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miércoles, 16 de noviembre de 2011

DECIDIENDO EL PRÓXIMO DESTINO PARA VIVIR

Sentada detrás de la recepción del hotel durante horas y horas al día, me da tiempo para pensar en muchas cosas, tantas que tengo siempre a mi lado unos trozos de papel en blanco donde escribo las cosas que me van viniendo a la cabeza. Hoy estoy pensando sobre donde me voy a ir a vivir después de navidades.

La idea es irme a vivir a Asia u Oceanía para poder conocer ambos continentes de forma mas fácil. Según la temporada, los billetes entre Asia y Oceanía son bastante mas económicos que saliendo desde cualquier otro lugar del mundo, por cercanía, por lo que me será más fácil poder viajar por varios países en el periodo que esté viviendo en esa zona.

Pestaña del ordenador con un mapa del mundo abierto, tengo bastantes opciones, hay 48 países en Asia y 14 en Oceanía por lo que tendré que enfocar un poco mas mi búsqueda siguiendo algunos criterios.

Me gustaría vivir en un país donde:

-Me sienta segura.

-La economía no se haya visto muy afectada por la crisis mundial (para poder encontrar trabajo).

-Preferiblemente, el inglés sea lengua oficial ( o al menos sea tan común que pueda moverme con el).

-Preferiblemente, el clima sea bueno.

Con estas premisas, acabo de descartar algunos de los países que antes estaban en la lista, bueno, de hecho, bastantes.

Sin duda alguna, como otras veces he dicho, si las circunstancias en Japón fuesen mejores, mi destino sería Tokio. Pero no es el momento, quizás en un futuro, espero que si.

Creo que ahora mismo me decantaría por Nueva Zelanda o Australia. Ambas me llaman mucho la atención porque son países que no han sido tan modificados como otros debido a su aislamiento, en parte por la lejanía a cualquier sitio.

He oído hablar muy bien de ambos lugares. Son muy diferentes entre si pero comparten el amor por la naturaleza y su defensa y protección y eso me gusta mucho. Quizás allí no pueda encontrar macro ciudades como Nueva York pero en realidad eso es lo que en parte me hizo irme. Tenía ganas de algo diferente. Quizás algo mas ancestral, quizás algo mas natural, quizás algo mas ¿puro?.

No se muy bien como explicarlo pero a veces en Nueva York sentía que estaba dentro de una película, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Las malas, para mi, eran que muchas cosas no parecían reales si no parte del guión. Como si alguien en algún momento fuera a decir "¡Coooortén!" y los personajes fueran a ir a descansar a sus camerinos. Algo extraño...Es posible que las personas que han vivido allí sepan de lo que hablo, o no.

El caso es que me apetece algo diferente a Nueva York, y menos mal porque no creo que pudiera encontrar algo similar en el mundo...Nueva York es ÚNICO con sus pros y sus contras pero completamente único.

Volviendo al mapa mundi, tanto Australia como Oceanía están cerca de Asia por lo que podría hacer un par de viajes en vacaciones o al terminar mi estancia allí. Creo que estos dos países son los que cumplen todos los puntos que me gustarían para mi nueva aventura.

Me imagino haciendo submarinismo en la Gran Barrera de Coral y se me pone la piel de gallina...O asistir a una danza ritual, ver con mis propios ojos la preciosa Ópera de Sydney, las idílicas playas de Nueva Zelanda...Creo que disfrutaría mucho por esas tierras.

En las próximas semanas voy a centrarme en saber mas sobre estos dos países. Quiero saber si me gustaría vivir allí una temporada pero creo que si, veremos.


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lunes, 29 de agosto de 2011

¿AHORA QUE HAGO?

Llegué a España hace mas de dos meses desde Nueva York con la idea de decidir cual iba a ser mi siguiente paso durante el verano pero no contaba con el hecho de que no iba a parar hasta el punto de, viviendo en Madrid, solo haber pasado siete días en casa desde que llegué.

No me puedo quejar porque ha sido uno de los mejores y mas completos veranos de mi vida pero septiembre está a la vuelta de la esquina y sigo sin tomar una decisión.

Si alguien me preguntará ¿Qué es realmente lo que te gustaría hacer ahora? sin dudarlo ni un segundo la respuesta sería dar la vuelta al mundo.

Cuando me quedaban cinco días en Nueva York, una de mis estudiantes, que tiene mas de setenta años, me regaló un libro que vine leyendo en el avión de vuelta a casa, la traducción sería algo como "Prepara tu vuelta al mundo". Aunque ya tenía la idea en la cabeza, al empezar a leer el libro y las experiencias y consejos de gente que lo había hecho fui mas consciente de lo mucho que me gustaría hacerlo y además sentí que estaba preparada para hacerlo.

Sentada en el avión que me llevaba de vuelta a casa desde Nueva York mientras leía este libro, conocí a una mujer americana de unos sesenta y tantos años con la que me pasé todo el viaje hablando. Desde el primer momento en el que empecé a hablar con ella me di cuenta de lo interesante que era. Me contó muchas cosas sobre su vida y sentí como si nos conociéramos de toda la vida. En un momento del vuelo, entre "¿pasta o pollo?" y "¿café? ¿Té?" en pleno momento de confidencias y sintiendo que tenía mas en común con esa mujer que con mucha gente que conozco le conté la idea que había tenido de dar la vuelta al mundo.

Al ser incluso mayor que mis padres y tener una hija de mi edad, sinceramente pensé que me iba a decir que me dejara de tonterías y que me centrara en hacer algo de provecho en mi país pero para mi sorpresa me dijo que era una muy buena idea y que creía que iba mucho con mi personalidad. Además apuntó el titulo y el autor del libro que estaba leyendo sobre la vuelta al mundo para regalárselo a su hija.

Hubiera sido mas fácil si me hubiera dicho lo que yo pensaba que me diría mi madre para pensar que era una tontería pero en vez de eso me dio su correo y el de una amiga que pensaba que podía ayudarme y a día de hoy ya nos hemos escrito un par de veces.

Con esta conversaron en la cabeza llegué a Madrid pero fue pisar tierra española y, no se explicarlo pero lo sentí así, un peso se acomodó sobre mis hombros y sobre mi cabeza. Es curioso como el ambiente y las personas que te rodean pueden hacerte pensar que lo que tienes en tu cabeza es una idea genial que deberías hacer y para la que estas casi predestinada o hacerte sentir lo idiota que eres solo por pensar en esas cosas en las que piensas, rara, que eres muy rara.

Aun sabiendo lo rara rara rara que era, y soy, pasé horas buscando en internet sobre dar la vuelta al mundo y es cuando descubrí lo carísimo que es a pesar de que mi idea sería vivir y trabajar mucho en países desarrollados para ahorrar e ir a vivir mas tarde a países en desarrollo trabajando como voluntaria en escuelas, hospitales, granjas o cualquier sitio en el que pudiese ayudar a cambio de algo de comida y una cama o, en el peor caso, camastro, para descansar. Pero a pesar de esta idea que puede parecer buena, hay que ir de país en país y eso en muchos casos es mas caro que vivir tres meses en un país en desarrollo.

Cuando tenía un hueco, o de madrugada cuando ya no tenía nada que hacer, me ponía a pensar como hacerlo, como reducir gastos, como moverme de un lado a otro, que hacer y como hacerlo pero es mas difícil de lo que yo pensaba. Por no hablar del momento de decírselo a mi familia.

Fue entonces cuando empecé a pensar en olvidar la idea de la vuelta al mundo y ponerme a pensar en un nuevo destino en el que vivir una nueva experiencia tal y como lo hice en Nueva York pero claro, después de haber vivido en Nueva York, ¿Qué lugar puede estar a la altura en cuanto a experiencias?

Mapa del mundo enfrente, cuaderno y boli a la derecha del portatil para ir tomando nota de las opciones. Londres, Toronto, San Francisco, Sidney, Tokio, Rio de Janeiro, Berlín...Después de investigar, leer blogs como este de personas que vivían allí, consejos y hablar con amigos llegué a dos conclusiones:

1. Nueva York es una ciudad increíble que echo mucho de menos y que te cambia la vida. Pocas ciudades en el mundo, por no decir ninguna, puede ofrecerte lo que te ofrece Nueva York.

2. No tengo ni idea de que hacer con mi vida, ¿Donde voy?

Lo único que tengo claro a estas alturas es que, por ahora, quiero seguir viajando y viviendo fuera y que quiero estar allí antes del día uno de octubre.

Curiosamente, me siento en el mismo punto en el que estaba un mes antes de decidir que me iba a vivir a Nueva York, he vivido muchas cosas en estos dos años pero sigo en el mismo punto, necesito algo mas y algo mas que me de experiencias increíbles y que me haga feliz, haciendo feliz a los demás también.

