cual es la puerta de la finca del Priorato de Malta?" Entonces veo una puerta verde que me llama la atención, con una gran cerradura con marcas de desgaste y me acerco a ella. Nadie a mi alrededor.


Me acerco y miro a través de ella, y de repente aparece delante de mi. Incoscientemente abro la boca de asombro, a pesar de que había visto la imagen en algunas fotos. Es impresionante, no esperas ver algo tan bonito a través de un sitio tan pequeño.

Y mientras sigo mirando, me paro a pensar en lo curioso de esta plaza. No pertenece a Roma, ni si quiera pertenece a Italia. Es un territorio donado por la Santa Sede a la Orden de Malta. Un estado soberano sin territorio propio. El país mas pequeño del mundo. Yo pensé que era El Vaticano, pero no, porque esta nación es aun mas pequeña, porque no tiene tierra. 

Ni si quiera antes sabía que existía y leyendo un poco descubro que es un país como tal, de unos ochenta habitantes que acuña su propia moneda, sus propios euros, que por cierto, están muy solicitados por los coleccionistas por ser muy escasos. 

Increible. Desde esa cerradura puedes ver tres países. El país de la Orden de Malta, el Estado Vaticano e Italia. ¿Es posible ver tres países o mas desde cualquier otro punto en el mundo?

Y mientras divago, veo que se acerca un grupo de turistas. Hago una foto y les dejo mirar. Cuando miro en la cámara como ha salido la foto, ¡sorpresa!. No sale la cúpula de San Pedro. Parecía un espejismo. "¡Pero si acabo de verlo durante minutos con  mis propios ojos!" pensé.


Así que me pongo a la cola otra vez para sacar otra foto. Cuando llega mi turno vuelvo a mirar para asegurarme que la cúpula sigue allí y hago otra foto. Dejo pasar al siguiente en la cola. ¡Nada otra vez!

Decido ir a dar una vuelta a Il Giardino degli Aranci, que está a pocos pasos de allí y tiene unas vistas muy bonitas de la ciudad mientras aprovecho para disimular y esperar que los turistas se vayan para poder volver a intentar hacer la foto por tercera vez sin que piensen que estoy mal de la azotea.

Los jardines son un oasis de paz en esta ciudad caótica a penas a unos metros del centro. Las vistas son muy bonitas. San Pedro, el Trastevere, la Plaza Venecia... Merece la pena sentarse en uno de sus bancos y dejar que el reloj se pare mientras disfrutas de lo que ves.


De nuevo, me dirijo hacia la cerradura para volver a hacer cola otra vez, solo hay unas seis-ocho personas, e intentar hacer la foto de nuevo. "Esta vez tiene que salir, ¿o es que no podré tener una foto de esto para poder recordarlo o para poder enseñarlo de tal forma que la única forma de verlo sea venir aquí y mirar a través de la cerradura?" suena romántico, algo que no puedes capturar...¡Pero yo quiero una foto!" discuto conmigo misma en voz baja.

Mi turno. Hago cuatro fotos para tener mas posibilidades y dejo pasar al siguiente en la cola. Me aparto a un lado para comprobar las fotos y en la tercera aparece, la cúpula de San Pedro al final del jardín. Que bonito. "Tenía tanto afán en sacar la foto que ni si quiera he prestado atención en volver a verlo..." me paro a pensar un segundo mientras me dirijo de nuevo a la cola para ver y mirar con atención, disfrutando otra vez de ese secreto en Roma no muy conocido entre los turistas. Mi turno. Miro a través de la cerradura. De nuevo, se me vuelve a abrir la boca al verlo.




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