Mostrando entradas con la etiqueta tren. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tren. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2014

EXCURSIÓN DE UN DÍA A ORVIETO DESDE ROMA

A solo una hora y cuarto en tren desde Roma se encuentra un precioso pueblo medieval donde respirar tranquilidad paseando por sus encantadoras calles de piedra. Su nombre es Orvieto.

Está situado en lo alto de un acantilado lo que hace la primera vista del pueblo algo épico, como de un libro de caballeros. Un funicular lleva desde la estación de tren al centro de la ciudad en un par de minutos.




Nada mas llegar allí notas el ritmo lento, respiras el aire fresco y admiras la belleza del entorno. Callejuelas empedradas con pequeñas zapaterias, librerías, restaurantes y tiendas con productos de la zona. Algo auténtico de verdad.






Da gusto pasear por sus calles despacio, sin prisa, simplemente disfrutando de sus arcos, sus callejones escondidos y sus casas antiguas con flores en los balcones.





Hasta nos encontramos con Pinocho sentado en un banco pasando la mañana mientras veía pasar a la gente...





Cuestas que suben, cuestas que bajan. 






Dejándote llevar por una de ellas, llegas a un mirador en la parte opuesta a la estación de tren con unas bonitas vistas del campo con sus cipreses de fondo. Un lugar perfecto para sentarte al sol y tomarte un bocadillo.






También hay un Orvieto subterráneo. Cuevas en la piedra que transcurren por debajo de la ciudad, un Orvieto oculto.

Pero lo mejor de la ciudad estaba por llegar. Con los ojos cerrados, me dejé guiar por mi amiga, que ya había visitado la ciudad antes, confiando en su palabra "cierra los ojos y verás... Yo te aviso". Así que eso hice. "Un poco mas, ya llegamos. Espera, ya puedes mirar". Y entonces abrí los ojos y me quedé impresionada.






Ahí estaba, una de las catedrales mas bonitas que había visto nunca. No era muy grande, pero sus colores la hacían muy especial. Me quedé admirándola durante unos minutos, sorprendida  y encantada por tener algo así delante de mis ojos. Una arquitectura bonita, al estilo cebra como digo yo, y su preciosa fachada. Pero además, el entorno. 

La catedral está situada en lo alto de una montaña. Detrás de ella solo se ve el cielo azúl. Está rodeada por una plaza muy bonita de gran amplitud con una torre del reloj.






Un día perfecto, relajante y con la mejor compañía. Un lugar excelente para desconectar de la gran ciudad y vivir la Italia auténtica sin prisas.



Otras entradas que te pueden interesar:

Bari, bonita ciudad de paso hacia Croacia o Grecia

Capri y la Costa Amalfitana

Nápoles y Pompeya

viernes, 31 de mayo de 2013

NÁPOLES Y POMPEYA, UNA VISITA OBLIGADA

A tan solo una hora de Roma en tren, se encuentra una de las ciudades mas grande e importante de Italia, Nápoles.

Conocida por ser el auténtico origen de la pizza, por sus calles peligrosas, por sus problemas con la basura y por sus artesanos creadores de belenes, Nápoles es además una excelente punto de partida para hacer excursiones a Pompeya y Herculano y además para visitar la Costa Amalfitana.

Nosotras decidimos pasar una noche en Nápoles para así poder visitar Pompeya y pasear un poco por la ciudad a la vuelta de la excursión.

Para llegar a Pompeya, hay que coger la línea Circumvesuviana. Un tren bastante descascarillado y sin aire acondicionado que suele estar lleno la mayoría de horas del día. En poco mas de media hora, llega a la parada Pompei Scavi-Villa dei Misteri

A pocos metros de la estación encuentras una hilera de bares, restaurantes y pequeños puestos con recuerdos y, tras pasarlos, las taquillas para entrar en esta mágica ciudad víctima de la erupción volcánica mas famosa de todos los tiempos que ocurrió en el año 79 a.c.


Porta Marina te da la bienvenida a la ciudad, que te sorprenderá nada mas cruces su umbral. Es mucho mas grande de lo que esperaba. 



No era un pequeño pueblo si no mas bien una ciudad de grandes dimensiones con restaurantes, tiendas, edificios administrativos, basílicas, templos y su gran foro principal.


Sorprende pasear por sus calles de grandes adoquines perfectamente conservados y pensar la cantidad de gente que pasó por estos mismos y el tiempo que hace de ello.


Toda la ciudad está rodeada de arboleda, olivos, una zona muy verde que la hace un mas bonita por su entorno.


Algunas de las casas aun mantienen los frescos de la época. ¡Es increíble! 


Pero lo que mas me impactó fueron los restos de los cuerpos de algunos de los vecinos que fueron abrasados aquella fatídica noche.


Es una visita altamente recomendable que llevaba mucho tiempo queriendo hacer. A pesar de haber visto varios documentales sobre lo que allí ocurrió, no hay nada como verlo in situ y dejarte llevar por lo que cuentan esos restos, esas calles sobre la historia de esta misteriosa ciudad.

De vuelta a Nápoles, tras una explicación exhaustiva del recepcionista del hotel sobre como teníamos que llevar el bolso, sobre que cosas podíamos llevar a la calle y que cosas no, nada de joyas y mucho cuidado con móviles y cámaras, o sobre como actuar en caso de problema (y nosotras quedarnos con la boca abierta y con el miedo en el cuerpo) nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

No hay mejor forma de conocer Nápoles que a pie. El centro no es muy grande así que es bastante  accesible andando. Si quieres visitar los dos castillos y la Plaza Plebiscito, puedes coger un autobús y caminar un poco mas para llegar porque no está muy lejos del centro.

Además, hay una ciudad subterránea bastante curiosa que merece la pena visitar, pero que nosotras no tuvimos tiempo de ver.

Nápoles es la típica ciudad decadente, estilo Lisboa, pero con mucho encanto. De calles estrechas llenas de ropa colgada en los balcones y ventanas.


El centro de la ciudad destaca por tener gran cantidad de iglesias en un espacio relativamente pequeño, además de la catedral.



Las calles mas interesantes del centro para visitar son Via Tribunali y Via S. Biagio dei librau, donde se pueden encontrar gran cantidad de pequeñas tiendecitas de barrio mas baratas que en otras ciudades italianas.


En una de estas tiendas, nos compramos uno de los dulces mas típicos de la ciudad, la sfogliatella, una especie de croisant hecho a base de capas y relleno normalmente de ricotta. ¡Delicioso!

Sabíamos que el belén típico navideño era una tradición muy importante en Nápoles pero no sabíamos que había una calle de artesanos dedicados solo a fabricar figuritas para estos nacimientos, la calle S.Gregorio Armeno, una calle con mucho encanto.


¡De casualidad! Nos encontramos con el mas que tradicional Polichinela napolitano en una de los callejones del centro, aunque ya lo habíamos visto representado en panderetas, cuadros, imanes, cuadros, postales...


No nos podíamos ir de Nápoles sin comer una auténtica pizza napolitana. Nos recomendaron una pizzeria muy antigua, Da Michele, pero cuando llegamos, había una cola... Pero encontramos otra pizzeria de 1923 deliciosa, Pizzeria Trianon.


Otra cosa puede, pero hambre no pasamos....


Otras entradas que te pueden interesar:





martes, 2 de octubre de 2012

EXCURSIÓN DESDE SYDNEY: VISITANDO CANGUROS EN LIBERTAD

Domingo por la mañana, día perfecto para hacer una excursión a algún lugar cerca de Sydney. "¿Dónde vamos?" Le dije al sevillano, "¿Y si vamos a ver canguros en libertad a un sitio que me han dicho?". "¡Genial!" Le contesté. ¿Qué hay mas auténtico en Australia que ir a ver canguros salvajes?
 
Nos cogimos un tren dirección Morisset, que es el pueblo donde está el Morisset Mental Hospital. Si, si, un hospital mental. Resulta que estos canguros están sueltos en los bosques y jardines de alrededor de este hospital y como están relativamente acostumbrados a los humanos no son peligrosos e incluso puedes acercarte a darles algo de comer o a tocarlos, pero siempre con mucho cuidado y despacio para no asustarles.
 
El trayecto en tren no dura mas de dos horas y mientras tanto vas viendo unos bonitos paisajes. Se pasa por un lago inmenso y precioso lleno de barquitos de recreo y con unas pequeñas casas de pescadores a las orillas que le dan mucho encanto. Solo por el paseo en tren hasta llegar a Morisset merecía la pena hacer esa excursión pero nosotros además queríamos ver canguros.
 
Según sales de la estación de tren a la derecha, sigues la calle principal todo para arriba hasta llegar a un puente que tienes que cruzar. Allí verás una señal que indica que el Hospital Mental está cerca, aunque no pone cuanto de cerca y nosotros al preguntar nos dijeron que a unos cinco kilómetros andando por un camino en medio del bosque pero no te preocupes que no son mas de tres cuartos de hora y el paseo es bastante agradable.
 
Junto a la señal del hospital...¡¡Una señal de cuidado que hay canguros sueltos!! La típica amarilla que hemos visto tantas veces con un canguro.




Después de caminar un buen rato y mientras hablábamos de nuestras cosas, de repente suspiro "¡hhh! ¡Mira!" le digo al sevillano. "¡Canguros!" "No los veo, que no hay canguros aun..." Y de repente vemos como aquellas bolitas que veíamos a los lejos se empiezan a mover y a dar saltos. ¡Eran canguros! ¡Y había un montón de ellos, como para una boda!




Nos acercamos hacia ellos con un poco de miedo la verdad porque eran tantos...Y además no había nadie por allí así que no sabíamos si esos canguros eran tranquilos o no. Habíamos traído un poco de pan bimbo para darles así que lo sacamos de la bolsa y se lo acercamos un poco temerosos de su respuesta. ¿Cuál fue la respuesta? En menos de un segundo teníamos cinco o seis canguros rodeándonos para coger un poco de pan.



 
¡Que animales tan bonitos! Su pelo super suave, como un peluche, una carita muy graciosa y unos ojitos muy despiertos y curiosos. Lo que mas gracia me hacía era ver que todos se movían en grupo. Si se asustaba uno se iban todos, si uno se acercaba se acercaban varios después.
 
Algunos canguros parecían personas tumbadas en el sofá viendo la televisión, solo les faltaba el mando a distancia.




Pero sin duda la imagen mas bonita es ver a la mamá y como de su bolsa sale un cachorrito de canguro queriendo saber que está pasando allí.



Verles en libertad, sin nada que les limite el paso a la civilazación, al bosque o incluso al hospital me pareció algo genial porque es una forma muy equilibrada de respetar la naturaleza y a sus seres sin molestarlos.



 
Poder darles de comer, tocarles pero entiendo yo que sin molestarles mucho y respetando su completa libertad me pareció algo único, estar tan cerca de ellos, y que hubiera tantísimos a nuestro al rededor...Toda una experiencia.
 
Es curioso porque cuando preguntamos a la gente donde podíamos ir a ver canguros salvajes, la mayoría coincidía en decirnos que fuéramos al zoo de la ciudad donde podríamos ver canguros, koalas y otros animales exóticos australianos y seguro que es un zoo precioso pero nosotros queríamos verlos libres. Solo una persona nos habló de este lugar que, estando tan cerca de Sydney y siendo tan especial, es una pena que casi nadie conozca, o quizás no, es una suerte que casi nadie conozca para que siga así. En cualquier caso, lo recomiendo completamente porque pasas un día muy agradable en la naturaleza y en contacto con estos animales tan simpáticos.
 
 
Otras entradas que te pueden interesar:
 
 
 

miércoles, 29 de agosto de 2012

LLEGADA EN TREN DESDE BANGKOK A CHIANG MAI

Tras pasar el día en Ayutthaya, un tren nos esperaba rumbo Chiang Mai dejando atrás Bangkok. Habíamos comprado los billetes en segunda clase, en el vagón de literas con ventilador, porque también hay literas con aire acondicionado, en la parte de arriba, porque todas las camas en la parte de abajo estaban ya cogidas. El billete nos salió por menos de diez euros que es algo ridículo teniendo en cuenta que desde Bangkok hasta Chiang Mai hay unos setecientos kilómetros (Madrid-Barcelona mas o menos).

No sabíamos muy bien que nos íbamos a encontrar. Pensábamos que podrían ser compartimentos de cuatro, algo parecido a los trenes europeos. Sabíamos que el trayecto duraba 13 horas...que no era moco de pavo...pero habíamos dormido poco la noche anterior para pillar la litera con sueño y caer rendidas.

Cuando llegamos a nuestro vagón vimos que no eran compartimentos. Los asientos normales del tren se hacían cama para los pasajeros que dormían abajo y para los que dormíamos arriba se tiraba de una cuerda que bajaba unas camas de yo creo menos de cuarenta centímetros de ancho, para flaquitos (no es el caso). Así que ya sabíamos, a dormir de lado.



La escalera para subir no era muy cómoda así que fuimos al baño al llegar para intentar no ir mas en toda la noche. Los baños casualmente estaban al lado...que gracia...un olor floral todo el viaje...Daba un poco de miedo porque no había seguridad en la litera de arriba así que a nada que te movieras ya estabas dando un beso al suelo...

Una larga noche de insomnio y agarrotamiento muscular dio paso a otra larga mañana, eso si, con unas vistas increíbles de campos verdes de arrozales interminables.



Si pensábamos que 13 horas iban a ser un infierno, cuando llevábamos 16 y sin dar señales de que estábamos cerca de nuestro destino nos empezamos a inquietar un poco. Con lo parras que somos lo mismo nos habíamos metido en un tren rumbo Tombuctú...Pero no, finalmente llegamos a Chiang Mai después de 17 horas y media metidas en el tren. 

Chiang Mai es una ciudad mucho mas tranquila. La vida transcurre mucho mas despacio y el tiempo se para para que vivas todo con calma.

Es un excelente lugar reconocido en todo el país para aprender cocina tailandesa en uno de los numerosos cursos que allí se imparten. También es una ciudad donde mucha gente va a escuelas de masaje a aprender la técnica tailandesa. Quizás por esto último, la ciudad está llena de centros de masaje a mitad de precio que en Bangkok, es decir, un masaje completo Thai por todo el cuerpo durante una hora por unos dos euros..........Por supuesto nosotras nos dejamos apalear unas cuantas veces mientras estábamos allí :)

Además de por los cursos de masaje y de cocina, Chiang Mai es bien conocida por muchas otras cosas, entre ellas ser el campamento base para hacer senderismo por la selva, que era nuestro objetivo.

Estuvimos un rato preguntando las opciones en las distintas agencias de la zona y al final acabamos contratando un treking de dos días y una noche en la selva en nuestro propio hostal por 900 baths, poco mas de veinte euros al cambio.

Una vez tuvimos la excursión reservada, salíamos hacia la selva la mañana siguiente, nos fuimos a tomar uno de los mejores Thai Ice Tea que he tomado en Tailandia en un sitio super acogedor y típico tailandés mientras picoteábamos algo de pollo con arroz y curry.



Cuando se hizo de noche nos cogimos un tuk tuk que nos llevó al mercado nocturno de la ciudad donde, como en la mayoría de este país, podías encontrar montones de cosas útiles y otras muchas inútiles además de frutas y verduras exóticas.



Muy cerca encontramos el mercado de las flores que también nos pareció bastante original.

De vuelta al hostal, dejamos la mochila grande preparada para dejarla allí e hicimos una pequeña mochila para llevar las cosas necesarias para el treking por la selva:

- Calzado apropiado: yo llevé unas botas de montaña.

-Una toalla.

-Una muda de ropa interior.

-Una camiseta y un pantalón largo.

-El chubasquero.

-La cámara de fotos.

-Algo de dinero.

-Muchas ganas de aventura :)

(En todos los paquetes te incluyen la mosquitera y el saco de dormir).


Otras entradas que te puedan interesar:





martes, 28 de agosto de 2012

EXCURSIÓN DESDE BANGKOK: AYUTTHAYA

La mejor forma de llegar a Ayutthaya desde bangkok es coger un tren que te lleva a la que fue la antigua capital del país y que ahora está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en menos de una hora y por menos de dos euros.

Una vez que llegas a la estación de Ayutthaya tienes varias opciones para hacer el recorrido. A pie es bastante complicado en un día ya que la distancia entre los diferentes templos y budas es bastante.

Lo que yo recomendaría es alquilarse una bicicleta en la estación de tren pero el día que fuimos nosotras estaba lloviendo por lo que no nos pareció una buena idea así que optamos por la segunda mejor forma de recorrerla, en tuk tuk.

Tienes que cerrar un precio en la propia estación, no olvides regatear lo máximo, los precios "justos" suelen ser la mitad de lo que te piden mas o menos. El tuk tuk te lleva a todos los puntos importantes de la ciudad, te espera hasta que los veas y te lleva al siguiente y así de uno a otro. El recorrido suele ser de unas tres horas pero dependerá del tiempo que tu emplees en cada lugar ya que el tuk tuk te va a esperar. Se recomienda no pagar hasta el final para que el tuktuktero (me acabo de inventar esta palabra...) no te deje tirado.

La ciudad está llena de antiguas ruinas, de templos y fortificaciones, unas mejor cuidadas que otras, y de budas en de diferentes tamaños y en diferentes posturas.




Las cosas que mas me gustaron de la ciudad fueron:

- El Buda tumbado, que aparece tumbado con una capa naranja que es la que usan los monjes tailandeses.




El buda tallado en las raíces de un árbol de un tronco considerablemente ancho. Es curioso que cuando vas a hacerte una foto con esta imagen no puedes ponerte de pie porque es una falta de respeto que tu estés en una posición mas alta que ella así que de rodillas o sentada...



Otra de las cosas que nos llamó la atención, porque era la primera vez que lo veíamos, pero no sería la última, fueron unos enormes elefantes vestidos con unas capas de colores y llevando a sus espaldas de paseo a unos turistas. Nunca habíamos estado tan cerca de unos elefantes y verlos caminar por la calle al lado de personas como si nada nos parecía sorprendente, incluso teníamos que apartarnos de la acera para que ellos pasaran. Que imagen mas curioso...no me imagino algo así en la Gran Vía de Madrid por ejemplo...



Fue un día tranquilo, sin muchos turistas ni masificaciones, todo lo que había que visitar estaba en el exterior por lo que se hacía bastante bien. Lo único malo la intermitente lluvia y el constante afán de nuestra tuktuktera de que comprásemos cosas allí donde parábamos (flores, recuerdos, bebidas...). Con el paso de los días nos fuimos enterando de que en Tailandia todo va por comisiones, pequeñas comisiones de aquí y de allí pero que son auténticos sueldos para mucha gente.



Otras entradas que te pueden interesar:





domingo, 1 de julio de 2012

EXCURSIÓN DESDE MILÁN A CINQUE TERRE

Desde que descubrí estos cinco pequeños pueblos en la costa italiana navegando en internet para organizar mi primer viaje a Italia tuve claro que quería conocer estas casitas de colores ancladas en acantilados directos al mar.

Los cinco pueblos que comprenden este precioso quinteto son: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Monterosso y Vernazza.

Es una perfecta excursión desde Milán. Cogiendo el tren en la estación central hasta el primero de los pueblos, Monterosso, se tardan unas tres horas.

Las vistas hasta llegar al primer pueblo y luego en los trayectos entre pueblos es muy bonito, idílico, romántico.

Una vez llegas al primer pueblo, bueno a cualquiera de los cinco que llegues, encuentras una oficina de información turística sobre los cinco pueblos, como llegar, lugar que visitar, horarios de tren, de ferry....

La mejor forma de llegar al Cinque Terre es en tren, después allí puedes moverte de tres formas diferentes (o combinarlas):

-En tren: los trayectos son de pocos minutos pero las estaciones están muy bien situadas por lo que el tren es muy conveniente.

-En ferry: los trayectos también son cortos. Te permiten ver los pueblos desde el mar que es una vista espectacular, de las mas bonitas que se pueden tener de estos pueblos.

-Andando: entre los cinco pueblos hay bastante poca distancia y los senderos son buenos por lo que recomiendo hacer al menos uno de estos senderos. El sendero mas bonito y el que mas recomiendo, el único que yo hice porque el día estaba lluvioso, fue La Via dell´Amore, la ruta que va desde Riomaggiore a Manarola.

Al llegar a cualquiera de las estaciones encuentras una oficina de información turística
 que te da información sobre horarios y donde puedes comprar un billete para uno, dos o tres días que incluye todos los trayectos entre pueblos tanto andando, hay que pagar por usar los senderos, el ferry o el tren.

Cuando nosotros fuimos el día estaba un poco revuelto por lo que los ferries no estaban funcionando. Por eso decidimos hacer los trayectos entre pueblos en tren salvo el útlimo trayecto, La Via dell´Amore, que decidimos hacer andando.

El primer pueblo en el que paramos fue en Monterosso. Es curioso que la estación de tren está al lado del paseo marítimo donde se puede encontrar una pequeña playa llena de casetas de madera donde dejar las cosas. Un pueblo bañado por un mar turquesa que invita a bañarte. 




Caminando hacia el sur por el paseo encontramos un pequeño tunel que no sabíamos donde llevaba, decidimos atravesarlo y fue cuando nos dimos cuenta de que habíamos llegado a la parte antigua del pueblo. Casitas de colores en la colina con pequeños restaurantes y tiendas pero lo mas bonito fue encontrar los suelos tapizados de flores que delicadamente dejaban los voluntarios formando bonitas figura.



Este pueblo es encantador, creo que es el que mas nos gustó de todos.

Desde aquí cogimos el tren a Vernazza. Lo que mas destaca de este pueblo es el puerto natural que lo protege con su aglomerada playa, los días soleados. Sus barcas en tierra debido a la mar revuelto le dan una bonita estampa de villa marinera.



Como era domingo, al llegar vimos a cantidad de gente saliendo de la iglesia vestidos para la ocasión y sentandose a tomar el vermout en una de las terrazas de sombrillas coloridas de la zona.




El siguiente pueblo era Corniglia. Como solo teníamos un día para visitar los cinco pueblos y no nos iba a dar tiempo, tuvimos que decidir que pueblo dejar de ver. Ya que este es el único pueblo del Cinque Terre que no da al mar y la comunicación desde la estación de tren al centro es mediante un autobús o caminando un rato decidimos que este sería el pueblo que no visitaríamos.

Así que nos dirigimos hacía Manarola. Este pueblo está literalmente construido sobre los acantilados. Detrás del pueblo se pueden ver las terrazas con las viñas.



Fue aquí donde aprovechamos para comer una deliciosa pasta frutti di mare en una de las terracitas sabiendo que el pescado y el marisco en esta zona es de muy buena calidad. Nos sorprendió que a pesar de ser una zona bastante turística el precio de los restaurantes era bastante asequible.
Desde Manarola hicimos la via dell´amore hasta Riomaggiore. El camino hasta el último pueblo es muy tranquilo y fácil. En unos quince minutos en un camino al borde de un acantilado pegado al mar cruzas de uno de los pueblos al otro. 

Riomaggiore es un pueblo muy bonito también con calles empinadas bordeadas por antiguas casas de colores. Tras bajar unas escaleras y cruzar un pequeño paso subterráneo, se llega al mar.


El encanto de Cinque Terre es que, siguiendo el mismo estilo de casitas de colores en acantilados, cada pueblo tiene su encanto y es diferente a los anteriores. Es una perfecta opción para una excursión de un día o incluso hacer noche en uno de los pueblos y pasar dos días descubriéndolos.

Otras entradas que te pueden interesar:

 

 



 

viernes, 22 de junio de 2012

DE FINDE A MILÁN, COMPARTIENDO AVIÓN CON AGATHA RUIZ DE LA PRADA Y TAMARA FALCÓ PREYSLER

Aprovechando que mi hermana se ha ido a vivir unos meses a Milán hemos decidido ir un finde largo a verla. Yo ya he estado un par de veces en Milán pero mis padres no lo conocían así que la idea era llegar allí el viernes por la tarde-noche, pasar el sábado visitando Milán, el domingo hacer una excursión por Cinque Terre y el lunes despedirnos y hacer las últimas compras por Milán.

Salí de trabajar del hotel a las ocho y media de la mañana, llegando a casa a eso de las 9:30 gracias al maravilloso atasco que todos los días por la mañana se hace a la entrada de Madrid. El avión salía a las tres de la tarde así que me dio tiempo a poco mas que hacer la maleta, una ducha rápida un trae que me tiro un poquito en el sofá, un rápido rápido que tenemos que ir con tiempo y poco mas...

Así que llegué al aeropuerto con un ojo pipa del sueño que tenía deseando embarcar, sentarme en el avión y dormirme sin necesidad de chupete. Así coloqué las maletas de mis padres, las mías y me senté en el asiento del pasillo. Al parecer el avión iba lleno porque no paraba de pasar gente.

Abro un momento un ojo, mientras la gente terminaba de embarcar, y veo unas nubes viniendo hacia mi. Pero además esas nubes estaban apoyadas en unas flores de colores chillones que a su vez acababan en unas medias de rayas de colores...¿Me había dormido? ¿El sueño me estaba volviendo loca? No...Agatha Ruiz de la Prada y su hija iban dos asientos detrás del mío en el avión...

Vuelvo a cerrar el ojo un tanto sorprendida por el hecho de que una persona con el dinero de Agatha Ruiz de la Prada vuele en una compañía de bajo coste como easyjet a Milán y empiezo a oír a un grupo de chicos bastante pijetes hablando en español e inglés mezclando idiomas sin problema como si fueran uno. No abro ni el ojo porque solo quería que se callaran para poder dormir algo. Que si me encanta tu bolso, que si mis zapatos son de Elena Benarroch, que si ese estilo de pantalón te estiliza...Abro el ojo con cara de compasión para ver si podía hacer algún efecto en ellos para que pararan y veo a mi lado sentada a Tamara Falcó Preysler...Cara a cara, mejor dicho, cara con ojeras y ojos gacheros a cara tratada con crema de polvo de diamantes. Y fue aquí cuando conocí el infierno.

No es que fueran maleducados o que hablaran alto, el tema es que no se callaban y encima hablaban de unas cosas que me daban un poco la risa. Si la forma de hablar de esta chica en español es bastante pijo, imaginatela hablando en inglés... patata no, patatal. Pero he de decir que lo hablaba muy bien. Un de las frases que dijo Tamara que mas me gustó fue la de "Super so far away" que se traduciría algo así como mega mega super ahy ahy ahy ahy venga dale dale dale lejos. Osea, de donde viene Shrek.

Cuando llevábamos la mitad del camino, yo seguía intentando dormir de todas las posturas posibles pero nada, empieza a gritar una chica "¡Por favor Por favor! ¡Que se muere!" Todo el mundo se pone de pie mientras la chica coge a su marido de la cabeza y mira desesperadamente de un lado para otro hasta que un pasajero dice "Soy médico, déjenme ver que ocurre" y se dirige hasta el asiento del chico que se había desmayado.

El doctor consigue reanimarle mientras los azafatos van a por algún medicamento para ayudar al pasajero. Lo peor ha pasado, ya está mejor aunque permanece tumbado en el pasillo del avión con las piernas en alto.

A la llegada a Milán, una ambulancia esperaba al pasajero para comprobar que el chico se encontraba bien y no necesitaba de mas atención médica.

A estas alturas yo ya tenía los ojos como un búho. No es que no pudiera dormir durante el vuelo es que gracias a todo lo acontecido en el vuelo no se si podría dormir esa noche.

Cogimos el tren Malpensa Express hasta la Estación Central de Milán y desde allí un taxi hasta la casa de mi hermana que estaba como a unos veinte minutos andando a la Plaza de la Catedral.


¡¡BENVENUTI IN ITALIA!!



Otras entradas que te puedan interesar:








jueves, 7 de junio de 2012

PRIMER DÍA EN KIOTO, FUSHIMI INARI Y BARRIO DE GION

Madrugón para coger el tren de alta velocidad entre Tokio y Kioto, un shinkansen. "¿Alguien ha metido cosas en mi maleta?" es lo que pensé cuando me puse a andar de camino a la estación de tren. Nada que ver ir sin equipaje, seis minutos desde el hotel, a hacerlo con el atillo, mínimo veinte minutos desde el hotel. Afortunadamente teníamos tiempo para descansar en el tren e incluso dormir un poco.

Amigos japoneses me habían explicado que Kioto es una ciudad mucho mas tradicional, mas pequeña, menos moderna y mas tranquila que Tokio. Que en cuanto llegase iba a notar la diferencia. Lo cierto es que cuando llegamos a la estación de tren nos quedamos impresionadas por lo bonita que es la estación y por la cantidad de restaurantes, tiendas, kioskos y demás servicios que se ofrecen en ella y el propio tamaño de la estación.

De nuevo habíamos decidido coger un hotel cerca de la estación de tren ya que sería mas cómodo al llegar con las maletas pero además por que, en el caso de Kioto mas que en ninguna otra ciudad, se trataba de un punto estratégico para conocer la ciudad y sus al rededores ya que si había que coger un tren estaríamos cerca pero además es que, aunque hay metro en Kioto, la forma mas cómoda y eficaz de visitar la ciudad es andando o/y en autobús y coincide que la estación de autobús está situada a la salida de la estación de tren.

Nuestro hotel era el APA Hotel, bastante aconsejable por la situación, el precio y por que además en la azotea hay un spa completamente gratis para los clientes.

Hicimos el registro, dejamos el equipaje y en seguida nos pusimos a patear. Una amiga japonesa que había vivido en Kioto me había recomendando tres lugares de la ciudad especialmente, El Pabellón dorado, el Templo Ryoanji y el Fushimi Inari.

Para este día decidimos empezar por el Fushimi Inari. Cogiendo un tren durante menos de media hora llegamos a Fushimi Inari que es un santuario dedicado al dios del arroz (Inari).

Lo primero que encuentras es la puerta de Sakuramon. Un poco después encuentras el Templo Go Honden, todo en un color rojo intenso. Es aquí donde se puede ver al zorro con la llave del granero en la boca. El zorro era el protector  de los graneros de arroz por eso toma bastante importancia en este templo.

 



Pero lo mas curioso de este Santuario estaba por llegar. Los Toris son unas puertas, normalmente de color rojo, que dan paso a templos y santuarios. Miles de Toris delimitan los senderos que llevan hasta el santuario colina arriba. Este Santuario está relacionado con la riqueza, por eso muchos japoneses antes de comenzar una nueva empresa o negocio venían a pedir al dios del arroz que les ayudase y donaban estos toris como ofrenda.





Es muy curioso pasear por cualquiera de estos senderos bordeados por los toris, son como laberintos de kilómetros y kilómetros serpenteantes por una montaña por los que te mueves sin saber muy bien donde y cuando acabarás.

Lo curioso fue que al volver por donde habíamos venido, nos dimos cuenta que por esa cara, los toris presentaban unas inscripciones, supongo que algo relacionado con las personas que los habían donado o algún tipo de petición u oración, que hacían aun mas bonitos los pasillos de toris.


 

En el camino de vuelta a la estación pasamos por unas bonitas calles con pequeñas tiendas de ropa, utensilios de cocina, algunos puestos de comida...Una escena idílica de casas con ventanales de madera al estilo tradicional con mucho encanto Y en medio de la calle, un enorme Tori, no podía ser mas apropiado.

                                  


En pocos minutos en tren volvíamos a estar en la estación de tren de Kioto. Desde aquí directamente cogimos toda la calle Karasuma Dori arriba hasta llegar al cruce con Shijo Dori.

De camino pudimos hacernos una idea de la ciudad. Lo cierto es que es mucho mas moderna de lo que nosotros pensábamos. Nuestra idea era que Tokio sería un Madrid y Kioto un Toledo pero no, Kioto es una ciudad moderna aunque con edificios menos altos. Lo que me pareció curioso tanto de Tokio como de Kioto es que, quitando los barrios mas modernos, los edificios no son especialmente bonitos. Son muy funcionales, cuadrados, grises, poco estéticos. Pero en ambas ciudades puedes encontrar estrechas calles con preciosas casitas bajas con acabados en madera y bonitos jardines, aunque sean pequeños. Es otro de los grandes contrastes de Japón.




Shijo Dori es una avenida comercial bastante larga con las mejores tiendas de moda a ambos lados de la calle. Para proteger a los viandandantes de la lluvia, toda la calle está protegida por unos tejadillos que permiten mirar los escaparates sin mojarse.




Esta avenida a su vez es cruzada por pequeñas callejuelas perpendiculares pero también por calles mas anchas que conforman mercados donde encontrar cualquier cosa. Mercados de comida, de ropa, de recuerdos... Fue aquí donde encontramos una bonita tienda de kimonos de seda preciosos.

Shijo Dori es la avenida que desemboca en el barrio de Gion que es uno de los barrios mas bonitos de Kioto. Además de ser uno de los mas antiguos de la ciudad y conservar pequeñas casas de te de madera, algunos restaurantes un tanto privados y caros y alguna casa donde alojarse, este barrio es conocido porque es el barrio de las geishas y de las maikos, las aprendices de geishas.




Es muy difícil encontrarse con una geisha. Intentan salir a las horas que no haya muchos turistas porque no les gusta ser vistas y mucho menos fotografiadas. Son muy reservadas y celosas de su intimidad. Lo mejor es callejear por estas estrechos callejones y ver si hay suerte. Nosotras pudimos ver dos de lejos :)





En este barrio es donde además nació el teatro japonés, el kabuki. De hecho, se puede encontrar un gran teatro muy conocido en una de las esquinas del barrio donde actualmente se siguen representando obras de teatro tradicionales japonesas.

Desde aquí, un autobús directo nos llevó a la estación de tren y de ahí al hotel en cinco minutos. Hogar dulce hogar.


Otras entradas que te puedan interesar: