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martes, 8 de noviembre de 2011

LO MEJOR Y LO PEOR DE PERÚ


Lo mejor de Perú:

-Machu Picchu, de las cosas mas bonitas que he visto en mi vida.

-La comida, casera siempre.

-Los zumos naturales, las frutas saben a fruta de verdad.

-Los precios, en según que cosas.


 
Lo peor de Perú:

-El constante intento de engaño a los turistas, como nunca antes me había ocurrido.

-La forma de conducir que tienen en general, bastante temeraria.

-Los precios, en según que cosas.


Mi conclusión sobre Perú es que merece la pena ir aunque sea solo por ver Machu Picchu, el Valle Sagrado, Cuzco e incluso Lima, son lugares muy bonitos. Ahora, hubo un par de veces que me dieron ganas de coger un avión e irme de Perú por los engaños que sufrimos allí, es ridículo y penoso que un país tan bonito y con tanto que ofrecer no cuiden a los turistas y además los traten tan mal pero espero que esto cambie con el tiempo, por su bien y por el de todos los que quieran visitar el país.


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lunes, 7 de noviembre de 2011

VUELTA A LA REALIDAD: DESPEDIDA DE LIMA Y REGRESO A CASA

Nuestro avión salía hacia Madrid a eso de las siete de la tarde. Todos los lugares de la ciudad que nos habían recomendado ya los habíamos visto, todos menos uno, que no era más que un centro comercial como otro cualquiera pero con una peculiaridad, estaba construido en un acantilado frente a la playa. 

Este centro comercial estaba situado en una de las zonas más tranquilas y mas residenciales de Lima, a cinco minutos de nuestro hostal, Miraflores,  por eso decidimos acercarnos a ver como un centro comercial estaba clavado entre rocas y para ver que tipo de tiendas y que precios había.
Cogimos un taxi que nos cobró bastante poco por llevarnos ya que estaba muy cerca, aunque lo suficientemente lejos para ser tan vagas de no ir andando.

Era curioso poder ver el mar desde lo alto del centro comercial, además, estaba rodeado por ambos lados de parques infantiles llenos de gente y de niños por lo que hacía la zona bastante agradable y familiar, con pequeños puestos de comida y dulces.
Entramos, por decirlo de alguna forma ya que la segunda peculiaridad de este centro comercial era que estaba al aire libre. Desde que vimos la primera tienda supimos que este centro comercial no era lo que nosotras estábamos esperando. Queríamos ver un centro comercial donde la gente local hiciese sus compras como puede ser La Vaguada en Madrid pero lo que allí encontramos fueron tiendas que puedes encontrar en cualquier capital europea con precios disparatados y personas de cualquier nacionalidad menos peruana comprando en estas tiendas.


Sabiendo que no íbamos a comprar nada, nos dimos una vuelta por el centro comercial para ver algunas tiendas un poco curiosas o con productos nacionales, pero al estilo chic. Pronto nos cansamos de ver esos precios que intentábamos adivinar a forma de juego para ver quien se acercaba más al precio justo.
El barrio era uno de los mejores de la ciudad, en cuanto a seguridad y además porque había mucha edificación nueva bastante cuidada, que contrastaba mucho con las “urbanizaciones” que se pueden ver a las a fueras de Lima, y no tanto a las a fueras, que en otros países llaman favelas y que aquí no se como las llaman pero que básicamente son lo mismo, gemelas.


 
Lo curioso fue cuando queríamos volver al hostal para recoger nuestras cosas y de ahí ir al aeropuerto. Al parar a un par de taxistas que tenían que hacer exactamente el mismo recorrido que había hecho el otro taxista para llevarnos allí desde el hostal nos pedían tres veces el precio de lo que nos cobró el primero…
Hartas de discutir por el intento de engaño, nos pusimos a andar hasta que un taxi se ofreció a llevarnos por lo que nos habían cobrado antes.
Mochilas a los hombros, despedidas de la ciudad y para el aeropuerto.
Es siempre en ese momento cuando un doble sentimiento se apodera de ti. Por un lado, piensas que  la aventura se acababa y en menos de veinte cuatro horas volverás a estar en el mismo lugar del que partiste, Madrid. Por otro lado, empiezas a echar de menos esas pequeñas cosas que nos hacen sentir a gusto como nuestra cama, una buena ducha calentita en nuestro baño, la comodidad de no tener que ir cargando con el mochilón a todas partes, el no tener que pensar “¿y ahora que me pongo?” cuando ya te has puesto toda tu ropa varias veces y no has tenido la oportunidad de lavarla...
Aunque fue triste para nosotras ya que dejábamos atrás tres países, una maravilla del mundo moderno y muchas experiencias que se quedarían para siempre en nuestra memoria  y que no queríamos dejar de seguir viviendo. Quieres seguir experimentando, conociendo, visitando, viendo, oliendo, hablando, comiendo, sintiendo…Pero soy de las personas que piensa que para que una cosa sea valiosa para ti, debe de ser algo que no puedas tener al alcance siempre que quieras, si no que tengas que luchar y hacer esfuerzos por ello porque así, cuando lo consigas, la recompensa será doble y lo vivirás con mas intensidad.
Además que siempre después de un viaje es mejor un tiempo de asentamiento de lo que has visto, aprendido, de lo que te ha ocurrido, de lo que te hubiera podido ocurrir…Esas cosas que hacen un viaje algo tan enriquecedor.  Por eso sentí que la aventura se acababa allí en ese momento y que era el momento perfecto para que terminara aunque el hecho de tener que volver a casa porque me había quedado sin un duro y porque ya tenía el billete de avión de vuelta  reconozco que  también influyó J


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martes, 1 de noviembre de 2011

SORPRENDENTE LIMA

Cuando a penas habíamos dormido dos horas, cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto de Cuzco.

La idea inicial era ir a Nazca y desde allí sobrevolar las misteriosas línes de Nazca, ya teníamos incluso el hotel reservado pero al preguntar a las personas que íbamos conociendo por Perú, mirar en internet e incluso hablar con los propios peruanos, nos echamos atrás.

En los últimos años han habido bastantes accidentes en las avionetas que sobrevuelan las líneas y hay varias páginas en internet y blogs que denuncian la falta de seguridad de las mismas. Después de comprobar como funcionan las cosas en Perú, decidimos dejarlo para la próxima vez, si las condiciones mejoran. Eso si, las personas que lo habían hecho nos dijeron que era algo completamente increible pero que no volverían a subir por el miedo que pasaron en las avionetas.

Asíque, después de cambiar de planes, cancelar la reserva en el hotel de Ica al no ir a Nazca, decidimos que, como nuestro vuelo iba a Lima, capital de Perú, probablemente podríamos encontrar algún vuelo barato a otro lugar interesante cerca de Lima. Nuestro gozo en un pozo. Estuvimos preguntando en las aerolineas pero nada de nada.

Había leído mucho sobre Lima y casi todo el mundo comentaba lo insegura que es la ciudad, que no hay mucho que hacer aunque tiene una bonita plaza pero poco mas, por eso, no estábamos muy emocionadas con la idea de pasar los dos días que nos quedaban de  nuestro viaje en Lima pero al no haber vuelos a otros lugares por menos de 400€ nos quedamos en Lima un par de días.

Llegamos a Lima, reservamos en un hostal con mucho ambiente mochilero, dejamos las cosas y nos fuimos a ver la ciudad.

Preguntamos en el hostal que cosas había en la ciudad interesantes, nos mandaron a la Plaza de Armas. Nos recomendaron coger un taxi y así lo hicimos.

