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viernes, 30 de marzo de 2012

VIAJE A POLONIA 2012: DIA 5, POZNAN

Nuestro tren a Poznan salía  a las once de la mañana de la estación central de Varsovia, a diez minutos desde la casa de nuestros amigos. Cogimos la vuelta desde Poznan, que es una ciudad mas al sur, porque era mucho mas barato volar desde allí que hacerlo desde Varsovia y además el vuelo era directo. Por eso y porque la ciudad parece de cuento de hadas.

Nos despedimos con mucho pesar de nuestra amiga y nos montamos en un tren que por fuera se veía relativamente moderno pero al entrar dentro puede que saltásemos un par de décadas atrás en el tiempo. Afortunadamente, nuestro vagón era de compartimentos así que cogimos uno de seis personas para los cinco. Mucho más cómodo ya que es como una habitación donde te puedes tumbar, dejar las cosas sin molestar a nadie...En definitiva, estar mas a tu aire sin molestar.

Estábamos bastante cansados, por eso la idea de todos era dormirnos durante las tres horas que dura el trayecto desde Varsovia a Poznan pero nos liamos a hablar y cuando nos dimos cuenta habíamos llegado a Poznan.

Lo primero que hicimos fue dejar las mochilas en la consigna de la estación de tren e informarnos de la mejor manera de llegar al aeropuerto desde allí. A la salida de la estación de tren hay un autobus, el "L", que te lleva al aeropuerto por menos de un euro. Miramos las horas a las que pasaba, hicimos nuestros cálculos para saber cuanto tiempo teníamos para visitar la ciudad y nos fuimos andando a la zona mas antigua.

Nos teníamos mucho tiempo ya que era la hora de comer y nuestro avión salía a las ocho de la noche pero si el suficiente para dar una vuelta por la ciudad. Primero fuimos a comer a un restaurante bastante interesante que estaba en La Antigua Plaza del Mercado ( Stare Rynek). Comimos unas hamburguesas caseras hechas con una carne deliciosamente especiada, para algunos amigos quizás un poco fuerte, con patatas gajo, alitas de pollo, un par de cocacolas cada uno, y nos salió por unos seis euros por persona con propina y todo.

Ya saciado el instinto animal, nos fuimos a visitar la plaza. Es una plaza mas pequeña que la de Varsovia pero igual de bonita. Las casitas también son de colores pero además de eso son muy curiosas porque cada una de ellas es completamente diferente de la otra y en la zona del centro de la plaza hay unas casitas con unos soportales donde ponen pequeños puestos donde venden recuerdos.




La plaza está completamente adoquinada, lo que le da un aspecto aun mas bonito, y en una de las esquinas se encuentra una bonita fuente de piedra y por supuesto en el centro de la plaza el ayuntamiento (Ratusz).

Además de la Antigua Plaza del Mercado, que a mi es lo que mas me gustó de la ciudad, hay otros edificios muy bonitos por las calles como el Museo Nacional, El Palacio Imperial, la Universidad de Poznan, en una zona con mucha vida.




Últimas compras de recuerdos, como unos dulces típicos de Polonia que son algo así entre nubes y y merengues bañados en chocolate que están deliciosos. Además son pequeños, como bocaditos así que no son pesados. Ese es el problema de hecho, que te pones te pones y cuando te quieres dar cuenta....llevas media caja...jejeje

Recogida de las maletas en la consigna del tren y a esperar el autobús L para que nos lleve al aeropuerto. No tarda mucho, una media hora y ya estás en el pequeño aeropuerto de Poznan.

LLegamos con el tiempo justo, pasar el control de seguridad, buscar la puerta de embarque, un baño rápido y embarcar. No nos dio tiempo ni a pensar que ya nos íbamos de Polonia y que al día siguiente no solo estaríamos en Madrid ya si no que nos tocaba trabajar. 

Llegamos a Barajas a las once y media de la noche y nos cogimos el metro. Entre ponte bien y estate quieto, me dieron las dos de la mañana pero esque tenía que salir de casa a las siete de la mañana para ir a trabajar.

Imaginate como llegue al trabajo...parecía que me habían dado una paliza pero bueno, mereció la pena para aprovechar al máximo, ya habría tiempo para dormir.


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viernes, 20 de mayo de 2011

DÍA 9: ÚLTIMAS COMPRAS, DESPEDIDA DE TIMES SQUARE, RODAJE DE PELICULA, FAMOSA EN EL AEROPUERTO Y DESPEDIDA

Como nos dieron las mil la noche anterior en la fiesta de despedida, nos levantamos a eso de las doce para hacer las últimas compras. El hermano de mi amiga, mi mejor amigo también, nos había encargado unas converse que ya habíamos localizado pero habíamos dejado la compra para el último día porque ya sabíamos donde ir y no queríamos ir cargadas con ellas los otro días. Así que nuestro primer objetivo era comprar las converse, un par de recuerdos de última hora y dar una vuelta por Times Square, como no.

La tienda donde habíamos visto las converse estaba en Times Square así que era perfecto. Cuando salimos del metro nos encontramos con el rodaje de una película en medio de la plaza. Times Square de por sí está siempre lleno pero además era sábado y el sábado de semana santa así que eso era increíble. ¿A quien se le ocurre elegir ese día para rodar una película allí en medio y cortar medio Times Square para hacerlo? Está claro que quien lo hizo no pensó en la gracia que nos iba a hacer a los que andábamos por allí que preguntábamos el nombre de la película no para ir a verla cuando la sacaran si no para sabotearla por habernos cortado Times Square.



Con el cabreo de que no nos dejaran acercarnos y que además nos hicieran dar un rodeo increíble para llegar a, lo que llamo yo, las escaleras rojas de Times Square donde habíamos quedado con nuestra amiga nos encontramos con un chico con un cartel que decía “abrazos gratis” y claro…Nos dimos un abrazo de oso amoroso con él para que nos bajara el cabreo por lo otro y después nos fuimos para las escaleras.


Nos encontramos con nuestra amiga y nos fuimos a por las converse. Nos gustaban tres modelos de la tienda así que si no había uno le íbamos a comprar uno de los otros. No tenían el 43 de ninguno de los tres. El avión salía en cinco horas y nosotras sin las converse después de haber estado toda la semana buscándolas y decidiendo que modelo comprar. Así que nos cogimos el metro para ir a la tienda converse del SOHO. Si no las tenían allí no las iban a tener en ninguna parte. No las tenían, ninguna de las tres. Que suerte ¿no?

El avión salía en cuatro horas y media, teníamos que ir a casa, acabar la maleta, coger el taxi, llegar al aeropuerto, se suponía que tres horas antes pero tal y como estábamos de tiempo con dos horas era mas que suficiente así que nos fuimos volando si comprar las converses, pasando por un camión de comida rápida, chicken over rice, para comer algo antes de ir al aeropuerto.

Metro, casa, maleta, despedidas, “que pena que me voy ya” “no me he despedido de Times Square” “pero si hemos estado allí” “si pero yo no sabía que ya no lo iba a volver a ver” “lo siento…”, taxi al aeropuerto, plastificado de maleta, entrega de billete, “vamos a tomarnos algo al starbucks” “vale, me apetece un frappuccino” voy a por el frappuccino y me dice la cajera “cinco dólares con noventa” y pienso “no era necesario que me pusieras pepitas de oro y nata, con la nata era suficiente”.

A hora y media que saliera el avión fui a dejar a mi amiga para que pasara el control de seguridad y ¿Quién estaba justo delante de mi amiga? Kate Walsh. ¿Quién? No la conoce ni su pa…espera espera…Es una de las protagonistas de Anatomía de Grey. Si no sigues la serie quizás la hayas visto en alguna película o no pero si sigues la serie sabes quien es, la pelirroja casada con el hombre de mi vida, casada en la serie, Patrick Dempsey. Mi amiga y yo seguíamos la serie desde que saló así que nos hizo mucha ilusión verla pero no le dijimos nada.

Me despedí de mi amiga pensando en lo rápido que habían pasados los días y triste porque se fuera pero por otro lado suspirando “uff, por fin se ha ido” pero luego pensé “¿cómo puedes pensar eso?” pero es normal en serio.

Después de diez días compatibilizando trabajo, escuela, visitas turísticas, dormir poco, preparar las clases, mirar el correo, hablar con la familia, cuadrar horarios, dormir en el suelo en un colchón de medio pelo, no tener tiempo ni para comer y demás no quería que se fuera mi amiga pero necesitaba parar un momento y continuar con mi vida normal, eran demasiadas cosas pero definitivamente mereció la pena porque me encantó que viniera aquí y lo pasamos muy bien J


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