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viernes, 30 de marzo de 2012

GRAN APAGÓN MUNDIAL EL 31 DE MARZO, ¿QUE ESTAS DISPUESTO A HACER PARA SALVAR EL PLANETA?

Anuncios, campañas informativas o incluso comentarios con amigos o compañeros de trabajo sobre el gran apagón mundial que tendrá lugar el próximo sábado 31 de marzo de este 2012 entre las 20:30 y las 21:30 y la pregunta que ha lanzado la ONG WWF "¿Qué estás dispuesto a hacer para salvar el planeta?" me hicieron pensar en lo dependientes que somos de la electricidad. 

Desde que nos levantamos, sonando el despertador o con la alarma del móvil, hasta que nos vamos a domir, cepillándonos los dientes con el cepillo eléctrico o viendo la tele para dormirnos, estamos completamente enchufados. ¿Realmente es tan imprescindible?

El problema es que hemos hecho que si que lo sea. No sabríamos vivir sin todas esas cosas. Imagínate vivir sin móvil, sin ordenador, sin cámara de fotos, sin microondas, sin televisión, sin consola, sin la propia luz de nuestras casas...Hoy por hoy, imposible.

Yo no soy la típica extremista que piensa que si todo eso no existiera seríamos mucho mas felices además de no dañar tanto el planeta porque soy consciente que nos hace la vida mucho mas fácil, y hablo de usar el móvil para comunicarte con los tuyos, usar un calefactor cuando hace frío, la radio para informarte de las noticias o incluso cosas mucho mas importantes donde es fundamental como en medicina.

Eso no quita que si que hay veces que cuando se me acaba la batería del móvil o se me olvida o cuando estas en el campo o en la playa sin ningún aparato cerca, me siento libre. ¿No te ha pasado eso alguna vez? Es como si no estuvieras atado a algo, o como te dieras cuenta de que, aunque no tengas esas cosas que creemos necesitar, hay muchas otras que son muy interesantes, divertidas o que simplemente te hacen sentir mas cerca de lo natural o incluso mas cerca de las personas que te rodean.

Cuando la primavera pasada estuve en Lancaste, una de las ciudades Amish mas conocidas de los Estados Unidos y vimos como vivían sin todas esas cosas y que, aunque parezca increíble, no solo sobrevivían sin ello si no que además sabían divertirse y parecían felices. Esos días que pasamos allí quisimos vivir un poco, está claro que no tanto como ellos, como lo hacen los amish, mínima electridad, ocio natural, nada de tele, móvil o internet y la verdad es que nos gusto mucho y nos lo pasamos genial. después volvimos a la realidad, nada mas ni nada menos que a nuestras vidas en Nueva York, lo mas opuesto que pueda haber.

Con esta idea, se invita a que la gente entre las 20:30 y las 21:30 apague todos sus aparatos como símbolo. Está claro que no es suficiente pero si que opino que con pequeñas acciones como esta se pueden conseguir grandes logros.

Yo este sábado 31 de marzo he decidido no solo apagar todos los aparatos de mi casa durante una hora, voy a vivir veinticuatro horas sin usar la electricidad. Es mi pequeño granito de arena. Un día sin electricidad. Ya contaré que tal se me da la experiencia.



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miércoles, 14 de marzo de 2012

EL REY DE LA SELVA EN LA GRAN VÍA DE MADRID

El año pasado cuando aun vivía en Nueva York, unas buenas amigas me prometieron como regalo de cumpleaños ir a ver el musical The Lion King en Broadway. Junto a La Bella y La Bestia, El Rey León es mi película favorita de Disney, un clásico que aun me sigue emocionando cuando la veo. 

Con esas vidas tan ajetreadas en la Gran Manzana, nos fue imposible encontrar un día en el que pudiésemos ir todas y que además no nos costara una barbaridad la entrada. Nos acercamos a la taquilla pero los precios que nos dijeron nos dejaron impactadas. Unos meses después, todas dejamos la ciudad y con ello la ilusión de ir al musical.

Cuando llegamos a Madrid busqué si había o iba a haber en algún momento la representación en Madrid y mi sorpresa fue que, en efecto, El Rey León llegaba a Madrid en un par de meses.

Así que sin dudarlo, me fui a la taquilla del Teatro Lope de Vega en La Gran Vía a preguntar precios y días libres. Esto fue en noviembre pero hasta esta semana de marzo no había entradas juntas por menos de 90€. Bueno, no había opción, no pensaba quedarme sin ver El Rey León otra vez así que las compré y esperé pacientemente durante casi cinco meses para verlo, y creeme cuando te digo que mereció la pena.

El día llegó de repente y empecé a ponerme nerviosa y emocionada. Nos cogimos el autobús y nos fuimos hasta Sol, desde allí caminamos hasta llegar al teatro y allí encontramos un gran número de personas a las puertas.

A la entrada del teatro, nos comprueban las entradas y nos dejaron pasar. La tienda de recuerdos, el bar y un foto cool con El Rey León. Nos hicimos la foto de recuerdo, esperando la cola correspondiente, y nos fuimos al bar a ver que había. Pedimos un cubo de palomitas por el que nos cobraron 7 eurazos...Lo peor de todo es que en el descanso salimos a la calle y allí encontramos una tienda 24h que, aunque sajaban con los precios, salía bastante mas barato que el bar del teatro.

Ya ni me acordaba donde estaban nuestros asientos así que preguntamos a una acomodadora y nos ubicó en la zona de platea en la fila número siete, ¡muy cerca del escenario! La entrada nos costó 63€ cada una.

Se apagan las luces, con el teatro completamente lleno, y empieza el espectáculo. No quiero descubrir nada del musical pero como pista diré que ya desde el segundo uno la magia aparece en escena haciendo a todo el público parte de ello.







El vestuario, la escenografía, la orquesta en directo, emotivo, auténtico. Los actores, desde la pequeña Nala y Simba hasta ellos mismo de adultos, Mufasa, Scar, Timón, Pumba, Zazú....Todos ellos impecables con unas voces impresionantes que te ponían la piel de gallina.

Un espectáculo imprescindible para niños y mayores donde el tiempo volará mientras tu te adentras en la selva y formas parte de la historia.

Sin duda, recomiendo el musical, aquí, en Madrid, en Nueva York, en Londres o en la conchinchina. Después de verlo te das cuenta que con todo el trabajo que tiene el show, es normal que el precio de la entrada sea ese, así que, aunque haya que hacer un esfuerzo, merece la pena. Es bonito volver a sentir la ilusión de un niño aunque sea por unas horas.

Para mas información sobre el musical:


El Rey León Madrid