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miércoles, 20 de junio de 2012

LO MEJOR Y LO PEOR DE JAPÓN

Siempre digo lo mismo pero está claro que en menos de dos semanas que he estado en japón solo he podido hacerme una idea de lo que es el país y no sería justo hablar como si fuera una experta en Japón pero las sensaciones que he tenido o las experiencias que he vivido en este país me hacen llegar a las siguientes conclusiones:

Lo Mejor de Japón:

-La gente. Lo que mas me ha gustado de Japón es como es la gente entre ellos y con los extranjeros. Tienen unos valores difíciles de encontrar hoy en día. Son confiados porque no ven tanta maldad, son muy respetuosos porque dan por hecho que tu lo eres también con ellos, son pacientes, amables, acogedores, muy limpios, extremadamente ordenados y puntuales. Funcionales a todos los niveles, quizás se dejan llevar poco por su instintos porque son reservados y muy correctos. En mi opinión, les faltaría un poco de pasión, de sangre en las venas pero son de las mejores personas que he encontrado en los treinta países que ya conozco.

-La tranquilidad. A pesar de ser macrociudades, tanto en Tokio como en Kioto, cada pocos metros encuentras oasis de paz donde desconectar, rezar, pensar. Es algo parecido a lo que podría pasarnos a nosotros con las iglesias pero la diferencia es que allí los templos están rodeados de jardines, estanques, peces y los edificios son hechos de materiales de la tierra por lo que todo está mas ligado a la naturaleza y al hecho de desconectar, no tanto a una religión u otra.

-El contraste. Japón es un país de contrastes continuos. Paz y ritmos de locura en sus ciudades. Tradición y modernismo. Aislamiento y aperturismo. Creo que la clave de que sea una cultura tan especial es que en casi todas estas cosas mantienen un equilibrio perfecto entre unas y otras que les permite evolucionar sin dejar de mirar atrás.

-La comida. Además de ser deliciosa, es original, muy sana y me arriesgaría a decir que la gran mayoría de esta bastante mas ecológica que la que podemos encontrar en otras partes del mundo.

-La cultura auténtica. Han sabido mantener sus tradiciones ancestrales hasta día de hoy y además se sienten muy orgullosos de ellas. Es un país poco manipulado por la globalización donde encuentras cosas únicas y auténticas que tienen siglos y siglos de existencia. No he conocido un lugar mas auténtico y original que Japón.

-La organización. Todo está medido al dedillo, Aunque vayas a una de las estaciones principales de Tokio en hora punta no hay empujones, aglomeraciones, colas...Parecen que todo están acompasados para no molestarse los unos a los otros en un orden imaginario dictado por nadie. Creo entender que son tan ordenados porque desde pequeños son adoctrinados para ello ya que siendo tantísima población en un espacio relativamente pequeño y siendo además una isla bastante aislada, si no tuvieran este orden sería un completo caos.


Lo peor de Japón:

-Tarjetas de crédito. Durante los últimos dos días estuvimos con a penas unos diez euros al cambio en efectivo. La idea era pagar con tarjeta pero es sorprendente que, con lo avanzado que es Japón, en muchos sitios no aceptaran tarjeta. Pero lo peor de todo es que, ciñéndonos solo a los sitios que aceptaban tarjeta Visa y/o Mastercard que eran las que nosotras llevábamos, a la hora de pagar no aceptaban la tarjeta. Todas las tarjetas tenían fondos y habían sido usadas en países del mundo como Brasil, Estados Unidos, Marruecos, Estambul...Pero aquí no nos la aceptaban. Decían que era porque el datáfono no era compatible por lo que nos las vimos y deseamos para poder sobrevivir los últimos dos días.

-El idioma. A parte de no entender los menús en los restaurantes, muchas calles, estaciones de tren o metro y demás cosas fundamentales estaban escritas solo con carácteres japoneses por lo que era muy difícil para nosotras descifrar lo que ponía. Al ser un idioma completamente diferente al nuestro era imposible deducir algo de lo que ponía pero además de eso es que no encontramos mucha gente que hablase inglés así que nos limitábamos a hacernos entender con un poco de inglés, algunos gestos y mucha paciencia gracias a su simpatía.



