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miércoles, 5 de noviembre de 2014

AKUMAL, NADANDO CON TORTUGAS EN LIBERTAD

Una de las experiencias mas interesantes de mi vida, nadar con tortugas en libertad. Hacía muchos años que tenía en mi cabeza esta idea pero no es fácil encontrar un lugar donde poder hacerlo de forma natural. No en un parque acuático o en un zoo, si no en su ecosistema, respetuosamente, pero de forma mas cercana. 

Akumal es un lugar ideal donde poder nadar con las tortugas de una forma tranquila y sin cientos de turistas al rededor.

Esta excursión desde Playa del Carmen también decidimos hacerla por nuestra cuenta ya que los paquetes para nadar con tortugas que ofrecían en las agencias y hoteles costaban entre 40-60€ y nosotras solo gastamos menos de 4€ por persona en la furgoneta colectiva que nos llevó y nos trajo y 6€ que nos costó alquilar el equipo de snorkel para todo el día. Total: 10€/persona.

"¡Akumaaal!" grita el conductor. Tardamos poco mas de media hora desde Playa del Carmen. La furgoneta nos deja en la carretera y tenemos que andar un poquito hasta llegar a unas tiendecitas pequeñas con recuerdos, con unos precios ridículamente caros. Sin darnos cuenta, tomamos un camino a la izquierda, ¡error!, pero en ese momento no lo sabíamos...

Si no hubiera sido por que estábamos a unos noventa grados a la sombra, el paseo hubiera sido bastante agradable ya que nos metimos por una urbanización con casitas blancas muy monas, y casazas, que daban directamente al mar. Después de un buen rato intentando acceder a la playa, nos dimos cuenta de que toda esa zona era privada, cada casa tenía su acceso particular a la playa. Así que, NO GIRAR A LA IZQUIERDA, SEGUIR RECTO Y LUEGO A LA DERECHA y encontraréis sin problema la playa.


                                                


Antes de llegar a la playa, hay un centro de snorkel y submarinismo donde alquilar el equipo para practicar estos deportes además de baños, duchas y taquillas. Nosotras alquilamos el equipo y nos fuimos hacia la playa.

La playa de Akumal es bastante tranquila, no hay mucha gente, sobre todo por la mañana. Puedes encontrar algunos turistas pero también había familias locales con sus neveras, su música y sus juegos. Es curioso que estos locales se bañaban con camisetas y solo hasta media cintura. Es posible que no supieran nadar o le tuvieran respeto al mar. 

Nos pusimos el equipo y nos fuimos hacia el mar, un mar turquesa, como en toda esta zona de Méjico.


                                       


Una playa normal, como cualquier otra en la que hubiéramos estado los días anteriores, ni rastro de tortugas. El fondo totalmente claro y nada que nos diera pista de como llegar a la zona de las tortugas. Después de unos diez minutos nadando hacía el interior, "¡grughghgrughg!". Tubo en boca, gafas puestas y los pelillos de punta. Le hago señales a mi amiga para indicarla que tengo delante de mi una tortuga enorme, la primera que había visto en mi vida en libertad, a mi lado, ¡y gigante!.

Después de tragar agua por el tubo, y por un tubo, de la emoción que me había dado verla, saco la cabeza del agua y le digo a mi amiga "¡Aquí hay una!". Me hizo muchísima ilusión ver aquella tortuga. Pelillos de punta, piel de gallina, litro y medio de agua salada en mi cuerpo y yo mas feliz que una perdiz.

Nos pasamos unas horas nadando, viendo mas tortugas, viéndolas nadar, comer, siguiéndolas, buscando mas, encontrando las zonas donde mas había, las zonas de pasto a las que se acercan a comer. Una experiencia irrepetible que recomiendo a todo el mundo.


                                           


Las tortugas marinas son animales preciosos. Su caparazón con diferentes muescas que al final hasta nos dejaba reconocer a unas y a otras. La forma tan curiosa que tienen de comer sacando la cabecita mas para poder alcanzar el pasto. Algo que me sorprendió mucho, la velocidad que tienen nadando, a veces era difícil seguirlas cuando salían escopetadas. Y lo que mas nos gustaba, cuando salían hacía la superficie a coger aire para volver a sumergirse.

También vimos una manta pequeña que se camuflaba en la arena blanca y salía de vez en cuando para nadar un poco. Muy curiosa.

