Mostrando entradas con la etiqueta Catedral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catedral. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

EXCURSIÓN DE UN DÍA A ORVIETO DESDE ROMA

A solo una hora y cuarto en tren desde Roma se encuentra un precioso pueblo medieval donde respirar tranquilidad paseando por sus encantadoras calles de piedra. Su nombre es Orvieto.

Está situado en lo alto de un acantilado lo que hace la primera vista del pueblo algo épico, como de un libro de caballeros. Un funicular lleva desde la estación de tren al centro de la ciudad en un par de minutos.




Nada mas llegar allí notas el ritmo lento, respiras el aire fresco y admiras la belleza del entorno. Callejuelas empedradas con pequeñas zapaterias, librerías, restaurantes y tiendas con productos de la zona. Algo auténtico de verdad.






Da gusto pasear por sus calles despacio, sin prisa, simplemente disfrutando de sus arcos, sus callejones escondidos y sus casas antiguas con flores en los balcones.





Hasta nos encontramos con Pinocho sentado en un banco pasando la mañana mientras veía pasar a la gente...





Cuestas que suben, cuestas que bajan. 






Dejándote llevar por una de ellas, llegas a un mirador en la parte opuesta a la estación de tren con unas bonitas vistas del campo con sus cipreses de fondo. Un lugar perfecto para sentarte al sol y tomarte un bocadillo.






También hay un Orvieto subterráneo. Cuevas en la piedra que transcurren por debajo de la ciudad, un Orvieto oculto.

Pero lo mejor de la ciudad estaba por llegar. Con los ojos cerrados, me dejé guiar por mi amiga, que ya había visitado la ciudad antes, confiando en su palabra "cierra los ojos y verás... Yo te aviso". Así que eso hice. "Un poco mas, ya llegamos. Espera, ya puedes mirar". Y entonces abrí los ojos y me quedé impresionada.






Ahí estaba, una de las catedrales mas bonitas que había visto nunca. No era muy grande, pero sus colores la hacían muy especial. Me quedé admirándola durante unos minutos, sorprendida  y encantada por tener algo así delante de mis ojos. Una arquitectura bonita, al estilo cebra como digo yo, y su preciosa fachada. Pero además, el entorno. 

La catedral está situada en lo alto de una montaña. Detrás de ella solo se ve el cielo azúl. Está rodeada por una plaza muy bonita de gran amplitud con una torre del reloj.






Un día perfecto, relajante y con la mejor compañía. Un lugar excelente para desconectar de la gran ciudad y vivir la Italia auténtica sin prisas.



Otras entradas que te pueden interesar:

Bari, bonita ciudad de paso hacia Croacia o Grecia

Capri y la Costa Amalfitana

Nápoles y Pompeya

sábado, 7 de septiembre de 2013

BARI, BONITA CIUDAD DE PASO HACIA CROACIA O GRECIA

Bari, la capital de la Puglia, es una ciudad con mucho encanto, con un aire medieval, conocida por ser una ciudad costera con buenas playas, por ser donde se cogen ferries para Croacia y Grecia o, simplemente, por ser la segunda ciudad mas importante del sur después de Nápoles.

Se distinguen dos Baris. La Bari moderna, que no dista mucho de cualquier otra ciudad moderna italiana, y la Bari antigua, con su vieja ciudad encerrada entre murallas y construida a base de piedra donde aun se puede escuchar un antiguo dialecto derivado de la jerga usada entre pescadores griegos e italianos para comerciar y que aun es usado al otro lado del adriático también, en Grecia.




Lo que mas destaca de esta parte de la ciudad, además de sus calles laberínticas, son la Catedral de San Sabino, el enorme castillo y la basílica de San Nicola, patrón de la ciudad, donde se encuentra una curiosa representación del santo mas divertida y menos formal de lo habitual.



Merece la pena pasar al menos medio día caminando por estas calles y comiendo en una de las terrazas de alguna de las plazas de esta zona. 