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sábado, 2 de abril de 2011

¡POR FAVOR ESTO ES UNA BIBLIOTECA NO UN CIRCO!

Me he venido a la biblioteca pública de la quinta con la cuarenta y dos para conectarme porque en mi casa tenemos problemas con Internet. Suelo venir un par de veces a la semana porque es muy tranquila y ahora que hace mal tiempo es un lugar perfecto para trabajar o leer.

Bueno, tranquila, depende. Llevo aquí menos de una hora y ya he vivido un par de fenómenos paranormales. Según atravieso la sala y me siento en una de las mesas coge el hombre que está a mi lado y se prepara un gargajillo y lo escupe en un clinex…Vamos a ver, ¿no puede irse al baño y hacer lo que tenga que hacer? Después, para quitarse el mal sabor de boca, supongo, se ha metido un chicle en la boca. Parecía una mula pastando con la mandíbula que parecía que se le iba a salir y unos ruidos. Todo el mundo en la biblioteca mirándole por el escándalo que estaba montando. Me he puesto música en el ordenador a todo volumen para no escucharle porque parecía que con esos movimientos de mandíbula con la boca abierta y todo me iba a enganchar a mi y me iba a rumiar.

Yo a lo mío, con mi música. De repente veo que una mujer se levanta y empieza a dar patadas voladoras al aire, en plan Chuck Norris. Después se pone arriba y abajo, arriba y abajo, a hacer ejercicios, imagino que para estirarse porque la mujer llevaba horas sentada pero no se…hay otras formas ¿no? Todo el mundo con el cuello girado hacia ella, esto parecía un partido de tenis, de mi amigo el del escupitajo a mi amiga la de las patadas voladoras. La mujer diciendo hola y sonriendo.

Quince minutos de tranquilidad, partido de tenis en descanso, hasta que aparece el siguiente en escena. Llega un hombre con su ordenador, se sienta, lo enciende, y pone música reggaeton a todo trapo. Y el tío bailando y todo. Todo el mundo flipando hasta que uno de seguridad se ha acercado a él para recordarle que en las bibliotecas hay que guardar silencio. La verdad es que me gustaba mas el ambiente con la musiquita, la gente se quejaba pero bien que movían las caderas en la silla.

Aquí no acaba todo. Aparece al rato una mujer de unos sesenta años con un gorro de la rana Gustavo en la cabeza. Hasta aquí todo normal pero de repente empieza a reírse a carcajadas sin haber encendido el ordenador ni tener un libro ni nada. A  carcajadas, pero llorando la mujer. La mitad de la biblioteca con los ojos inyectados en sangre pensando “¡Por favor esto es una biblioteca no un circo!” y la otra mitad, yo una de ellos, sonriendo o riéndose por la situación. Además la risa de la mujer era bastante contagiosa.

Llega el hombre de seguridad, que yo creo que hoy no se ha aburrido nada, y le dice que por favor, esto es una biblioteca y hay que mantenerse en silencio. No risas, no música, todos concentrados en lo nuestro, yo esperando la próxima actuación. Siguiente en aparecer, un hombre con dos portátiles y una mesa de mezclas…”¡Tenemos fiesta!” he pensado pero mi gozo en un pozo. Yo que pensé que se iba a poner a pinchar música, que lo ha hecho pero con sus súper cascos que le cubrían no solo las orejas sino media cara cada uno. Parecía la princesa Leia de La Guerra de las Galaxias.

Entonces me he empezado a fijar en la gente que estaba a mí al rededor. Personas trabajando con su portátil, el dj, un par de personas leyendo libros, un hombre haciendo sudokus, una mujer viendo una peli en blanco y negro en su portátil, la mujer que se partía de risa, que cuando la mirabas sonreía de oreja a oreja, la karateca, uno comiéndose una bolsa de patatas fritas, que debía ser hermano del del chicle porque tenían el mismo estilo comiendo, una mujer con las manos en el ordenador haciendo como si escribiera pero con las gafas de sol puestas y echándose una cabezadita a lo abuelo en el sofá con la boca abierta y el cuello dislocado hacía atrás, una chica jovencita cargando el móvil, rosa como con diamantitos (espero que de plástico), mientras se miraba las uñas.

“Uhy…huele un poco raro…como a putrefacto, queso cabrales pero a lo rancio” Me doy cuenta que el hombre que está enfrente mío se ha quitado los zapatos. El olor ha ido creciendo y creciendo, dios me estoy mareando, es peor que una mofeta, ¿no se da cuenta? Me dan ganas de gritar “¡seguridad seguridad! ¡Lléveselo que está atentando contra la salud pública!” pero afortunadamente miro el reloj y me doy cuenta de que me tengo que ir porque he quedado con la amiga de una amiga que es nueva en la ciudad, a la que no conozco pero que conoceré en breves, para ir a cenar. Es de sus primeros días en la ciudad así que se me ha ocurrido llevarla a un sitio que le sorprenda. Vamos a ir al restaurante koreano donde puedes ver como hacen los dumplings, espero que le guste.

No me lo puedo creer. Me he quitado los cascos para empezar a recoger y mi amigo, el del gargajo y la mandíbula con vida propia ¡está roncando como un oso! Y todo esto en una hora en la biblioteca pública en medio de la ciudad. Si cuando dicen que Nueva York es la jungla…es por algo.



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domingo, 20 de marzo de 2011

LA BODA DE MI AMIGA AFRO AMERICANA CON SU NOVIO JAPONÉS VESTIDOS AL ESTILO DE LA INDIA

El otro día salí con unos amigos de la academia de inglés para tomar algo y una de mis amigas brasileña me contó que se casaba en junio y que estaba invitada J Quizás pensarás “¡genial! Su primera boda en Nueva York, que ilusión” y de hecho me hace mucha ilusión porque tengo mucho cariño a mi amiga pero no es mi primera boda en Nueva York, es la segunda.

La primera boda a la que asistí en Nueva York fue el 10-10-10 y fue la boda entre mi amiga afro americana y su novio japonés. La ceremonia tuvo lugar en Central Park y fue una mezcla entre cristiana y budista con un toque tradicional japonés. Los novios iban vestidos al estilo de la India, mi amiga vestía un sari y su actual marido un sherwani.

Como ves no fue la típica boda a la que estamos acostumbrados a ir…Te cuento.

Cuando me invitó mi amiga a su boda y me contó todo lo relacionado con los preparativos me quedé con la boca abierta. Ella quería una boda diferente y creo que no había posibilidad de que fuera más de lo que fue.

La ceremonia tuvo lugar en un precioso jardín en Central Park llamado El Jardín Secreto, probablemente porque mucha gente que incluso lleva muchos años viviendo aquí no lo conoce. Es tan secreto que me costó un poco encontrarlo. Es un jardín muy íntimo y romántico con muchas flores y afortunadamente ese día hacía sol. Sus amigos, cantantes profesionales, cantaron su canción favorita Black Bird de los Beatles, mientras ella entraba, en vez de la clásica Marcha Nupcial de Mendelsonhn.  Fue la ceremonia más bonita en la que he estado.

La fecha elegida por la novia fue el 10-10-10 después de hacer unos cálculos sobre la estación del año apropiada, ver unos aspectos astrológicos relacionados con el signo de libra, que al parecer es el signo del amor, pero sin llegar a la época de escorpio porque, según la novia, si cae en época de Escorpio las cosas hubieran sido mas complicadas e intensas para ella. La ceremonia tenía que ser el domingo para que la gente pudiera asistir así que con todos estos datos y cábalas la novia cogió el calendario y vio que la fecha era casualmente el 10-10-10 lo cual cuadraba perfectamente con una fecha que parecía única. En la mayoría de las bodas en las que he estado en España los novios han seleccionado la fecha libre en la iglesia en la que querían casarse y punto, nada de estudios profundos.

La ceremonia fue, en boca de la novia, ecléctica con una mezcla de rito cristiano, creencias de nueva era y budismo SGI pero que terminó con una ceremonia sake "San San Kudo" que básicamente significa 3x3=9= triple felicidad, ahí queda eso.

Los novios iban vestidos con un sari y sherwani de color dorado y crema que les daba un aspecto muy elegante. Las damas de honor iban vestidas con un vestido occidental como el típico de cualquier boda pero además había un hombre de honor que iba vestido al estilo indio también.

Cuando terminó la ceremonia los novios se fueron a hacer fotos en el parque y los invitados nos quedamos un rato hablando, después nos dirigimos hacía el restaurante, yo en metro claro.

Cuando llegué al restaurante, de comida mediterránea, me di cuenta que ya había estado allí, ¡vaya coincidencia! Había estado allí para ver el espectáculo de danza del vientre en el que salía una de mis amigas. Que casualidad, ¿cuántos restaurantes hay en Nueva York? Y justo yo había estado en ese un par de meses antes, increíble.

Me senté en la mesa y me presenté a los invitados con los que la compartía, una amiga de la universidad de mi amiga, el hombre de honor de la ceremonia que era italiano y muy gracioso y un chico colombiano amigo de la novia que al parecer era famoso porque era uno de los entrevistadores mas conocidos de Latinoamérica trabajando en los Estados Unidos, se le veía muy sofisticado. Además estaba mi amiga que me había acompañado.

En la mesa, algodón de azúcar del típico de las fiestas de barrio, que me encanta, una botella de sake con unos vasitos de sake y una galleta de la suerte como regalo para cada invitado.

Llegaron los novios y se pusieron a bailar, fue muy divertido. Para ser japonés, el novio no tenía nada de vergüenza y tenía buen ritmo, me sorprendió.

La comida fue estilo buffet con cosas como ensalada, pasta, salmón a las finas hierbas... Pero lo mejor de la comida fue la tarta.

Mi amiga y su ahora marido se conocieron en un karaoke bebiendo unas cervezas así que se les ocurrió recordarlo haciendo unos muñecos de azúcar son su aspecto y vestidos como iban vestidos el día de la boda, cada uno con un micrófono en la mano con el ramo de flores de la boda ella en la otra mano y él con un botellín. Me pareció súper curioso pero sobre todo súper personal.



Después de la tarta el espectáculo empezó. Exhibición de tango, porque la novia baila tango, exhibición de danza del vientre, porque la novia baila danza del vientre, la presentación de una nueva canción de una amiga de la novia que es cantante profesional y  karaoke, porque la novia es cantante, canta en el coro de Las Naciones Unidas aquí en Nueva York y en una banda, además de porque gracias a la afición de ambos por el karaoke se conocieron. Hubo unas pequeñas lecciones para que los invitados pudieran bailar tango y danza del vientre y el karaoke fue abierto para que todo el mundo participara. Fue muy divertido. Después de unas horas de baile y cante fue la hora de volver a casa, aunque se que algunos invitados fueron a la suite del hotel donde durmieron esa noche los novios para continuar la fiesta.

No me esperaba una boda así y me sorprendió muchísimo. Quizás no es la boda convencional y probablemente ni tu ni yo celebraríamos nuestra boda así, menos yo que no tengo nada claro que me vaya a casar, no se tú, pero la sensación que me dio fue que la boda era un fiel reflejo de las vidas de las personas que se casaban, era totalmente personal y única, era su huella y la imagen de su vida normal pero llevada a una celebración a lo grande con amigos y familia. Me pareció una boda absolutamente única que estoy segura que nadie de los que estuvo allí olvidará jamás. Lo mejor, la tarta J


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