Así que ahora estamos todos en el mismo punto, al menos muchos de vosotros ya tiene claro el destino, Nueva York, y ya solo tiene que pensar como hacerlo, organizarlo todo o decidirse a dar el paso, algo nada fácil. Yo aun estoy pensando que hacer. ¿Alguna sugerencia?

Os agradecería enormemente vuestros consejos o comentarios. Gracias de antemano, un abrazo.

martes, 29 de marzo de 2011

¿PERO QUE ES LO QUE ESTOY BUSCANDO?

Hoy he estado leyendo las cosas que escribí en mi diario hace un año. La mayoría de las cosas que aparecen, las preguntas, los temores…siguen estando aquí pero es como si los viera desde otro punto de vista. Hace un año tenía mucho miedo y estaba agobiada. No paraba de escribir sobre que no sabía que iba a hacer en el futuro, que el tiempo pasaba y que en realidad había venido a Nueva York para decidir que iba a hacer con mi vida pero después de casi un año todo seguía igual. Incluso tenía mas dudas porque después de todo lo vivido y experimentado aquí se abrían muchas mas posibilidades en mi mente y las que ya estaban dejaban de ser tan descabelladas.

Hoy sigo con esa incertidumbre porque han pasado casi dos años y siento que, aunque he evolucionado, crecido, vivido, experimentado, sigo en el mismo punto, buscando lo que quiero hacer. Pero tengo menos miedo a decir “si, tengo 27 años pero no pienso dejar de buscar” y eso me hace sentirme más fuerte que cuando escribía esas frases hace un año. A veces me pregunto si el problema es que cuando buscas algo no lo encuentras y que debería dejarme llevar hasta que llegara pero eso no es fácil porque los años pasan y no hay tiempo infinito. Otras veces pienso que me voy a pasar toda mi vida buscando, que cuando tenga setenta años, si llego, seguiré pensando “¿Qué es lo que quiero hacer?” Pero lo que mas me asusta es estar buscando algo que no existe.

Otras veces pienso que mi miedo es que no tengo algo que realmente me haga feliz como para pasarme el resto de mi vida haciéndolo o lo que realmente me hace feliz no se puede usar para vivir. Todo el mundo tiene que tener una profesión y si no la tienes eres un fracasado pero lo que a mi me gustaría hacer no es una profesión concreta, es viajar, vivir, conocer, observar, compartir, leer, hablar con la gente, escribir, APRENDER cada día de muchas cosas diferentes, no pasarme treinta años detrás de un ordenador en una oficina o en cualquier otro trabajo haciendo algo que no me gusta por el mero hecho de que debo hacerlo. ¿Quién lo dice? Cada persona es libre de decidir que quiere hacer y tenemos el derecho y el deber de ser felices y buscar esa felicidad. No quiero gastar mi vida haciendo algo que no me hace feliz.

Pero ¿Qué es la felicidad? Quizás eso es parte del problema ¿Cómo voy a encontrar algo que no se lo que es? Yo se que en estos últimos años que he vivido aquí he tenido muchos momentos de felicidad pero además cuando he ido a España he sido mas feliz también haciendo las cosas que antes hacía día a día y que no me hacían feliz. Entonces ¿Depende de nosotros que algo nos haga feliz o no? Creo que gran parte de la felicidad llega cuando estas abierto a sentirla, por eso, cuando ves las cosas de forma positiva eres más feliz, o eso creo yo.

Creo que hay mucha gente que pasa por este momento en su vida en el que no sabe si lo que está haciendo tiene sentido, quiere dar un giro, empezar de nuevo, vivir en otro lugar o dejar el trabajo, cualquier gran cambio pero mi pregunta es  ¿Qué estamos buscando?

Lo que está claro es que sigo teniendo las mismas preguntas e incluso muchas más pero además me he dado cuenta de que nunca acabaré de resolver esas dudas porque estamos en constante evolución así que nunca tendremos lo queremos, siempre miraremos mas allá.

Después de casi dos años, sigo buscando “la luz”, como le decía a mi hermana de broma cuando estaba en Madrid, algo que me haga darme cuenta de lo que busco. Mi camino, mi pasión, mi felicidad…No importa que nombre le de porque para mi todo significa lo mismo, algo que te haga sentir pleno, realizado, que te apasione, y con lo que puedas ayudar a los demás a ser felices también. ¡Necesito un mapa! J