La sensación de estar en un medio tan natural, tan auténtico, tan bonito y poder disfrutar de su fauna sin molestarla y poder ver, a lo gran hermano, como se comporta tan cerca de ti te hace sentir de una forma muy especial,  algo difícil de explicar pero que recomiendo a todo el mundo porque, como he dicho antes, fue una de las experiencias mas emocionantes de mi vida. Me sentía como una niña, llena de ilusión.

Siempre he querido hacer un voluntariado con tortugas marinas, ver como desovan las adultas, hacer mediciones de estas, ver salir a las tortuguitas de los huevos, ayudarlas a llegar al mar... Pero después de esta experiencia, sin duda, es algo que voy a hacer y espero que muy pronto.



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Excursión a Chichen-Itza (Cenote y Valladolid)








miércoles, 20 de agosto de 2014

EXCURSIÓN A CHICHEN-ITZA (CENOTE Y VALLADOLID)

Visitar Chichen-Itza es algo imprescindible si estas en esta zona de México. La mejor forma de llegar es cogiendo una de las excursiones organizadas que te ofrece cualquier agencia en Playa del Carmen o Cancún (también en el hotel pero al doble o triple del precio).
Normalmente esta excursión incluye la visita a un cenote para bañarse, la comida en un buffet (todo lo que puedas comer pero la bebida no incluida), visita a Chichen-Itza (con entrada y guía) y visita a la ciudad de Valladolid. Te recogen y te dejan en tu hotel.  El precio:  y la duración: todo el día (12 horas).
Cenote:
En México no hay ríos superficiales, todos los que hay son subterráneos y estos ayudan a crear un fenómeno único, los cenotes. Son cavernas cuya parte superior ha colapsado y por la que entra el agua de lluvia que se junta con el agua de estos ríos subterráneos creando así una especie de piscina natural de agua dulce dentro de una cueva.




En estos cenotes está permitido bañarse siendo una experiencia bastante curiosa ya que estas dentro de una cueva en un agua muy clara, y fría, con peces a tu alrededor, además de unos cuantos murciélagos, mientras la luz del sol entra por el orificio superior.


Entre el cenote y la comida, fuimos a una cooperativa maya de artesanía donde compramos algunos recuerdos hechos directamente por ellos. Después de algunas compras, comimos auténtica comida mexicana con el resto de la gente del tour.
Chichen-Itza:
Tripa como un chinche y de vuelta al autobús dirección a Chichen-Itza. Para bajar la comida, un chico maya nos ofreció un chupito de un licor parecido al anís con sabor a miel delicioso y digestivo. Hicimos un brindis en lengua maya, algo que jamás podría volver a repetir. Sonaba algo así como "makataka papuka lakatapaka sumaka". 

Tenía una sorpresa para nosotros. Habían etiquetado unas pequeñas botellas de este licor con nuestra foto. Compramos un par porque estaba realmente bueno, era un recuerdo original y por que ese dinero iba directo a una comunidad maya.



Durante todo el camino nuestro guía, mexicano con apellido vasco, nos estuvo explicando muchas cosas interesantes sobre los mayas, su alfabeto, calendario, rituales, el esplendor y la decadencia del imperio, leyendas...
También nos contó algo que nos dejó a todos sorprendidos e indignados. El complejo arqueológico de Chichen-Itza pertenece al gobierno mexicano pero el terreno donde está el complejo pertenece a una familia muy poderosa mexicana que lo compró como parte de un chanchullo mafioso entre políticos. No solo eso, si no que esta familia cobra una tarifa a los vendedores indígenas, mayas y pobres, que venden en este parque las artesanías de la zona por un precio mucho mas barato y de forma ilegal. 


La visita de Chichen-Itza es espectacular, recorrer las diferentes ruinas, experimentar los efectos sonoros y visuales que los mayas crearon en la pirámide principal, imaginar como era la vida allí, los rituales que hacían... Me pareció un lugar mágico, místico, algo similar a lo que experimenté en Machu Picchu pero a menor escala.

Despedida de Chichen-Itza y vuelta al autobús justo cuando empezó a llover. Agotados de todo el día, nos dirigimos hacía Valladolid, donde solo nos dejaron parar quince minutos.
Valladolid:
Típica ciudad colonial, similar a Antigua en Guatemala, con soportales y un parque en el centro con su fuente. Tuvimos muy poco tiempo para ver la plaza de la ciudad, la catedral y dar un pequeño paseo al rededor para subir de nuevo al autobús y dormir de vuelta a Playa del Carmen.
Un día muy largo, con muchas actividades diferentes y gran cantidad de información nueva sobre la vida de los mayas, del pasado y del presente. Una de mis experiencias favoritas en este viaje. ¡Totalmente recomendable!
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sábado, 31 de agosto de 2013

MONTENEGRO, UNA MARAVILLA VERDE LLENA DE ENCANTO

Montenegro es uno de los países mas recientes de Europa. No es de grandes dimensiones pero la belleza de la zona donde se sitúa lo hace un destino cada vez mas visitado por los turistas.

Desde Dubrovnik, la frontera entre Montenegro y Croacia no está muy lejos así que aprovechamos para conocer un poco este país vecino. 

Nuestra primera parada fue Kotor, situada en una bahía rodeada de verdes montañas que hacen del entorno un lugar idílico para sentarse solamente a mirar, a disfrutar de esa belleza natural tan pura, no esperada la verdad.




La ciudad antigua de Kotor es encantadora, es como sacada de un cuento. Una muralla protege esta pequeña Venecia hecha a base de piedra. Sus estrechas callejuelas con sus antiguos comercios y modernos bares te dejan ver las dos caras de la ciudad.




La Torre del reloj, las diminutas plazas que mantienen el nombre de la actividad comercial que allí se llevaba, como la plaza del pan, la plaza del mercado, con la antigua fuente en la que se reunían las señoras para lavar la ropa a mano y de paso, cotillear un poco sobre lo que estaba pasando, la pequeña iglesia católica y ortodoxa al mismo tiempo, y es que no había una de cada así que, ¿que mejor que compartir?




La mayoría de estas plazas, palacios y parte de la muralla, se vieron muy afectadas por los diferentes terremotos que han sacudido la ciudad pero siempre se han arreglado los daños o se han reconstruido los edificios dañados manteniendo el estilo y los materiales originales.




Es tan pequeña que en un par de horas puedes recorrer la parte vieja sin problemas. Justo al salir de la muralla, hay un mercado local donde puedes encontrar cualquier cosa. Nosotras fuimos a ver si encontrábamos algo diferente.




Yo al final compré unas frutas secas que vendían al peso, como los orejones o las ciruelas que podemos encontrar en España pero toooodo tipo de frutas. Delicioso y sano para quitar el hambre a ratos.

De camino a Budva, pasamos por la famosa playa de postal Sveti Stefan, solo accesible para aquellos que estén alojados en el hotel que en ella se encuentra ya que es una playa privada según nos dijo la guía. Aunque sea un poco extraño, lo que se ve detrás de la playa en forma de Y es un monasterio.




Ya desde aquí, nos fuimos directamente a la playa de Budva. Típica zona de playa con muchos chiringuitos y bares con bastante marcha y gran cantidad de gente joven mas de la zona que extranjeros. En esta playa hay zonas privadas, donde tienes que pagar para entrar, y otras zonas públicas donde la playa es bastante buena pero hay gran cantidad de personas.

Lo que mas me sorprendió de Montenegro fue su belleza natural, tanto de sus montañas, como bosques como playas, no me lo esperaba tan bonito y me gustó mucho. Además por supuesto de la ciudad de Kotor que merece la pena por si misma.



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viernes, 31 de mayo de 2013

NÁPOLES Y POMPEYA, UNA VISITA OBLIGADA

A tan solo una hora de Roma en tren, se encuentra una de las ciudades mas grande e importante de Italia, Nápoles.

Conocida por ser el auténtico origen de la pizza, por sus calles peligrosas, por sus problemas con la basura y por sus artesanos creadores de belenes, Nápoles es además una excelente punto de partida para hacer excursiones a Pompeya y Herculano y además para visitar la Costa Amalfitana.

Nosotras decidimos pasar una noche en Nápoles para así poder visitar Pompeya y pasear un poco por la ciudad a la vuelta de la excursión.

Para llegar a Pompeya, hay que coger la línea Circumvesuviana. Un tren bastante descascarillado y sin aire acondicionado que suele estar lleno la mayoría de horas del día. En poco mas de media hora, llega a la parada Pompei Scavi-Villa dei Misteri

A pocos metros de la estación encuentras una hilera de bares, restaurantes y pequeños puestos con recuerdos y, tras pasarlos, las taquillas para entrar en esta mágica ciudad víctima de la erupción volcánica mas famosa de todos los tiempos que ocurrió en el año 79 a.c.


Porta Marina te da la bienvenida a la ciudad, que te sorprenderá nada mas cruces su umbral. Es mucho mas grande de lo que esperaba. 



No era un pequeño pueblo si no mas bien una ciudad de grandes dimensiones con restaurantes, tiendas, edificios administrativos, basílicas, templos y su gran foro principal.


Sorprende pasear por sus calles de grandes adoquines perfectamente conservados y pensar la cantidad de gente que pasó por estos mismos y el tiempo que hace de ello.


Toda la ciudad está rodeada de arboleda, olivos, una zona muy verde que la hace un mas bonita por su entorno.


Algunas de las casas aun mantienen los frescos de la época. ¡Es increíble! 


Pero lo que mas me impactó fueron los restos de los cuerpos de algunos de los vecinos que fueron abrasados aquella fatídica noche.


Es una visita altamente recomendable que llevaba mucho tiempo queriendo hacer. A pesar de haber visto varios documentales sobre lo que allí ocurrió, no hay nada como verlo in situ y dejarte llevar por lo que cuentan esos restos, esas calles sobre la historia de esta misteriosa ciudad.

De vuelta a Nápoles, tras una explicación exhaustiva del recepcionista del hotel sobre como teníamos que llevar el bolso, sobre que cosas podíamos llevar a la calle y que cosas no, nada de joyas y mucho cuidado con móviles y cámaras, o sobre como actuar en caso de problema (y nosotras quedarnos con la boca abierta y con el miedo en el cuerpo) nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

No hay mejor forma de conocer Nápoles que a pie. El centro no es muy grande así que es bastante  accesible andando. Si quieres visitar los dos castillos y la Plaza Plebiscito, puedes coger un autobús y caminar un poco mas para llegar porque no está muy lejos del centro.

Además, hay una ciudad subterránea bastante curiosa que merece la pena visitar, pero que nosotras no tuvimos tiempo de ver.

Nápoles es la típica ciudad decadente, estilo Lisboa, pero con mucho encanto. De calles estrechas llenas de ropa colgada en los balcones y ventanas.


El centro de la ciudad destaca por tener gran cantidad de iglesias en un espacio relativamente pequeño, además de la catedral.



Las calles mas interesantes del centro para visitar son Via Tribunali y Via S. Biagio dei librau, donde se pueden encontrar gran cantidad de pequeñas tiendecitas de barrio mas baratas que en otras ciudades italianas.


En una de estas tiendas, nos compramos uno de los dulces mas típicos de la ciudad, la sfogliatella, una especie de croisant hecho a base de capas y relleno normalmente de ricotta. ¡Delicioso!

Sabíamos que el belén típico navideño era una tradición muy importante en Nápoles pero no sabíamos que había una calle de artesanos dedicados solo a fabricar figuritas para estos nacimientos, la calle S.Gregorio Armeno, una calle con mucho encanto.


¡De casualidad! Nos encontramos con el mas que tradicional Polichinela napolitano en una de los callejones del centro, aunque ya lo habíamos visto representado en panderetas, cuadros, imanes, cuadros, postales...


No nos podíamos ir de Nápoles sin comer una auténtica pizza napolitana. Nos recomendaron una pizzeria muy antigua, Da Michele, pero cuando llegamos, había una cola... Pero encontramos otra pizzeria de 1923 deliciosa, Pizzeria Trianon.


Otra cosa puede, pero hambre no pasamos....


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domingo, 1 de julio de 2012

EXCURSIÓN DESDE MILÁN A CINQUE TERRE

Desde que descubrí estos cinco pequeños pueblos en la costa italiana navegando en internet para organizar mi primer viaje a Italia tuve claro que quería conocer estas casitas de colores ancladas en acantilados directos al mar.

Los cinco pueblos que comprenden este precioso quinteto son: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Monterosso y Vernazza.

Es una perfecta excursión desde Milán. Cogiendo el tren en la estación central hasta el primero de los pueblos, Monterosso, se tardan unas tres horas.

