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sábado, 29 de junio de 2013

ESCAPADA CUATRO DÍAS A CAPRI Y LA COSTA AMALFITANA

La costa Amalfitana es conocida como una de las zonas con mas encanto de Italia. A poca distancia de Nápoles, pequeños pueblos encaramados en acantilados, de eternas cuestas y bonitas vistas, van apareciendo según avanzas por la mítica carretera de esta costa, no apta para aquellos que se mareen fácilmente.

La mejor forma de llegar a la costa Amalfitana es desde Nápoles. Desde esta ciudad tienes dos opciones para llegar. Puedes coger un ferry que te lleve a Capri, una de las islas mas bonitas en las que he estado, o puedes coger un tren que te lleva a Sorrento.

Nosotros decidimos escoger Sorrento como campamento base y fue todo un acierto. Se trata de una pequeña ciudad acogedora donde podrás encontrar de todo. Tiendas, bares, restaurantes, multitud de iglesias, playas, buenas comunicaciones con el resto de los lugares que visitar, y el precio y mas asequible que su vecina Positano por ejemplo.



Además, es un lugar tranquilo donde llegar después de las excursiones del día y donde relajarte paseando por sus calles con música en directo, artesanos de las sandalias fabricando sus encargos, pequeñas tiendas de barrio donde venden quesos, el típico limoncello de la zona y cualquier cosa que puedas necesitar.




A Sorrento llega el tren desde Nápoles pero también salen todos los autobuses a los pueblos de la costa y también los ferries así que es un sitio perfecto donde asentarse para comenzar a descubrir la costa.

Los desplazamientos entre los pueblos, por la sinuosa carretera, se puede hacer en autobús o alquilando un coche. Siempre se puede coger también los ferries pero el precio es bastante mas alto.

Nosotras decidimos no alquilar un coche porque es difícil aparcar y además es caro, unos 3-4€ la hora. 

Nuestro primer destino fue Positano y, para conocer la carretera de tan bonitas vistas, decidimos coger un autobús para llegar hasta allí. Sin duda mereció la pena. Los autobuses van siempre llenos y es muy probable que te toque ir de pie, con unas curvas que no puedes imaginar, así que como experiencia está bien pero puede ser un poco incómodo para trayectos mas allá de Positano.

Cada vez que se cruzaban en una curva dos vehículos, uno de ellos tenía que parar, ocasión perfecta para poder disfrutar de las increíbles vistas que esta serpiente nos ofrece.



Al llegar a Postiano, no puedes dejar de mirar mas allá, donde la infinidad de casitas de colores desaparecen y el azul aturquesado comienza a deslumbrante. Lo que mas destaca del pueblo a simple vista es el campanario de la iglesia, muy característico de este pueblo. Después, según vas bajando por sus empinadas cuestas hacia el centro del pueblo, vas descubriendo estrechas calles con escaleras eternas que parecen llevar hasta el cielo. Buganvillas por todas partes.



Y ya que tanto andorretear, abre el apetito a cualquiera y sabiendo que en Italia, otra cosa no, pero hambre no se pasa, nos sentamos a degustar unos platos típicos de la zona a base de marisco y pescado, donde, hasta el plato, estaba recién traído del mar.




Y con las pilas recuperadas, seguimos descendido hasta las playas, y el centro del pueblo donde vamos encontrando mas y mas turistas.




Capri será nuestro destino el próximo día. Es una isla con mucho encanto, muy verde, que destaca por sus bonitas calas. Lo ideal para visitar Capri es alquilarse un barquito que te pare en diferentes zonas de la isla para disfrutar de un chapuzón. Sin olvidarse también de dar una vuelta por el centro de la isla.




Las vistas desde cualquier punto de la isla son impresionantes pero hay un sitio, en el parque mirador donde empieza la Via Krupp, donde tendrás unas espectaculares vistas de I faraglioni.



Si no hace mucho calor y estas medio en forma al menos, te recomiendo que hagas la Via Krupp, un paseo serpenteante por la costa que te lleva hasta la Marina Piccola de Capri desde donde podrás tener unas vistas que te dejarán con la boca abierta.



Es cierto que para pasear por Capri, y ver todos sus bonitos y escondidos rincones, necesitarás tiempo, agua, un gorro y esfuerzo físico, pero merecerá la pena porque es una isla de la que te vas queriendo mas.

Nuestro siguiente destino al día siguiente, fue Ravello y Amalfi. Esta vez también decidimos coger el ferry hasta Amalfi y desde allí coger el autobús hasta Ravello.

Ravello es un pueblecito pequeño con mucho encanto, no tan conocido como el resto pero que merece la pena la visita. Tiene una de las mejores vistas de las zona ya que este pueblo se encuentra aun mas alto que el resto.

Un lugar donde disfrutar de estas maravillosas vistas en una preciosa Villa llamada Villa Cimbrone. Aunque no tuviera las vistas que tiene, merecería la pena subir hasta esta villa porque tiene unos bonitos jardines, un pequeño claustro lleno de encanto que parece sacado de una escena de Romeo y Julieta y unos rincones muy bonitos.


Y, cuando atraviesas parte del jardín, llegas al borde del acantilado sorprendiendote con las impactantes vistas del mar y sus pequeños pueblos. Un lugar relajante donde sentarte nada mas que a escuchar el silencio.