Después de unos veinte minutos en el taxi, llegamos a la Plaza de Armas y tan solo pagamos, al cambio, unos dos euros. Allí los taxis son baratísimos. Nos dejo en la parte de atrás porque la calle estaba cortada porque en el Palacio de Gobierno se estaba llevando a cabo el cambio de guardia.




La Plaza de Armas de Lima es muy bonita, por sus colores, son flores, sus edificios, el palacio, la Catedral...Es muy acogedora, como recojida, aunque no pequeña.

A la Catedral se accede subiendo unos escalones donde la gente se sienta contemplando la plaza mientras toma un helado, come algo o simplemente charla. Es como un punto de encuentro.




Justo cuando nosotras estábamos acercándonos para entrar en la Catedral, vimos que había una boda. Los novios estaban entrando y no quisimos molestar pero los invitados nos animaron a pasar para ver la Catedral decorada para la boda, muy bonita.




Muy cerca de la Catedral, hacía la zona trasera del Palacio, se encuentra una calle llena de pequeños mercados y tiendas te cosas típicas peruanas y recuerdos, donde nos pasamos un ratito y compramos varias cosas, que llega al Convento de San Francisco.

En el hostal también  nos habían recomendado este lugar. La fachada es muy bonita pero pensábamos que iba a ser un convento mas con su pequeña iglesia pero nada que no hubiéramos visto antes. De eso nada...

La entrada es algo simbólico y, aunque no lo fuera, merecería la pena. Entramos y nos dicen que nos demos prisa porque el guía en español acaba de empezar en la siguiente sala, así que corrimos para no perder el grupo.




Unas preciosas escaleras de madera fue lo primero que nos encontramos. Al subirlas, dimos a una de las bibliotecas mas bonitas que he visto en mi vida, y no por ser grande si no por los volúmenes que contiene, muchos de ellos incunables, por lo bonita que era la estancia, completamente de madera para mantener los libros en mejor estado, y con unas grandes cristaleras que permitían que entrase la luz natural cuando no existía la luz eléctrica. Muy acogedora.

Una iglesia con unos bonitos bancos y palcos para los monjes, un claustro lleno de plantas con frescos en las paredes, figuras y estatuas...Un agradable paseo por la historia colonial.

Pero aquí no acaba todo, pasamos a las catacumbas, donde el guía nos explicó que toda la población fuen enterrada durante muchas décadas, tantas que las catacumbas estaban llenas de huesos, perfectamente ordenados haciendo formas.




Una muy buena experiencia, lo recomiendo mucho. Es muy original.

Después nos fuimos hacía el barrio donde estaba nuestro hostal hacía un restaurante que también nos habían recomendado donde servían unos míticos bocadillos deliciosos que servían con unos zumos naturales sabrositos.



Lo malo fue que, al llegar al hostal, me empecé a encontrar mal, mal mal mal, hasta el punto que incluso estuve vomitando toda la noche, cosa bastante rara en mi, y con fiebre...



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domingo, 23 de octubre de 2011

SALIDA DE LIMA Y LLEGADA A CUZCO

Nos alojamos en un hotel bastante cerca del hotel porque llegamos muy tarde por la noche y nuestro vuelo salía por la mañana pronto. De hecho, ¡casi lo perdemos! porque creía recordar que salía a las once pero salía a las diez y, mientras estaba tirada en la cama después de desayunar haciendo tiempo para ir al aeropuerto, miré la reserva y me di cuenta de que nuestro avión salía en una hora y media y aun estábamos en el hotel así que rápidamente recogimos lo que nos quedaba y bajamos a recepción para que nos llamaran a un taxi y volamos hacia el aeropuerto.

Como corriendo un rally, llegamos al aeropuerto, facturamos y pasamos el control de seguridad, todo al trote y mirando el reloj cada veinte segundos para ver si no perdíamos el avión llegamos a la zona de embarque ¡a media hora de que el avión saliera!

Fue entonces cuando nos acordamos de que en ese vuelo desde Lima a Cuzco, al no quedar asientos en turista, íbamos en clase business. Era la primera vez que no iba en turista, la lástima fue que el vuelo solo durase una hora y media pero bueno, estuvo muy bien. Tele propia con muchas opciones, asientos reclinables, pero reclinables de verdad, una manta polar pelusita, no despeluchada y, lo mejor de todo, el desayuno que nos dieron. Mientras la mayoría de las personas sentadas en esa clase desayunaban con champagne, yo me limité a pedir una cocacola light pero no dije que no al pan con mantequilla, la ensalada, el fiambre, la deliciosa tarta...No, a nadie le sienta mal que le mimen un poco la verdad...




Al sobrevolar la zona de Cuzco pudimos ver perfectamente la ciudad y sus alrededores. Es una ciudad enorme, mucho mas grande de la zona que se suele ver, la zona centro, y de la que no nos recomendaron salir.

Enseguida llegamos a Cuzco, donde nos vino a buscar una señora del hotel con su folio en blanco y nuestro nombre escrito en él. Cogimos un taxi y nos fuimos hacia el hotel.

Los alrededores de Cuzco son bastante pobres. La mayoría de las casas están a medio hacer y los materiales usados no eran de lo mas fiables sin embargo, según nos íbamos acercando a la zona centro, la mayoría de las casas tenían parte de la fachada de piedra, unas piedras enormes que debieron costar mucho poner ahí.

Después de pasar por angostas calles, pitar a la gente para que se pegaran bien a la pared para poder pasar y de ir botando con la cantidad de baches, que luego vimos que eran las calles adoquinadas, llegamos al hostal, bueno, llegamos a la zona mas cercana al hostal pero en la misma calle el coche no podía pasar así que nos bajamos y subimos una eterna cuesta, menos de cincuenta metros, hasta llegar a la entrada.


Nos dieron la bienvenida y, antes de hacer el chek-in, lo primero que nos dijeron fue "chicas tenéis a vuestra disposición 24 horas mate de coca para que bebáis e incluso hojas de mate secas para que mastiquéis porque vais a empezar a sentir unas sensaciones extrañas típicas del mal de altura como dolores de cabeza, malestar general, mareo..."

Sabíamos algo sobre el mal de altura, teniendo en cuenta que Cuzco está a mas de 3000 metros sobre el nivel del mar, era de esperar que el cuerpo se resintiese pero hasta ese momento no habíamos sentido nada. Sin embargo, como nos insistieron bastante en el hostal, nos tomamos nuestra primera taza de mate de coca y masticamos un poco de hoja, como si estuviéramos mascando hoja de laurel.



Hicimos el check-in y, ¡Bienvenidas a Perú!. Primera de las muchas experiencias indeseadas que vivimos allí. Nos estaba esperando en la recepción del hotel un hombre que ayudaba a los turistas a organizar sus viajes por Perú, llevándose una comisión como es lógico. Este método funciona mucho en los países latinoamericanos, pequeñas agencias o en los mismos alojamientos te organizan los tours llevándose una pequeña comisión así que confiamos en el hombre.

Después de una hora y pico de reloj explicándonos todo, la mayoría de las cosas ya las sabíamos porque las habíamos consultado por internet, nos dio presupuesto para una excursión de un día por el Valle Sagrado, pasando por tres pueblos y viendo sus ruinas, con guía y demás mas los dos días en Machu Picchu con todo incluido. Todo en total, y por ser una chicas tan guapas y además españolas, palabras textuales suyas, nos lo dejó como oferta especial por $250 cada una.

Nos quedamos con la boca abierta. Sabíamos que, como turistas, nos tocaría pagar un precio mayor de lo que esperábamos pero no tanto como $250 cada una...Mi prima quería cogerlo pero me parecía tan caro, y además acabábamos de llegar, no habíamos hablado con nadie mas así que le dije a mi prima que mejor si dábamos una vuelta por Cuzco y veíamos otras opciones, esto delante del hombre que se enfadó bastante al ver mi respuesta.

Nos pusimos algo mas de ropa porque había refrescado y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Estábamos en la parte alta de la ciudad así que empezamos a bajar por las callejuelas sin ningún problema. Suelo empedrado, casas de piedra, bonitas vistas de los alrededores, pequeñas iglesias, tiendas y por supuesto agencias de turismo para organizar las excursiones.




Paramos en la primera agencia solo para preguntar, para ver por cuanto salía. Nuestra sorpresa fue que, por EXACTAMENTE lo mismo, en esa primera agencia nos pedían $160 por persona...$90 menos por persona en la primera agencia en la que preguntamos. nos indignamos de tal forma...¿Cómo es posible que se intente aprovechar tanto de unas personas que acaban de llegar a la ciudad? Te asaltan, porque eso es lo que es, un asalto, nada mas llegar al hostal cuando aun no tienes idea de nada. Vergonzoso, pero por desgracia, no fue la última vez que nos intentaron engañar de forma tan descarada.

Decidimos coger todas las excursiones en esta agencia y nos fuimos a pasear por la ciudad. No tardaría mucho en atardecer así que aprovechamos a ver lo máximo de día y, aunque no habíamos comido nada mas que el delicioso desayuno en el avión, preferimos aprovechar la luz del día y después comer.

En nuestros primeros pasos nos encontramos una señora con un bebé en la espalda vestida con los típicos colores peruanos y la típica indumentaria. Nos hizo mucha gracia porque, además de ser la primera típica peruana, llevaba una alpaca pequeñita.



Callejeamos hasta llegar a la plaza de armas. Muy bonita, con unos edificios muy antiguos de color marrón, con soportales y balcones a la plaza, con flores y un pequeño jardín en el centro que rodea una fuente. Un lugar con mucho encanto por el que se puede pasear, comprar, tomar algo, hacer fotos, cualquier cosa que se te ocurra.




Seguimos paseando por la ciudad y entrando en tiendas y mercados artesanales repletas de jerseys, gorros, bufandas, calcetines...Todo hecho de alpaca, muy calentita, tanto que, como estaba refrescando, nos compramos un gorro con las borlas cayendo y todo.

Empezó a anochecer así que buscamos un restaurante peruano donde hubiera gente de la ciudad cenando, señal de buena y auténtica comida peruana. Encontramos uno a cien metros de la plaza de armas así que allí nos sentamos.

Nos pedimos pollo broaster y ensalada de palta (aguacate) y para beber un delicioso zumo de frutas variadas lleno de sabor. Todo estaba muy rico y tenía unos colores muy vivos.

Paseamos otro rato hasta que un señor nos dijo que no debíamos ir mas allá porque podía ser peligroso y volvimos hacia la zona de la Plaza de Armas y vimos la ciudad iluminada. Dispuestas a subir hacia el hostal, con mas frío que un cubano en Alaska, empezamos a sentir el mal de altura.

Es una ciudad con unas cuestas bastante empinadas y nuestro alojamiento estaba en la zona alta asíque no teníamos mas opciones que hacerlo. Empezamos a subir una de las calles normal pero cuando habíamos hecho menos de diez metros nos tuvimos que parar porque no podíamos con nuestro alma. Un ahogamiento, un dios mío que no puedo...Era como si derepente nos hubieramos empezado a ahogar pero una cosa muy extraña, no es lo mismo que cuando estas haciendo ejercicio y te cansas...Era una sensación muy extraña que nunca había tenido que me hacia marearme y andar como con plomo en las botas y a la vez como si se te estuviera yendo la cabeza...



Por fin llegamos al hostal y lo primero que hicimos fue irnos a tomar un mate de coca y nos subimos a la terraza del hostal a ver las maravillosas vistas de la ciudad y de los alrededores que teníamos. Algo bueno tendría que tener que el hostal estuuviera en la zona alta de la ciudad, ¿no?


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