Las vistas hasta llegar al primer pueblo y luego en los trayectos entre pueblos es muy bonito, idílico, romántico.

Una vez llegas al primer pueblo, bueno a cualquiera de los cinco que llegues, encuentras una oficina de información turística sobre los cinco pueblos, como llegar, lugar que visitar, horarios de tren, de ferry....

La mejor forma de llegar al Cinque Terre es en tren, después allí puedes moverte de tres formas diferentes (o combinarlas):

-En tren: los trayectos son de pocos minutos pero las estaciones están muy bien situadas por lo que el tren es muy conveniente.

-En ferry: los trayectos también son cortos. Te permiten ver los pueblos desde el mar que es una vista espectacular, de las mas bonitas que se pueden tener de estos pueblos.

-Andando: entre los cinco pueblos hay bastante poca distancia y los senderos son buenos por lo que recomiendo hacer al menos uno de estos senderos. El sendero mas bonito y el que mas recomiendo, el único que yo hice porque el día estaba lluvioso, fue La Via dell´Amore, la ruta que va desde Riomaggiore a Manarola.

Al llegar a cualquiera de las estaciones encuentras una oficina de información turística
 que te da información sobre horarios y donde puedes comprar un billete para uno, dos o tres días que incluye todos los trayectos entre pueblos tanto andando, hay que pagar por usar los senderos, el ferry o el tren.

Cuando nosotros fuimos el día estaba un poco revuelto por lo que los ferries no estaban funcionando. Por eso decidimos hacer los trayectos entre pueblos en tren salvo el útlimo trayecto, La Via dell´Amore, que decidimos hacer andando.

El primer pueblo en el que paramos fue en Monterosso. Es curioso que la estación de tren está al lado del paseo marítimo donde se puede encontrar una pequeña playa llena de casetas de madera donde dejar las cosas. Un pueblo bañado por un mar turquesa que invita a bañarte. 




Caminando hacia el sur por el paseo encontramos un pequeño tunel que no sabíamos donde llevaba, decidimos atravesarlo y fue cuando nos dimos cuenta de que habíamos llegado a la parte antigua del pueblo. Casitas de colores en la colina con pequeños restaurantes y tiendas pero lo mas bonito fue encontrar los suelos tapizados de flores que delicadamente dejaban los voluntarios formando bonitas figura.



Este pueblo es encantador, creo que es el que mas nos gustó de todos.

Desde aquí cogimos el tren a Vernazza. Lo que mas destaca de este pueblo es el puerto natural que lo protege con su aglomerada playa, los días soleados. Sus barcas en tierra debido a la mar revuelto le dan una bonita estampa de villa marinera.



Como era domingo, al llegar vimos a cantidad de gente saliendo de la iglesia vestidos para la ocasión y sentandose a tomar el vermout en una de las terrazas de sombrillas coloridas de la zona.




El siguiente pueblo era Corniglia. Como solo teníamos un día para visitar los cinco pueblos y no nos iba a dar tiempo, tuvimos que decidir que pueblo dejar de ver. Ya que este es el único pueblo del Cinque Terre que no da al mar y la comunicación desde la estación de tren al centro es mediante un autobús o caminando un rato decidimos que este sería el pueblo que no visitaríamos.

Así que nos dirigimos hacía Manarola. Este pueblo está literalmente construido sobre los acantilados. Detrás del pueblo se pueden ver las terrazas con las viñas.



Fue aquí donde aprovechamos para comer una deliciosa pasta frutti di mare en una de las terracitas sabiendo que el pescado y el marisco en esta zona es de muy buena calidad. Nos sorprendió que a pesar de ser una zona bastante turística el precio de los restaurantes era bastante asequible.
Desde Manarola hicimos la via dell´amore hasta Riomaggiore. El camino hasta el último pueblo es muy tranquilo y fácil. En unos quince minutos en un camino al borde de un acantilado pegado al mar cruzas de uno de los pueblos al otro. 

Riomaggiore es un pueblo muy bonito también con calles empinadas bordeadas por antiguas casas de colores. Tras bajar unas escaleras y cruzar un pequeño paso subterráneo, se llega al mar.


El encanto de Cinque Terre es que, siguiendo el mismo estilo de casitas de colores en acantilados, cada pueblo tiene su encanto y es diferente a los anteriores. Es una perfecta opción para una excursión de un día o incluso hacer noche en uno de los pueblos y pasar dos días descubriéndolos.

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viernes, 30 de marzo de 2012

VIAJE A POLONIA 2012: DIA 5, POZNAN

Nuestro tren a Poznan salía  a las once de la mañana de la estación central de Varsovia, a diez minutos desde la casa de nuestros amigos. Cogimos la vuelta desde Poznan, que es una ciudad mas al sur, porque era mucho mas barato volar desde allí que hacerlo desde Varsovia y además el vuelo era directo. Por eso y porque la ciudad parece de cuento de hadas.

Nos despedimos con mucho pesar de nuestra amiga y nos montamos en un tren que por fuera se veía relativamente moderno pero al entrar dentro puede que saltásemos un par de décadas atrás en el tiempo. Afortunadamente, nuestro vagón era de compartimentos así que cogimos uno de seis personas para los cinco. Mucho más cómodo ya que es como una habitación donde te puedes tumbar, dejar las cosas sin molestar a nadie...En definitiva, estar mas a tu aire sin molestar.

Estábamos bastante cansados, por eso la idea de todos era dormirnos durante las tres horas que dura el trayecto desde Varsovia a Poznan pero nos liamos a hablar y cuando nos dimos cuenta habíamos llegado a Poznan.

Lo primero que hicimos fue dejar las mochilas en la consigna de la estación de tren e informarnos de la mejor manera de llegar al aeropuerto desde allí. A la salida de la estación de tren hay un autobus, el "L", que te lleva al aeropuerto por menos de un euro. Miramos las horas a las que pasaba, hicimos nuestros cálculos para saber cuanto tiempo teníamos para visitar la ciudad y nos fuimos andando a la zona mas antigua.

Nos teníamos mucho tiempo ya que era la hora de comer y nuestro avión salía a las ocho de la noche pero si el suficiente para dar una vuelta por la ciudad. Primero fuimos a comer a un restaurante bastante interesante que estaba en La Antigua Plaza del Mercado ( Stare Rynek). Comimos unas hamburguesas caseras hechas con una carne deliciosamente especiada, para algunos amigos quizás un poco fuerte, con patatas gajo, alitas de pollo, un par de cocacolas cada uno, y nos salió por unos seis euros por persona con propina y todo.

Ya saciado el instinto animal, nos fuimos a visitar la plaza. Es una plaza mas pequeña que la de Varsovia pero igual de bonita. Las casitas también son de colores pero además de eso son muy curiosas porque cada una de ellas es completamente diferente de la otra y en la zona del centro de la plaza hay unas casitas con unos soportales donde ponen pequeños puestos donde venden recuerdos.




La plaza está completamente adoquinada, lo que le da un aspecto aun mas bonito, y en una de las esquinas se encuentra una bonita fuente de piedra y por supuesto en el centro de la plaza el ayuntamiento (Ratusz).

Además de la Antigua Plaza del Mercado, que a mi es lo que mas me gustó de la ciudad, hay otros edificios muy bonitos por las calles como el Museo Nacional, El Palacio Imperial, la Universidad de Poznan, en una zona con mucha vida.




Últimas compras de recuerdos, como unos dulces típicos de Polonia que son algo así entre nubes y y merengues bañados en chocolate que están deliciosos. Además son pequeños, como bocaditos así que no son pesados. Ese es el problema de hecho, que te pones te pones y cuando te quieres dar cuenta....llevas media caja...jejeje

Recogida de las maletas en la consigna del tren y a esperar el autobús L para que nos lleve al aeropuerto. No tarda mucho, una media hora y ya estás en el pequeño aeropuerto de Poznan.

LLegamos con el tiempo justo, pasar el control de seguridad, buscar la puerta de embarque, un baño rápido y embarcar. No nos dio tiempo ni a pensar que ya nos íbamos de Polonia y que al día siguiente no solo estaríamos en Madrid ya si no que nos tocaba trabajar. 

Llegamos a Barajas a las once y media de la noche y nos cogimos el metro. Entre ponte bien y estate quieto, me dieron las dos de la mañana pero esque tenía que salir de casa a las siete de la mañana para ir a trabajar.

Imaginate como llegue al trabajo...parecía que me habían dado una paliza pero bueno, mereció la pena para aprovechar al máximo, ya habría tiempo para dormir.


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