Justo fuera de las murallas, encontramos el paseo marítimo que te lleva en un agradable paseo a la famosa playa Pane e Pomodoro (Pan y tomate), donde puedes tumbarte al sol o darte un baño. No está tan limpia como las playas en España pero no está mal para unas horas al sol.




Para llegar a la playa Pane e Pomodoro, pasas por la pequeña marina de la ciudad, donde encuentras pequeños barcos pesqueros y algunas otras embarcaciones de recreo.




Pero además hay una marina mas grande que es donde se cogen los ferries internacionales que a tantos turistas atraen a esta ciudad ya que es una forma mas barata de cruzar al otro lado del Adriático.



Justo desde este punto de la ciudad, y antes de coger el ferry nocturno de tantas horas que nos llevaría hacia nuestro destino, Dubrovnik, se puede observar una bonita puesta de sol, con faro incluido.



Y aquí fue donde comenzaron nuestras vacaciones por los Balcanes, tras pasar medio día por la ciudad, tiempo necesario y suficiente, nos montamos en el ferry y nos acomodamos en nuestros asientos para pasar bastantes horas navegando rumbo Croacia, pero siempre felices por la aventura que nos esperaba.





Otras entradas que te pueden interesar:





viernes, 31 de mayo de 2013

NÁPOLES Y POMPEYA, UNA VISITA OBLIGADA

A tan solo una hora de Roma en tren, se encuentra una de las ciudades mas grande e importante de Italia, Nápoles.

Conocida por ser el auténtico origen de la pizza, por sus calles peligrosas, por sus problemas con la basura y por sus artesanos creadores de belenes, Nápoles es además una excelente punto de partida para hacer excursiones a Pompeya y Herculano y además para visitar la Costa Amalfitana.

Nosotras decidimos pasar una noche en Nápoles para así poder visitar Pompeya y pasear un poco por la ciudad a la vuelta de la excursión.

Para llegar a Pompeya, hay que coger la línea Circumvesuviana. Un tren bastante descascarillado y sin aire acondicionado que suele estar lleno la mayoría de horas del día. En poco mas de media hora, llega a la parada Pompei Scavi-Villa dei Misteri

A pocos metros de la estación encuentras una hilera de bares, restaurantes y pequeños puestos con recuerdos y, tras pasarlos, las taquillas para entrar en esta mágica ciudad víctima de la erupción volcánica mas famosa de todos los tiempos que ocurrió en el año 79 a.c.


Porta Marina te da la bienvenida a la ciudad, que te sorprenderá nada mas cruces su umbral. Es mucho mas grande de lo que esperaba. 



No era un pequeño pueblo si no mas bien una ciudad de grandes dimensiones con restaurantes, tiendas, edificios administrativos, basílicas, templos y su gran foro principal.


Sorprende pasear por sus calles de grandes adoquines perfectamente conservados y pensar la cantidad de gente que pasó por estos mismos y el tiempo que hace de ello.


Toda la ciudad está rodeada de arboleda, olivos, una zona muy verde que la hace un mas bonita por su entorno.


Algunas de las casas aun mantienen los frescos de la época. ¡Es increíble! 


Pero lo que mas me impactó fueron los restos de los cuerpos de algunos de los vecinos que fueron abrasados aquella fatídica noche.


Es una visita altamente recomendable que llevaba mucho tiempo queriendo hacer. A pesar de haber visto varios documentales sobre lo que allí ocurrió, no hay nada como verlo in situ y dejarte llevar por lo que cuentan esos restos, esas calles sobre la historia de esta misteriosa ciudad.

De vuelta a Nápoles, tras una explicación exhaustiva del recepcionista del hotel sobre como teníamos que llevar el bolso, sobre que cosas podíamos llevar a la calle y que cosas no, nada de joyas y mucho cuidado con móviles y cámaras, o sobre como actuar en caso de problema (y nosotras quedarnos con la boca abierta y con el miedo en el cuerpo) nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

No hay mejor forma de conocer Nápoles que a pie. El centro no es muy grande así que es bastante  accesible andando. Si quieres visitar los dos castillos y la Plaza Plebiscito, puedes coger un autobús y caminar un poco mas para llegar porque no está muy lejos del centro.

