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martes, 18 de octubre de 2011

LO MEJOR Y LO PEOR DE RÍO DE JANEIRO

Lo mejor de Río de Janeiro:

-El Cristo Redentor.

-Los zumos naturales de mil frutas super exóticas.

-La marcha y el ambiente en el barrio de Lapa.

-Las largas playas bastante limpias.

-La escalera de Selarón.

-El clima.

-La música.

-El baile.

-La flora y la fauna.

-La mayoría de la gente es bastante agradable.

-El idioma. No necesitas hablar en inglés o en portugues, te entiendes perfectamente hablando en español.

-Las maravillosas vistas de la ciudad desde cualquier punto alto.

Lo peor de Río de Janeiro:

-La desigualdad social.

-La suciedad de las calles.

-La sensación de inseguridad.

-Los precios.

-El problema en las favelas.

-El agua fría del mar (al menos en primavera).

-Algunas infraestructuras.



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Búsqueda de hotel, charla con el artista de la escalera de Santa Teresa, mercadillo y cervezas en Lapa

viernes, 14 de octubre de 2011

BÚSQUEDA DE HOTEL, CHARLA CON EL ARTISTA DE LA ESCALERA DE SANTA TERESA, MERCADILLO Y CERVEZAS EN LAPA

Gracias al Rock in Río, nos fue bastante complicado encontrar un alojamiento que pudiésemos pagar y cuando lo encontramos nos dijeron que no había disponibilidad para nuestra última noche en wl hotel, caía en sábado.


A las nueve de la mañana, después de haber gumiado lo máximo en el desayuno por si nos tocaba deambular por la ciudad hasta coger nuestro vuelo a las seis de la mañana, decidimos que, a pesar de que solo íbamos a pasar unas pocas horas en el hostal esa noche (en caso de que encontrásemos uno), era mejor coger una habitación para poder dejar las mochilas y además para poder darnos una ducha.

Los alojamientos de la ciudad estaban completamente llenos, por mas que buscamos en internet solo encontramos dos sitios donde había camas. Al salir de nuestro hostal pasamos por otro que estaba a menos de cien metros y a mi prima se le ocurrió preguntar, a pesar de que en internet ni aparecía. Yo pensé que ni de coña iban a tener camas para nosotras pero por preguntar...

Bueno pues, con la suerte que nos caracteriza, si que quedaban camas en una habitación grande con bastantes literas. El chico nos dijo que si pagábamos en efectivo nos haría un descuento. Le explicamos que teníamos muy poco efectivo.

Al despiste, guardamos unos cuantos reales para el taxi hasta el aeropuerto de esa noche y le pusimos en el mostrador de recepción todos los reales que teníamos encima, centimillos y todo.  El recepcionista cogió todo el dinero y nos dio dos llaves de la habitación donde aun no había nadie pero donde seguro vendría gente, gente que al final no llegó así que pagamos unos quince euros por una cama cada una pero tuvimos toda la habitación para nosotras.

Ya habíamos visto lo esencial de Río, o eso es lo que pensábamos, así que pensamos en ir a dar una vuelta por la zona de Lapa que es la mas animada.

Por el camino conocimos a un uruguayo de unos ochenta años que llevaba mas de cuarenta viviendo en Río que nos estuvo contando los pros y los contras de la ciudad, como habían subido los precios de las casas en las últimos años...Fue una conversación muy interesante y nos dio una visión realista, no de turista, de como se vive en Río.
Caminando caminando miramos por casualidad hacia la izquierda en una de las calles y vimos una escalera de colores que subía al barrio de Santa Teresa. Nos acercamos para verla mejor. Se trataba de una escalera de mas de 100 metros de alto decorada a base de azulejos de todo el mundo. ¡No teníamos ni idea que existiera esta escalera! Fue toda una sorpresa encontrárnosla pero además aquí no acabó la cosa.

Cuando empezamos a subir la escalera vimos que había unos periodistas haciendo una entrevista a un personaje bastante curioso en bañador sin camiseta que llevaba un bigote a lo Dalí.

Justo al pasar a su lado, a pesar de que estaban en pleno rodaje, el personaje nos preguntó "¿De donde sois?" "De España" "¿Habéis estado alguna vez en el parque Güel de Barcelona?" "Si, he estado" le contesté yo. "Entonces, ¿Qué te gusta mas el parque o esta escalera" "Bueno, esta escalera es muy bonita pero creo que me quedo con el parque Güel" "¡Que cosas dices!, hablas como española..."

Así se quedó la cosa. Seguimos subiendo las escaleras y viendo los diferentes azulejos. Puedes encontrar azulejos de casi cualquier sitio del mundo...Muy curioso.
Al bajar las escaleras y llegar a la altura del hombre, que seguía con el documental, "¡esperad! Quiero que entréis a mi taller" Entonces le dijo a un chico que estaba detrás de la cámara, que resultó ser su ayudante, que nos enseñara todo.

En ese momento nos dimos cuenta de que ese curioso hombre era el artista que creó esta escalera. Me sentí un poco mal por haber sido tan dura o clara con respecto a mi opinión porque además, después de haber subido y bajado las escaleras pude apreciar mas todo el trabajo y lo original de esta.
El ayudante, argentino, nos explico que tardaron décadas en decorar toda la escalera, que los azulejos eran donados, enviados, comprados...Nos explico algunas excentricidades del artista, una mezcla entre artista, genio, loco...

A la salida del taller, el artista, Jorge Selarón, nos volvió a coger por banda volviendo a dejar tirados a los del documental. "Venid chicas, quiero que me digáis países del mundo y yo os enseñaré donde está" Y así estuvimos un rato, poniéndole a prueba. Mientras la cámara nos grababa.


Nos pidió que le enviáramos unos azulejos de Toledo y de Segovia y nos prometió que si se los enviábamos iba a ponerlos en la escalera para que formasen parte de la obra porque le habíamos caído muy bien.


Nos despedimos de él prometiéndole el envió de los azulejos mientras los periodistas le decían con un tono mas que cansado "Por favor vamos a terminar el documental..." Fue entonces cuando una chica grito a su compañero "¡Ehy! ¡Es él! ¡Selarón! E hizo una foto donde salíamos nosotras con él. Tuvimos mucha suerte.
El ayudante del artista nos comentó que había un mercadillo en Lapa que no nos podíamos perder así que allá que fuimos.



Puestos artesanales que vendían de todo. Mucha gente, mucha música, mucha cerveza, la gente bailando por la calle. Muchísimo ambiente. Llegamos sobre la una de la tarde y estuvimos de mercadillo, cervezas y baile, porque nos encontramos con una batucada y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos de la mano de desconocidos bailando como locas y cantando, no se muy bien que...



Cuando empezó a hacerse de noche nos fuimos para el hostal, nos duchamos, nos cambiamos y nos volvimos de cervecitas a Lapa. Samba por aquí samba por allá...

 
A las tres de la mañana, a una hora de tener que coger el taxi hacia el aeropuerto, nos volvimos para el hostal, hicimos el atillo y para el aeropuerto de empalmada...Vaya día nos esperaba en ¡Buenos Aires!

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martes, 4 de octubre de 2011

CRISTO REDENTOR, PLAYA DE BOTAFOGO, COPACABANA, LAGOA Y SAMBA EN EL BARRIO DE LAPA

Con las pilas recargadas nos levantamos, el Cristo Redentor nos esperaba. Sabíamos situarlo porque lo habíamos visto desde varios puntos de la ciudad pero no sabíamos como llegar. Con la suerte que nos caracteriza, la recepcionista nos explicó que desde el hotel andando había unos tres cuartos de hora así que decidimos ir andando para ver otros barrios de la ciudad por el camino.

El paseo, bastante ameno, nos dejó ver mas sobre la vida en esta ciudad y nos llevó a una calle en cuesta donde vimos el trenecito que nos llevaría hasta la cima de Corcovado, donde se encuentra el Cristo.

Allí encontramos turistas pero muchos menos de los que pensábamos y la mayoría de ellos brasileños. Compramos nuestra entrada, 30 reales (unos 12€) y esperamos a que llegara el siguiente trenecito.


No sabíamos muy bien lo que nos esperaba, solo que hasta llegar al Cristo deberíamos tener unas maravillosas vistas de la ciudad  y no nos defraudó. El trenecito sube por montaña empinada atravesando un bosque muy frondoso que pertenece al Parque Nacional Tijuca donde se pueden ver árboles y frutas desconocidas para la mayoría de nosotros. Da un pelín de miedo porque el trenecito se ve que es medio viejo y por algunos tramos va por el borde mismo de la montaña de tal forma que si miras por la ventana lo que ves debajo es nada. Eso si, las vistas, cuando la vegetación te permite verlas, son increibles.


El trayecto se hace muy ameno, sobre todo en la parte que unos samberos entran en el tren a tocar samba y hacen participe de la fiesta a los pasajeros.

Una vez llegado arriba, tienes todas esas vistas que habías intuido o medio visto a través de los árboles abiertas todas para ti. Río por aquí, Río por allá, todo Río y de repente, una imagen te hiela, ¡Es el Cristo! Justo encima de ti. A tus pies todo Río de Janeiro y mirando hacía el cielo el imponente Cristo de piedra te da la bienvenida con los brazos abiertos.


Muchas veces hemos visto imagenes del Cristo Redentor en películas, documentales...Pero cuando lo tienes ahí mismo te deja inmóvil por un minuto admirando su grandeza y te viene a la cabeza el significado que tiene para la ciudad, el Cristo Redentor protege y abraza a la ciudad de Río desde las alturas, solo desde aquí puede llegar hasta tanta gente.


Veinte millones de fotos después, decidimos que ya era hora de irnos, pasadas casi tres horas desde que llegamos. De vuelta en el trenecito a tierra firme. Recomiendo que tanto para la subida como para la bajada se coja sitio en el lado izquierdo según entras.

Queríamos andar mas así que nos fuimos desde Corcovado hasta la playa de Botafogo caminando sin prisa. Cuando llegamos, nos tiramos quince minutos de reloj para cruzar la carretera que hay entre la zona de bares, casas y demás y la playa. ¡Que cosa mas ridícula! Solo hay pasos de cebra en algunas zonas y los cruzas y te quedas ahí parada sin ver pasos de cebra ni a la derecha ni a la izquierda...Así que, después de venga esperar y ver que pasaban muchos coches y que era peligroso nos dimos la vuelta y nos quedamos sin ir a esa playa...


Aquí tuvimos que coger el metro, solo dos paradas, pero resulta que desde Botafogo hasta Copacabana no es fácil ir andando. Llegamos a Copacabana bailando samba por el metro y cantando la canción de a playa, ¡íbamos a Copacabana! Cuando llegamos...Ni el tato.



Otra vez nos pasó lo mismo, cuatro gatillos por ahí dispersos pero nada mas...Encima hacía fresquito así que ni nos quitamos el vikini. Fui a bañarme pero al mojarme los pies me quedé tiesa como la mojaba hasta que la sangre volvió a circular por mi cuerpo pidiéndome que no volviera a hacerle eso así que me salí y me tiré en una toalla, cosa graciosa porque allí nadie tenía toallas, en vez de esta usaban unos pareos grandes.

Con frío, mas solas que la una y sin opción a baño, eso si con unas bonitas vistas de la playa enfrente, decidimos ir a comer algo. Nos sentamos en un restaurante brasileño donde comimos carne en salsa, arroz con verduritas, patatas fritas y un poco de ensalada, todo en un plato, por menos de 3€ al cambio.



Con la tripa llena, paseando para bajarla un poco, nos fuimos al lago que hay detrás de Copacabana desde donde hay una bonitas vistas del Cristo y desde donde habíamos leído que se veía un precioso atardecer desde unas terracitas. Las terracitas en Sebastopol, estaban anocheciendo pero no se veía el sol poniéndose ni nada....un exitazo vamos...pero el lago es bonito así que merece la pena.

Andando como chiquito del agotamiento que teníamos llegamos a casa y nos tiramos a descansar un poco. Esa noche teníamos que recompensar la tarde de fallo con una buena noche.

Después de descansar nos vestimos y nos fuimos a tomar algo, Le preguntamos al recepcionista del hotel por donde salir y nos dijo que al ser jueves no iba a haber casi ambiente...¡Pero si estamos en Río de Janeiro! Ya teníamos en mente salir a tomar algo así que fuimos a la zona donde nos recomendó esperando que no hubiera nada, en la zona de Lapa, cerca de los arcos.

¿Vacio? eh......¡había un montó de gente! Escuchamos música en directo que salía de uno de los sitios, ¡samba! así que allá que fuimos. Cuando llegamos a la puerta vimos que había cola...."pero bueno, si es jueves..." pensamos.

Nos cobraron 18 reales (unos 8€) y nos dieron un cartón donde el camarero iría marcando lo que tomásemos. Pasamos. El ambiente muy bueno, el 98% de la gente brasileños cantando todas las canciones que el grupo iba tocando. Después un chico argentino que conocimos nos dijo que habíamos tenido mucha suerte por ir esa noche porque el que cantaba era el compositor de todas esas canciones, de las mas famosas de Brasil. Nosotras ni idea claro, pero sin saber quienes eran, nos encantó el grupo y no paramos de bailar en toda la noche, y de hacer que cantábamos...Digo de intentar bailar porque es imposible bailar samba....¡y menos tan bien como lo hacen ellos! Me da igual chicos que chicas...Nosotras seguimos el consejo de "tu muevete como si quemase el suelo" pero nada...Acabamos bailando a nuestro estilo y con dolor de cadera.

A eso de las dos, taxi hacia el hotel, parada para comprar comida en el puesto de la esquina y a dormir. El día acabó tan bien como empezó, dos básicos brasileños, el Cristo Rendentor y samba.


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