Aun nos quedaba un destino, Amalfi, conocida por su bonita catedral. Unas empinadas escalinatas te llevan hacia sus puertas desde la playa central y al entrar no sabes que hay un pequeño secreto debajo de su primera planta que deberías descubrir....No dejes de hacerlo.



Pueblecitos con encanto, donde sentarte a disfrutar, simplemente a mirar, a ver pasar a la gente, a tomarte un limocello, a descansar... Rincones escondidos de no fácil acceso pero que saben agradecerte tu esfuerzo.

Unos días en la Costa Amalfitana te hacen desconectar del mundo, conectar con el mar, la naturaleza, el placer de comer, de beber, de no hacer nada, eso que todos queremos de vez en cuando.


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viernes, 31 de mayo de 2013

NÁPOLES Y POMPEYA, UNA VISITA OBLIGADA

A tan solo una hora de Roma en tren, se encuentra una de las ciudades mas grande e importante de Italia, Nápoles.

Conocida por ser el auténtico origen de la pizza, por sus calles peligrosas, por sus problemas con la basura y por sus artesanos creadores de belenes, Nápoles es además una excelente punto de partida para hacer excursiones a Pompeya y Herculano y además para visitar la Costa Amalfitana.

Nosotras decidimos pasar una noche en Nápoles para así poder visitar Pompeya y pasear un poco por la ciudad a la vuelta de la excursión.

Para llegar a Pompeya, hay que coger la línea Circumvesuviana. Un tren bastante descascarillado y sin aire acondicionado que suele estar lleno la mayoría de horas del día. En poco mas de media hora, llega a la parada Pompei Scavi-Villa dei Misteri

A pocos metros de la estación encuentras una hilera de bares, restaurantes y pequeños puestos con recuerdos y, tras pasarlos, las taquillas para entrar en esta mágica ciudad víctima de la erupción volcánica mas famosa de todos los tiempos que ocurrió en el año 79 a.c.


Porta Marina te da la bienvenida a la ciudad, que te sorprenderá nada mas cruces su umbral. Es mucho mas grande de lo que esperaba. 



No era un pequeño pueblo si no mas bien una ciudad de grandes dimensiones con restaurantes, tiendas, edificios administrativos, basílicas, templos y su gran foro principal.


Sorprende pasear por sus calles de grandes adoquines perfectamente conservados y pensar la cantidad de gente que pasó por estos mismos y el tiempo que hace de ello.


Toda la ciudad está rodeada de arboleda, olivos, una zona muy verde que la hace un mas bonita por su entorno.


Algunas de las casas aun mantienen los frescos de la época. ¡Es increíble! 


Pero lo que mas me impactó fueron los restos de los cuerpos de algunos de los vecinos que fueron abrasados aquella fatídica noche.


Es una visita altamente recomendable que llevaba mucho tiempo queriendo hacer. A pesar de haber visto varios documentales sobre lo que allí ocurrió, no hay nada como verlo in situ y dejarte llevar por lo que cuentan esos restos, esas calles sobre la historia de esta misteriosa ciudad.

De vuelta a Nápoles, tras una explicación exhaustiva del recepcionista del hotel sobre como teníamos que llevar el bolso, sobre que cosas podíamos llevar a la calle y que cosas no, nada de joyas y mucho cuidado con móviles y cámaras, o sobre como actuar en caso de problema (y nosotras quedarnos con la boca abierta y con el miedo en el cuerpo) nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

No hay mejor forma de conocer Nápoles que a pie. El centro no es muy grande así que es bastante  accesible andando. Si quieres visitar los dos castillos y la Plaza Plebiscito, puedes coger un autobús y caminar un poco mas para llegar porque no está muy lejos del centro.

Además, hay una ciudad subterránea bastante curiosa que merece la pena visitar, pero que nosotras no tuvimos tiempo de ver.

Nápoles es la típica ciudad decadente, estilo Lisboa, pero con mucho encanto. De calles estrechas llenas de ropa colgada en los balcones y ventanas.


El centro de la ciudad destaca por tener gran cantidad de iglesias en un espacio relativamente pequeño, además de la catedral.



Las calles mas interesantes del centro para visitar son Via Tribunali y Via S. Biagio dei librau, donde se pueden encontrar gran cantidad de pequeñas tiendecitas de barrio mas baratas que en otras ciudades italianas.


En una de estas tiendas, nos compramos uno de los dulces mas típicos de la ciudad, la sfogliatella, una especie de croisant hecho a base de capas y relleno normalmente de ricotta. ¡Delicioso!

Sabíamos que el belén típico navideño era una tradición muy importante en Nápoles pero no sabíamos que había una calle de artesanos dedicados solo a fabricar figuritas para estos nacimientos, la calle S.Gregorio Armeno, una calle con mucho encanto.


¡De casualidad! Nos encontramos con el mas que tradicional Polichinela napolitano en una de los callejones del centro, aunque ya lo habíamos visto representado en panderetas, cuadros, imanes, cuadros, postales...


No nos podíamos ir de Nápoles sin comer una auténtica pizza napolitana. Nos recomendaron una pizzeria muy antigua, Da Michele, pero cuando llegamos, había una cola... Pero encontramos otra pizzeria de 1923 deliciosa, Pizzeria Trianon.


Otra cosa puede, pero hambre no pasamos....


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