Además, hay una ciudad subterránea bastante curiosa que merece la pena visitar, pero que nosotras no tuvimos tiempo de ver.

Nápoles es la típica ciudad decadente, estilo Lisboa, pero con mucho encanto. De calles estrechas llenas de ropa colgada en los balcones y ventanas.


El centro de la ciudad destaca por tener gran cantidad de iglesias en un espacio relativamente pequeño, además de la catedral.



Las calles mas interesantes del centro para visitar son Via Tribunali y Via S. Biagio dei librau, donde se pueden encontrar gran cantidad de pequeñas tiendecitas de barrio mas baratas que en otras ciudades italianas.


En una de estas tiendas, nos compramos uno de los dulces mas típicos de la ciudad, la sfogliatella, una especie de croisant hecho a base de capas y relleno normalmente de ricotta. ¡Delicioso!

Sabíamos que el belén típico navideño era una tradición muy importante en Nápoles pero no sabíamos que había una calle de artesanos dedicados solo a fabricar figuritas para estos nacimientos, la calle S.Gregorio Armeno, una calle con mucho encanto.


¡De casualidad! Nos encontramos con el mas que tradicional Polichinela napolitano en una de los callejones del centro, aunque ya lo habíamos visto representado en panderetas, cuadros, imanes, cuadros, postales...


No nos podíamos ir de Nápoles sin comer una auténtica pizza napolitana. Nos recomendaron una pizzeria muy antigua, Da Michele, pero cuando llegamos, había una cola... Pero encontramos otra pizzeria de 1923 deliciosa, Pizzeria Trianon.


Otra cosa puede, pero hambre no pasamos....


Otras entradas que te pueden interesar:





jueves, 28 de junio de 2012

QUE HACER Y VER UN DÍA EN MILÁN

El estudio en el que vive mi hermana es parte de la residencia para profesores de la Universidad Bocconi, que es donde ella investiga ahora. Así que la primera parada del día fue el campus de la universidad para ello cogimos nuestro primer tranvía.





La Universidad Bocconi es una institución privada de las mas prestigiosas en Europa en el campo de la economía. Aunque quizás esta universidad es mas conocida entre el común de los mortales por ser la universidad a la que asiste Andrea Casiraghi, el polémico hijo de la Princesa Carolina de Mónaco pero también porque el actual presidente de la universidad, Mario Monti, se ha hecho cargo de la riendas del país como experto en economía para intentar sacar a Italia de la crisis.




Después de un buen capuccino acompañado de un delicioso bollito de chocolate nos pusimos a andar por las calles de Milán. Es una ciudad bastante accesible a pie, sobre todo la zona mas importante de la ciudad. Casi todo lo mas importante que visitar en Milán cerca de la Plaza de la Catedral.

El Duomo de Milán es la catedral gótica mas grande del mundo. Es una construcción impresionante en medio de la mayor plaza de la ciudad. Las otras veces que había visitado la ciudad la catedral estaba endamiada por lo que no había podido ver la fachada de la Catedral, solo intuirla.




Afortunadamente, los trabajos de restauración han acabado y ahora se puede disfrutar completamente de la Catedral. Recomiendo subir a la terraza de la Catedral desde donde contemplar unas bonitas vistas de la ciudad pero también ver otra parte de la Catedral no tan obvia.

En la misma plaza del Duomo se encuentra La Galleria Vittorio Emanuele II. En un principio esta galeria de la Belle Epoque fue creada para comunicar la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala pero mas tarde se convirtieron en un lugar de encuentro, donde comprar, tomar un helado o un Campari.




Al cruzar la galería se llega a la Piazza della Scala donde te encuentras unas escultura en honor a Leonardo Da Vinci. A mano derecha de la escultura se encuentra el mítico Teatro de la Scala, lugar de culto para los amantes de la ópera.




Si no tienes la oportunidad de vivir una de las representaciones, te recomiendo que visites el Museo de la Ópera desde donde podrás ver parte del Teatro.

Desde aquí caminamos hacia el cuadrilátero de la moda que no es mas que la convergencia de varias calles dedicadas principalmente a la venta de ropa. Aunque lo que realmente llama la atención es la cantidad de tiendas de moda cara que hay en tan pocos metros cuadrados.

Volviendo atrás en nuestros pasos, cruzando la Piazza Mercanti y bajando por la Via Dante, una animada avenida llena de terrazas, llegamos al Castillo Sforzesco.

En este castillo se encuentra 3 de los museos mas importantes de la ciudad pero lo que a mi mas me gusta y llama la atención es la fortificación tan bien conservada del castillo, con su antiguo foso ahora convertido en un lugar de cesped donde tumbarse o sentarse a comer un sabroso gelato italiano.

Fue al salir del castillo por una de sus puertas principales cuando nos encontramos con unos novios que aprovechaban la belleza de la fortificación para hacerse las fotos de la boda.




A la salida del Castillo directamente entras al Parque Sempione donde nos encontramos con una competición de baloncesto infantíl con música de fondo y mucho ambiente. Al fondo el Arco de la Paz. Un bonito paseo que te relaja después de tanto paseo.




Desde aquí cogimos el metro hasta el Navigli que es una de las zonas mas populares de Milán y con mas ambiente tanto por el día como por la noche. A ambos lados del río se pueden encontrar casitas con restaurantes y tiendas pequeñas.

Lo que es típico en esta zona a media tarde es el aperitivo que no es como el nuestro que se toma antes de comer si no que se trata de un picoteo antes de cenar o incluso cena. Los bares tienen un buffet con comida para picotear. Te cobran unos 5€ por la bebida y toda la comida que quieras pero es algo ligero pero suficiente. 



Esta zona me encantó, no es tan conocida pero me pareció muy divertida y con mucho encanto.

Lo que nos quedó por ver, dentro de lo fundamental de Milán, fue La Última Cena de Leonardo Da Vinci que se encuentra en el convento de Santa Maria de Grazie. El problema es que es muy difícil conseguir cita para verlo ya que se necesita mucha antelación para poder conseguirlo. He estado tres veces en Milán y ninguna de estas veces he podido ver La Última Cena, espero que la próxima sea la buena...


Otras entradas que te puedan interesar:














martes, 1 de noviembre de 2011

SORPRENDENTE LIMA

Cuando a penas habíamos dormido dos horas, cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto de Cuzco.

La idea inicial era ir a Nazca y desde allí sobrevolar las misteriosas línes de Nazca, ya teníamos incluso el hotel reservado pero al preguntar a las personas que íbamos conociendo por Perú, mirar en internet e incluso hablar con los propios peruanos, nos echamos atrás.

En los últimos años han habido bastantes accidentes en las avionetas que sobrevuelan las líneas y hay varias páginas en internet y blogs que denuncian la falta de seguridad de las mismas. Después de comprobar como funcionan las cosas en Perú, decidimos dejarlo para la próxima vez, si las condiciones mejoran. Eso si, las personas que lo habían hecho nos dijeron que era algo completamente increible pero que no volverían a subir por el miedo que pasaron en las avionetas.

Asíque, después de cambiar de planes, cancelar la reserva en el hotel de Ica al no ir a Nazca, decidimos que, como nuestro vuelo iba a Lima, capital de Perú, probablemente podríamos encontrar algún vuelo barato a otro lugar interesante cerca de Lima. Nuestro gozo en un pozo. Estuvimos preguntando en las aerolineas pero nada de nada.

Había leído mucho sobre Lima y casi todo el mundo comentaba lo insegura que es la ciudad, que no hay mucho que hacer aunque tiene una bonita plaza pero poco mas, por eso, no estábamos muy emocionadas con la idea de pasar los dos días que nos quedaban de  nuestro viaje en Lima pero al no haber vuelos a otros lugares por menos de 400€ nos quedamos en Lima un par de días.

Llegamos a Lima, reservamos en un hostal con mucho ambiente mochilero, dejamos las cosas y nos fuimos a ver la ciudad.

Preguntamos en el hostal que cosas había en la ciudad interesantes, nos mandaron a la Plaza de Armas. Nos recomendaron coger un taxi y así lo hicimos.

Después de unos veinte minutos en el taxi, llegamos a la Plaza de Armas y tan solo pagamos, al cambio, unos dos euros. Allí los taxis son baratísimos. Nos dejo en la parte de atrás porque la calle estaba cortada porque en el Palacio de Gobierno se estaba llevando a cabo el cambio de guardia.




La Plaza de Armas de Lima es muy bonita, por sus colores, son flores, sus edificios, el palacio, la Catedral...Es muy acogedora, como recojida, aunque no pequeña.

A la Catedral se accede subiendo unos escalones donde la gente se sienta contemplando la plaza mientras toma un helado, come algo o simplemente charla. Es como un punto de encuentro.




Justo cuando nosotras estábamos acercándonos para entrar en la Catedral, vimos que había una boda. Los novios estaban entrando y no quisimos molestar pero los invitados nos animaron a pasar para ver la Catedral decorada para la boda, muy bonita.




Muy cerca de la Catedral, hacía la zona trasera del Palacio, se encuentra una calle llena de pequeños mercados y tiendas te cosas típicas peruanas y recuerdos, donde nos pasamos un ratito y compramos varias cosas, que llega al Convento de San Francisco.

En el hostal también  nos habían recomendado este lugar. La fachada es muy bonita pero pensábamos que iba a ser un convento mas con su pequeña iglesia pero nada que no hubiéramos visto antes. De eso nada...

La entrada es algo simbólico y, aunque no lo fuera, merecería la pena. Entramos y nos dicen que nos demos prisa porque el guía en español acaba de empezar en la siguiente sala, así que corrimos para no perder el grupo.




Unas preciosas escaleras de madera fue lo primero que nos encontramos. Al subirlas, dimos a una de las bibliotecas mas bonitas que he visto en mi vida, y no por ser grande si no por los volúmenes que contiene, muchos de ellos incunables, por lo bonita que era la estancia, completamente de madera para mantener los libros en mejor estado, y con unas grandes cristaleras que permitían que entrase la luz natural cuando no existía la luz eléctrica. Muy acogedora.

Una iglesia con unos bonitos bancos y palcos para los monjes, un claustro lleno de plantas con frescos en las paredes, figuras y estatuas...Un agradable paseo por la historia colonial.

Pero aquí no acaba todo, pasamos a las catacumbas, donde el guía nos explicó que toda la población fuen enterrada durante muchas décadas, tantas que las catacumbas estaban llenas de huesos, perfectamente ordenados haciendo formas.




Una muy buena experiencia, lo recomiendo mucho. Es muy original.

Después nos fuimos hacía el barrio donde estaba nuestro hostal hacía un restaurante que también nos habían recomendado donde servían unos míticos bocadillos deliciosos que servían con unos zumos naturales sabrositos.



Lo malo fue que, al llegar al hostal, me empecé a encontrar mal, mal mal mal, hasta el punto que incluso estuve vomitando toda la noche, cosa bastante rara en mi, y con fiebre...



Otras entradas que te puedan interesar:



viernes, 30 de septiembre de 2011

EL CENTRO DE RÍO Y LA PLAYA DE IPANEMA

Después de un desayuno consistente en el hostal, metimos lo necesario en los bolsos y a la calle. Para este día habíamos pensado ver la zona centro donde están los edificios mas importantes de la ciudad.

Nos dirigímos al metro para subir a esa zona, solo a dos paradas pero como no sabíamos si iba a ser seguro o no decidimos ir en metro. Uruguaiana era la parada de metro mas cercana al monasterio de Sao Bento, después de salir del metro nos tocó andar un poco pero por el camino vimos la iglesia de Candelaria que nos sorpendió bastante porque tiene mucha ornamentación y es bastante vistosa por dentro y por fuera.

 

Seguimos por calles bastante anchas, incluso avenidas con varios carriles para los coches, lo que podría ser la Castellana de Madrid, pero los edificios que había a ambos lados no eran arquitectónicamente tan vistosos y los que lo eran estaban en bastante mal estado. Además había mucho vendedor ambulante, practicamente en cada esquina.

De casualidad encontramos una puerta de vidrio donde ponía Monasterio de Sao Bento. Era un edificio normal, como de oficinas, donde nadie pensaría que se encontraba un Monasterio. El portero nos invitó a pasar y nos explicó que teníamos que coger un ascensor para llegar al Monasterio. Todo sonaba un poco raro, un edificio como de oficinas, un ascensor para llegar...

Salimos del ascensor y nos encontramos con unos jardines con árboles y plantas exóticas que al final tenía una iglesia y un edificio anexo. Estaba en lo alto de una pequeña colina. La iglesia es aun mas ornamentada que la otra, muy bonita y muy bien cuidada.


 
Seguimos paseando por el recinto y encontramos que había un colegio solo para chicos y otros edificios religiosos. Desde el borde de la colina y mirando hacia el lado del mar pudimos ver unas bonitas vistas de parte de la ciudad. La entrada es gratuita así que, si tienes tiempo, merece la pena.
Desde aquí nos dirigimos andando al Palacio Imperial, donde nos encontramos con una manifestación de bomberos acampados en la puerta de este, el Teatro Municipal, un edificio muy bonito que se encuentra en una plaza donde convergen dos grandes avenidas donde además se encuentra La Biblioteca Nacional, otro bonito edificio.


 
Todas las cosas que hay que visitar en esta zona están bastante cerca así que lo hicimos todo andando para ver las calles, la gente, el ritmo, los edificios, las tiendas...

Desde aquí nos fuimos a ver los Arcos de Lapa por donde solía pasar el Bondinho, un tranvia de color amarillo que llegaba hasta Santa Terasa subiendo por una empinada colina pero que hace unos meses tuvo un accidente, donde murieron varias personas, lo que provocó que se suspendiera este servicio. Una pena porque era algo típico de la ciudad y el mejor método para descubrir Santa Teresa, un barrio del que te cuento ahora.

Desde los Arcos de Lapa se ve la Catedral Metropolitana, que no lo parece. Cuando llegamos allí nos impresionó que las puertas, que eran muy anchas, estaban todas abiertas dejando mas de la mitad de la Catedral al descubierto sin nisiquiera entrar. La forma sorprende pero el interior también lo hace. Grandes vidrieras de colores dan una luz especial a la Catedral. Además la cruz en el techo y la colgada en medio de esta. No es una Catedral a la que estamos acostumbrados pero, aunque se sale de la imagen que todos tenemos de una Catedral, tiene una belleza que no deja indiferente.


 
Para recuperar energías compramos en un puesto un dulce compuesto por harina de tapioca con leche merengada y coco rayado que estaba deliciosa.

Desde aquí nos hubiéramos cogido el Bondinho pero como ya no está en funcionamiento nos cogimos un taxi que nos subiera la colina hasta el barrio de Santa Teresa. El taxi nos costó 9 reales, aunque yo creo que nos tangó porque el taximetro marcaba otra cantidad pero el hombre empezó a decir, "tasa tasa" y lo dejamos estar porque era un euro mas solo.

Nos dejó en el Largo de Guimanes, calle para subir y bajar para descubrir este barrio que en su día fue rico pero ahora es decadente pero que mantiene cierto encanto.


 
Cuando llegamos allí, contra todo pronóstico, ni un turista...Y muy poca gente por la calle. Con un pelín de miedo en el cuerpo por lo que la gente nos había dicho de este barrio, decidimos sentarnos a tomar algo en un bar bastante mono donde había un par de mesas ocupadas por brasileños, lo que nos dió buena impresión del lugar. Se llamaba Bar do Mineiro y donde tomamos unos pinchos típicos brasileños que todos estaban tomando en el bar. Ni idea de que llevaban. Algo de carne, algo de pimientos...No se, pero estaban deliciosos. Nos volvió a sorprender los precios, muy caros y mucho mas teniendo en cuenta lo que pides, qeu es un bar no turístico y que no está en un barrio super chic o enfrente de la playa por ejemplo. No esperaba estos precios, son ridículos a veces.


Le preguntamos al camarero hacía donde ir para visitar bien el barrio. Nos dijo que nada de ir para abajo, que era una zona muy bonita pero que era muy peligrosa. Pues vaya...Pero nos recomendó ir hacía el otro lado donde podríamos callejear por el barrio con menos peligro. Así que en esa dirección fuimos.

Los antiguos railes por donde pasaba el tranvia marcaban el camino. Paramos en una tienda con cosas muy originales y curiosas donde compramos un imán para la nevera por el que nos cobraron 5€. Jamás en la vida, en todos los lugares donde he estado, he pagado 5€ por un imán. Tengo que aclarar que mi madre hace colección por eso le llevo uno de cada lugar que visito.

Seguía sin haber nadie. Pensamos que era muy extraño porque era un barrio que visitar en Rio, toda guia turística te dice que vayas y allí estábamos solas mi prima y yo, cero turistas.

Caminamos, hicimos fotos a las casas, a los muros pintados con bonitas imágenes y a las increibles vistas que este barrio ofrece de la ciudad. En cualquier recoveco puede aparecer un pequeño mirador donde quedarte asombrado con la majestuosidad de la ciudad, sus edificios modernos y altos, sus favelas apiñadas en las laderas de las montañas, las largas  playas de arena blanca, el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar...Las mejores vistas desde el Museo da Chacara do Ceu que hay en la parte alta del barrio.


El paseo fue bastante cansado porque las cuestas son muy empinadas y todo el suelo es de adoquín que no está en muy buen estado por lo que no ayuda pero el barrio en sí y las vistas que ofrece de la ciudad merece la pena, eso si, mucho cuidado por que zonas vas, sentimos cierto miedo y no queríamos ni sacar la cámara de fotos en según que zonas sobre todo por el hecho de que no había nadie por las calles aunque también tengo que decir que a los brasileños que encontramos por allí muy simpáticos y nos ayudaron en todo lo que necesitamos aconsejándonos hacía donde ir y que lugares evitar.

Para bajar la colina cogímos un autobus para cambiar de medio de transporte y para mezclarnos con los Cariocas. Después cogimos el metro para ir hacía la playa de Ipanema, a eso de media tarde, para conocer el barrio por encima, ya irríamos otro día, y ver cuerpos espectaculares tostandose al sol mientras bebían un cocktail tropical y veían a otros bailar samba.

El barrio bastante normal, incluso diría tranquilo, comercios, tiendas de ropa, lugares para comer, bares pero con poco gente dentro, eso si, mucha gente en la calle yendo de un lado para otro, me recordó a Nueva York. Volvimos a cruzarnos con cero turistas. No es que los fueramos buscando pero nos sorprendió mucho que siendo Río una ciudad tan conocida por el turismo no viéramos a ninguno practicamente en todo el día.

En cuanto a nuestra idea de lo que íba a ser la playa de Ipanema, debía de ser que ya se habían ido a casa porque en la playa no había casi nadie. Quizás ya era tarde, las seis, pero nos encontramos con una playa practicamente desierta con una arena que tenía una textura que no había visto antes y con un mar bastante agitado. Las personas que vimos o estaban haciendo ejercicio en el paseo o íban con su traje de neopreno en busca de olas.

Eran las siete de la tarde, habíamos estado andando todo el día sin practicamente parar y desde las ocho y poco de la mañana. Imagino que por eso nuestros cuerpos se acabaraon rindiendo y nos mandaron la orden de volver a casa a descansar, no sin antes tomarnos unos panes rellenos típicos de aquí acompañados con zumos naturales, muy comunes en Río, de frutas que nunca antes había visto ni probado, con unos sabores auténticos y refrescantes.

Metro a casa, paseo por el barrio y a eso de las nueve y media los ojos empezaron a cerrarse.


Otras entradas que te pueden interesar: