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martes, 27 de agosto de 2013

DESCUBRIENDO CROACIA: DUBROVNIK, LOPUM, SPLIT Y HVAR

Viviendo en Italia, sin duda la forma mas barata, que no la mas rápida, es llegar a Croacia en ferry. Desde Roma, yendo en tren hasta Bari y en Bari cogiendo un ferry nocturno hasta Dubrovnik y, después, para volver, coger un ferry nocturno desde Split hasta Ancona y allí coger un tren hasta Roma te puede salir por unos 150€ (o incluso mas barato) que no está nada mal teniendo en cuenta que llegar a Croacia en avión no es barato. Eso sí, te tienes que armar de paciencia y prepararte para horas de tren y, sobre todo, muchas horas de ferry. 




En mi caso, a la ida en ferry, dormí cuatro de las diez horas del trayecto, pero a la vuelta dormí cero de las doce horas del trayecto y eso se puede hacer muuuuy pesado. Los ferries están muy bien y tienen de todo a buen precio pero yo te recomiendo comprar unas bolsas de patatas, unos bocadillos y un par de refrescos o cervezas en un supermercado antes de subir.

Croacia es un país bastante turístico, sobre todo la costa. Los precios son bastante similares al resto de Europa e incluso un poco mas altos en según que cosas. Por ejemplo, era normal encontrar los típicos imanes de nevera por 4€, lo que para mi es una pasada. La moneda oficial es la Kuna, aunque en muchos sitios se puede pagar en euros. Lo que si que está mas barato en Croacia, y aun mas en Bosnia, es el tabaco. Mi amiga se compró mas de dos cartones para llevarse a España de vuelta porque el precio era casi la mitad.

De Croacia me sorprendió que es un país muy verde, con una costa impresionante. Tiene una gran influencia italiana tanto en arquitectura como en gastronomía. La gente es bastante simpática y siempre están dispuestos a ayudar. Hay muchiiisimos mosquitos en verano, cuidado con eso que yo parecía un colador...






Es un país muy limpio que mezcla el servicio al turista de todos los niveles con su tradición y su día a día mas auténtico, como los pequeños mercados que se forman en las plazas donde puedes encontrar frutas, verduras y casi cualquier producto elaborado por la misma persona que te lo vende.





El color y la limpieza de su mar es espectacular, con unas puestas de sol increíbles peeeeero, si lo que estas buscando son playas de ensueño, te has confundido de lugar. La mayoría de las playas croatas son de roca o de piedras, muy pocas son de arena y las que lo son, al ser muy pequeñas, están llenas de gente y casi no te puedes mover. Así que no te olvides los escarpines o vete pidiendo cita para el podólogo para cuando vuelvas...





Dubrovnik:

Es una ciudad amurallada espectacular que encanta a todo el que la visita. El casco antiguo no es muy grande y puedes recorrerlo en un par de horas. Mi recomendación es que lo hagas a primera hora de la mañana porque mas tarde se llenará de la gente que baja a pasar el día desde los diferentes cruceros que hacen escala allí. 





Es una pequeña ciudad medieval con mucho encanto llena de estrechas calles y angostas escaleras que parecen llevar al cielo porque nunca acaban. Al parecer, aquí es donde grabaron Juego de tronos, y no me extraña porque parece un escenario de película.





Es recomendable subir a sus murallas para ver la ciudad desde lo alto pero para ello necesitarás una botella grande de agua, buen calzado y elegir horas del día sin mucho sol porque si no te puede dar un jamacuco allí arriba.

Para tener unas bonitas vistas de la ciudad, también puedes subir hacia un monte que hay muy cerca del centro de la ciudad desde donde podrás ver toda la muralla y el interior de esta, muy recomendable.

En la misma ciudad de Dubrovnik hay un par de playas que merecen la pena. Una de ellas es la playa de Ploce, a la que se accede bordeando la muralla hacia el norte y siguiendo a las personas en bikini que van o vienen. 





Allí podrás ver grupos de chicos jugando en la orilla con el agua hasta medio gemelo a un juego con una pequeña pelota que consiste en que no se caiga y para ello harán lo que sea, incluso tirarse en plancha.





Algo que me gustó mucho de la ciudad es que hay mucho ambiente en la calle, mucha música, sobre todo por la noche. Además de músicos callejeros, en algunas de las plazas de la ciudad vieja tocan bandas de música. Perfecto para tomarte algo después de cenar.

Casi el único problema que encontramos en Croacia, y en general en los países de la zona, fue el tema transporte. No hay muchos trenes o autobuses que conecten las diferentes ciudades dentro y fuera del país por lo que, los pocos servicios que hay se llenan en seguida. Por eso, recomiendo comprar los billetes de tren y autobús para destinos fuera de la ciudad lo antes posible para o llevarse sorpresas.

Desde Dubrovnik se pueden hacer varias excursiones de un día:

-Montenegro.

-Islas Elafitas.

-Parque Nacional Mljet.

-Isla de Lokrum.

-Isla de Korcula.

-Incluso Mostar.

Nosotras nos decantamos por ir a una pequeña isla tranquila a pasar el día en las islas Elafitas llamada Lopum. Isla fácil y rápida de recorre pero bastante acogedora. Unos restaurantes y tiendas donde encuentras todo lo que puedas necesitar y sobre todo la playa. Cogimos el ferry desde Dubrovnik y en menos de una hora y por menos de 7€ ida y vuelta, estábamos tumbadas en la playa totalmente relajadas.





Split:

Una ciudad también muy al estilo veneciano con un gran puerto que conecta diferentes países. Da gusto pasear por sus estrechas callejuelas que te pierden sin saberlo, apareciendo cada vez en un rincón diferente de la zona vieja.





Su paseo marítimo es encantador, perfecto para caminar al atardecer cuando hace un poco menos de calor.




Split tiene también una buena playa de arena donde pasar el día y donde además puedes recibir un masaje tailandés mientras escuchas las olas, previo pago claro...




Desde Split tienes varias excursiones que merecen la pena:

-Mostar.

-Isla de Brac, donde están las famosas playas de Bol y de Supetar pero que están petadíiiisimas, yo creo que de aquí el nombre de la segunda... (super+petada: supetar).

-Isla de Hvar: de la que dicen que, después de Ibiza y Mikonos, es la isla que mas fiesta tiene de Europa. Pues nosotras nos quedamos con esta, ferry para Hvar y a darlo todo. ¿Y con que nos encontramos...?

Hvar:

Llegábamos a Hvar con la impresión de que iba a ser una pequeña Ibiza con playas espectaculares de arena y una marcha nocturna que nos iba a dejar atónitas.

Bueno, pues si, nos quedamos atónitas, pero no por lo que esperábamos.

En si la isla, es bonita, la plaza, el puerto, con sus puestecitos, los restaurantes al mar. Pero lo que nosotras buscábamos de día era una playa donde podernos tumbar sin tener el cuerpo arqueado porque se te están clavando ciento diecisiete piedras.




Craso error. En Hvar no hay playas de arena. Todas son de rocas. Pequeñas mini playas de rocas llenas de tumbonas que tu piensas "ah bueno...al menos el ayuntamiento a puesto las tumbonas gratis para equilibrar el tema de los pedrolos que tienen en las playas" no...Si quieres tumbarte pagas. 





Así que tienes dos opciones, pagar la tumbona a una chica que pasa por allí vestida de calle y que te dice "Son 3€ por tumbona" pero que podía heber sido la vecina que a la que va a por el pan recauda para el pollo.... o no pagar tumbona, y sufrir en silencio durante todo un día mientras no te mueves ni para ir a bañarte. Porque, ¿cómo te vas a quejar si estas viendo un mar turquesa maravilloso mientras el sol pone morenito tu cuerpo, las gaviotas revoloteando cerca, los niños jugando felices en la orilla...? Si bueno...¡Y mi espalda que! ¡Estoy puesta en forma de S haciendo abdominales sin querer solo para que no se me claven tanto los pedrolos de cantera que hay aquí! "Paciencia...que esta noche verás que fiesta...Si te puedes mover...".






Así que después de un día de playa atípico, te vas a ver atardecer a un bar llamado Hula Hula bastante cool lleno de tumbonas de madera y con mucho ambiente y buena música que si te recuerda a Ibiza y piensas "vale vale...ahora empieza lo bueno"

Mientras te mueves un poco al ritmo de la musiquita, te tomas una cerve o un mojito, ves un atardecer espectacular, por que si, los atardeceres en Croacia son increíbles.





Y cuando crees que ya es hora de volver para casa para darte una ducha, cambiarte y bajar a cenar al puerto te coges las chanclas y a tirar.


Te pones cuqui, o medio cuqui porque estamos en plan tiradas mochileras...Cenas pagando un poco mas de lo normal, pero bueno, no pasa nada y te vas a la zona de bares de la isla que están en pleno puerto. Hay un montón de yates impresionantes, enormes y super lujosos. Cantidad de extranjeros, sobre todo americanos, muy arreglados y de bastante postín. 

Entramos en el local mas conocido de la isla "Carpe Diem" donde la música está muy bien y donde se puede beber sin ser totalmente atracado, 10€ el mojito. Hay mucho ambiente y la gente lo está dando todo. El dj es muy bueno y pone canciones que todo el mundo disfruta y baila, unos mejor que otros...vaya fauna...





Y cuando estas tan feliz, dándolo todo, observando a la tropa, bailando, tomando algo dicen, "última canción". "Pero espera espera...si acabamos de llegar..." Mucha marcha mucha marcha pero a las dos de la mañana todo finiquitao...¡¿Y esto es como Ibiza?! Yo no se como será Mikonos pero me da a mi que Ibiza a las dos no cierra...

Así que, con todo el subidón, te subes las escalinatas hasta tu casa, en la parte alta de la ciudad, y te vas a dormir. Lo bueno de este horario es que, aun durmiendo ocho horas, tienes todo el día por delante...

Nosotras aprovechamos para hacer una excursión de un día a una islita muy cerca de Hvar en la que nos habían dicho que las playas eran de arena, nosotras erre que erre con las playas de arena.

Barquita que nos lleva, cruzamos lo que parecía la selva amazónica hasta llegar a unos caminos que indicaban diferentes restaurantes o bares con flechas de madera. Sin saber donde ir, seguimos una de las flechas. 

Resultó que las playas de "arena" no existían, pero había zonas donde las piedras eran mas pequeñas así que era posible que se refirieran a eso...El problema era que las playas que había eran tan pequeñas que estaba hasta arriba todo, hasta el punto que nos recorrimos toda la isla por las playas, y no fuimos capaces de encontrar sitio para las dos juntas...Ya al final, nos pusimos en media toalla cada una, con la sombrilla de los de al lado tapándonos medio cuerpo...Un show...





Pero la verdad es que, poco a poco, se fueron yendo los de a nuestro alrededor y nos fuimos haciendo hueco así que al final pasamos el día tan a gusto tiradas al sol.

Y después, de vuelta a casa en barquita, arreglo, cena y a tomar algo...Tampoco nos podíamos quejar...



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sábado, 8 de septiembre de 2012

LLEGADA A KOH PHANGAN, LA ISLA DE LAS FIESTAS, PARA EMPEZAR BLACK MOON PARTY

Llegamos a Ko Samui en un avión de hélices que parecía que iba a necesitar que le ayudáramos a despegar a base de pedaleo. En menos de una hora habíamos cruzado Tailandia de costa a costa. Eran cerca de las once de la noche por lo que nos fuimos directamente a hostal que habíamos reservado ya que al día siguiente cogíamos un ferry hasta Koh Phangan a las siete de la mañana.

Abrimos la puerta del bungalow de Ko Samui y de repente veo un elefante con forma de cucarachas bajando a toda prisa por una de las paredes de la habitación...No habíamos visto cosa igual en la vida...Mas que una cucaracha parecía una tortuga. Exigimos que nos cambiaran de bungalow y lo hicieron, a otro que tenía una única cucaracha y del tamaño estándar...¡Vaya nochecita que pasamos! Yo en sueños no paraba de sacudir la cama para "tirar" a las cucarachas al suelo. Asqueroso...

Por la mañana cogimos la furgoneta que nos llevaba al muelle y allí el ferry que nos llevaba a Koh Phangan. Esta isla es conocida por la famosa Full Moon Party, la fiesta de la luna llena, a la que acuden personas de todo el mundo. La fiesta había sido el mismo día que nosotras llegamos a Tailandia, nos pilló en Bangkok, pero eso daba igual porque en esta isla la fiesta estaba mas que asegurada.

Del muelle al hotel en furgoneta, dejada de mochilones en el bungalow y rápidamente para la playa. Habíamos elegido el hotel a escasos metros de la playa donde se celebra la Full Moon Party porque pensamos sería la mas animada, Haad Rin Rock o Sunset Beach, y aun mas cerca de la playa llamada Haad Rin Nai o Sunrise Beach asíque teníamos a un lado la playa del amanecer y al otro la playa del atardecer ¿Podía haber un sitio mejor que ese?

Pasamos todo el día en Haad rin Rock, una playa preciosa con bungalows con sus hamacas, llena de palmeras, con un par de campos para jugar al voley playa, bares y chiringuitos con su música de fondo...



De paso por algunas agencias preguntamos el precio para hacer al día siguiente una excursión a Koh Tao que nos habían dicho que era una pasada. Queríamos reservar con barco rápido pero todas las compañías estaban completas así que tuvimos que reservar con barco grande, me alegro mucho de haberlo hecho... :) en el siguiente post contaré por que...

Ya que teníamos la playa del atardecer a menos de un minuto de nuestra casa, quisimos ir a verlo allí. Nada...Una playa dejada de la mano de dios, sucia y muy pequeña. Nos decepcionó un poco pero teniendo la del amanecer, ¿quien necesita la del atardecer?

Nos fuimos a casa a darnos una ducha, cambiarnos y a la calle a cenar alguna rica delicatesen de la zona. El precio en las islas es bastante mas caro que en el interior de Tailandia pero aun así es mas asequible que en Europa, Estados Unidos...

De repente, recibimos un correo de los americanos que habíamos conocido en el treking de la selva, uno de ellos era el summer love de mi amiga. Iban a ir a una fiesta que se hacía en la playa, la Black Moon Party. Nosotras no sabíamos que íbamos a hacer, de momento, cenar e irnos a Haad Rin Rock a tomar algo ya que si por la tarde había tenido tanto ambiente por la noche seguro que estaba aun mejor.

De nuevo, diluvio universal. Conseguimos refugiarnos en uno de los chiringuitos de la playa y esperamos hasta que se tranquilizara un poco. Alrededor nuestro, nadie. ¿Cómo es posible que hace dos horas estuviera llena y ahora, a las once de la noche de un viernes, estuviera vacía?

La explicación era sencilla, todo el mundo estaba en la Black Moon Party así que allá que fuimos. Se trata de una fiesta privada en la playa en la que tienes que pagar una entrada de, al cambio, 15€ (lo que en Tailandia es una pasta) pero si que es verdad que luego las copas están super baratas y las cervezas mucho mas.



La música es house básicamente y todo gira en torno al fosforescente. Camisetas, pantalones, pulseras, collares, gorras, gafas, cualquier cosa que te puedas imaginas, pero además de eso, la gente se pinta el cuerpo con dibujos fosforescentes que a la luz hacen un efecto bastante chulo, teniendo en cuenta que en este caso la única luz que teníamos era la de unas antorchas de fuego, una pasada.



Al principio poco ambiente hasta que empezó a llegar la gente. La música genial y el hecho de estar sentada en la orilla del mar tomándote una cerveza mientras hablas con unos y con otros y mojas tus pies en el agua es único.

Nos encantaron unos chicos tailandeses que empezaron a bailar con fuego y estuvieron así mas de tres horas sin parar haciendo unas figuras realmente geniales y dejando a todo el mundo alrededor estupefacto, como hipnotizados.




Nos lo pasamos super bien, así nos dieron las horas que nos dieron y eso que al día siguiente teníamos excursión y nos venían a buscar al hotel a las siete... Lo único que ensombreció un poco la noche, para mi no especialmente,  fue que los americanos no aparecieron hasta después de que nosotras nos hubiéramos ido y mi amiga se quedó un poco plof.



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jueves, 14 de abril de 2011

DARME CUENTA QUE AQUÍ EN HALLOWEEN TIENES QUE DISFRAZARTE DE ALGO QUE ACABE EN SEXY

Pasar Halloween en Nueva York es una de las experiencias más increíbles para vivir en esta ciudad. Desde semanas antes la gente y la ciudad se preparan para esta esperada fiesta. Los escaparates de las tiendas, las casas, los cafés, los colegios, todo está decorado.


Era mi primer Halloween en Nueva York y tenía muchas ganas de descubrir como se celebraba porque sabía que era una de las mayores fiestas en la ciudad. Mi amiga me dijo que tenía que encontrarme un buen disfraz. La gente prepara sus disfraces para esta noche con mucho tiempo pero yo, como siempre, me lo dejé para el último momento.

Unos cuatro días antes me fui a las tiendas de disfraces para ver que cosas se podían encontrar. Mi idea era decidir que disfraz quería y creármelo yo misma porque el disfraz mas simple te costaba un ojo de la cara y no estaba yo como para gastos tontos. Después de mirar y mirar, pedir consejo a mis amigos, buscar en Internet, elegí uno sencillo: diablesa. Volví a darme una vuelta por las tiendas para ver que cosas había para diablesa. Los disfraces de la tienda consistían en unos veinte centímetros de tela roja, el vestido, unos cuernos, un rabito y el tridente, los mas sofisticados llevaban una peluca roja, “¿y por esto mas de cuarenta dólares?” Con ese trozo de tela me hacía yo un guante, nada más. Así que decidí comprarme un vestido rojo, unos zapatos de tacón negros y comprarme el pack que se vendía de los cuernos y el rabito, quince dólares.

Me volví loca para encontrar un vestido rojo pero al final lo conseguí horas antes de la fiesta y solo por doce dólares. Me acerqué a la tienda de disfraces a comprar el resto. Cuando voy caminando hacía la tienda veo que hay mucha gente en la calle, pensé que había pasado algo. Cuando me acerco más veo que es una cola y que es la cola de la tienda de disfraces. Vale ya se que es obvio que el día que empieza todo va a haber cola para los mas rezagados, como yo, pero es que algunas de las tiendas de disfraces habían estado abiertas durante los últimos días veinticuatro horas. No tenía más opción que hacer la cola así que la hice. Había un puerta, como en una discoteca, que según salían tres dejaba pasar a otros tres. Treinta minutos en la calle esperando y yo pensando que como no encontrase los cuernos y el rabito en esa tienda que no podía ir a otra tienda porque ya eran las seis de la tarde y la fiesta empezaba a las nueve y yo tenía que llegar a casa, mas de media hora en metro, ducharme, arreglarme y volver a bajar a la fiesta.

Cuando entré en la tienda no se podía ni andar. Como yo ya había estado el día anterior sabía donde estaban los cuernos y los rabos, nada de tridente que se iba a hacer incómodo con la copa. Lo cogí rápidamente y me puse a hacer la cola para pagar. En total desde que llegué a la cola en la calle hasta que salí de la tienda pasó más de una hora, ¡Y todo para comprar unos cuernos y una colita!

Me fui corriendo a casa, me duche, me disfracé, me arreglé y me fui.

Un estudiante, un par de años mayor que yo, me había invitado a una fiesta con sus amigos en un sitio muy conocido. Habían reservado parte del local así que me dijo que cuando llegara a la puerta le avisara y pasaría gratis. No iba a ir sola porque todavía no le conocía muy bien a este chico y porque además él iba a estar con sus amigos y yo no quería estar allí como de prestado, todos americanos claro y yo con mi inglés de Alfredo Landa. Así que le dije a una amiga si quería venir conmigo y cuando le dije donde era me dijo que genial porque llevaba mucho tiempo queriendo ir a esa discoteca y que si encima pasábamos gratis que perfecto. Así que llamé al chico y le dije que iba con una amiga y me dijo que perfecto, que cuando llegara a la puerta le llamara y salía a por nosotras.

No era la noche de Halloween pero aquí se celebra la víspera de la víspera de Halloween, la víspera de Halloweeen y luego, si aun te quedan fuerzas, Halloween. Por eso no me esperaba que fuera a haber tanta gente.

De mi casa al metro...No me lo podía creer, ¡el ochenta por ciento de la gente con la que me crucé iba disfrazada! Niños, adolescentes, gente joven, no tan jóvenes, los perros, las madres, abuelos con gorros de colores o gafas extrañas.


Unos  disfraces muy graciosos y nada comunes, algunos de hecho no tenía ni idea de que iban pero luego me explicaban que eran los protagonistas de una película muy famosa de los años treinta, otros superhéroes, otros de cosas que se habían inventado…Muy gracioso.


Cuando cogí el metro aquello era una fiesta, todo el mundo hablando con los otros sobre los disfraces, haciéndose fotos, cantando…

Llegué donde había quedado con mi amiga y cuando la vi me quedé alucinada. Llevaba un pelucón de drag queen con una corona, un vestido de época y unas alas de hada. Le pregunté como había creado ese disfraz y que significaba. Me dijo que fue a una tienda de segunda mano y que al ver el vestido supo que era perfecto para Halloween y que además solo costaba veinte dólares, después fue a una tienda de pelucas y que le encantó esa peluca pero que le había salido un poquito mas cara de lo que había pensado, ochenta dólares, y que luego al probarse todo en casa vio que el disfraz quedaba un poco soso así que cogió unas alas que tenía de otro disfraz en casa y se las puso. Y yo, “pues yo no podía gastarme dinero así que he ido a lo rápido y barato, aunque mi tiempo me ha costado” “¡Pero el resultado está muy bien!” me dijo. Supongo que el maquillaje y los tacones ayudaron.

Llegamos a la discoteca y llamé al chico este. No contestaba. “Voy a llamarle otra vez porque imagino que con la música no oye el teléfono” y tanto que no lo oía que nos quedamos veinte minutos en la puerta venga llamar venga llamar y nada. “Joder…¿Qué hacemos?” le dije a mi amiga “Pues nada, nos va a tocar pagar” “¿Perdona cuanto cuesta entrar?” “veinticinco dólares” “¿Con copa?” “No hay copa incluida en el precio y el ropero es obligatorio” me respondió en plan robot. “¿Entramos o que?” “¡Venga vamos a entrar!” Pagamos y entramos.

Yo no sabía si había entrado en un cabaret, estaban rodando uno de los videoclips de  Britney Spears (que por cierto luego me dijo el chico este que de hecho el último se rodó allí) o en la mansión de PlayBoy.


Animadora sexy, enfermera sexy, hasta aquí todo mas o menos esperable pero además, árbitro sexy, ama de casa sexy, bombera sexy, abejita sexy, vampiro sexy, pirata sexy, policía sexy, colegiala sexy, romana sexy, monja sexy (si lo viera la directora del colegio al que fui), marinera sexy, angelita sexy y por supuesto diablesa sexy que yo a su lado parecía Santa Teresa de Calcuta, de sexy ni la s.

Seguía llamando al chico pero claro, cuando entramos me di cuenta de que era imposible que escuchara el móvil. El sitio era genial. La decoración muy lograda y la música me encantó. Muchísimo ambiente y la gente bailando a lo salvaje, normal, estaban todos caldeaditos. Había dos plantas y la música en cada planta era diferente. Estaba lleno de gente y pensé que iba a ser imposible ver a mi amigo así que nos quedamos en la planta de abajo mi amiga y yo bailando a nuestro aire. Al rato recibí un mensaje de mi amigo diciéndome que no había oído mis llamadas, que subiera a la planta de arriba y que allí nos encontraríamos porque iba a esperarme justo en la escalera. Así que eso fue lo que hicimos.

Por fin le encontramos. Nos presentó a sus amigos y amigas y pasamos la noche con ellos. La verdad es que sus amigas iban mas normalitas, bueno algunas, otras seguían la moda de “lo que fuera” sexy.

A las tres de la mañana o así nos fuimos de la fiesta porque aun quedaba mucho Halloween que celebrar al día siguiente y estábamos agotadas.

Al día siguiente nos volvimos a disfrazar, yo con el mismo, mi amiga se cambió, y nos fuimos a una de las calles más decoradas de todo Nueva York. La gente incluso decora sus casas como pequeñas casas del terror para que la gente pase o para que los niños hagan el tradicional truco o trato. Es la calle sesenta y nueve en el Upper West Side.


La mayoría de las casas de esta calle estaban decoradas por sus propios dueños pero de una forma espectacular, cientos de personas pasando por allí, muchísimos niños con sus cestitas de caramelos, nada de disfraces sexys, esta celebración es mas familiar.


Chuches gratis para todos e incluso un señor salió de su casa con una bandeja de brownies recién sacada del horno para ir dando pedazos a la gente que pasaba por allí, yo pasé casualmente dos veces J Me encantó este ambiente.

Lo único malo es que estaba lloviendo pero aun así había mucha gente en la calle.

Después nos cogimos el metro y nos fuimos al tradicional desfile de Halloween del Greenwich Village y a la que asisten miles de personas para desfilar con sus disfraces o para ver el desfile. El metro estaba lleno, era increíble, no se podía respirar bien, yo estaba súper agobiada y le dije a mi amiga que nos bajáramos y fuéramos andando, mi amiga ni caso. Así que apunto de que me diera un jamacuco, llegamos a la estación y salimos todos del tren.

En este caso los disfraces eran mucho más originales de lo que había visto. Era como gran concurso pero en el que el único premio era que la gente te parase por la calle para decirte lo original que era tu disfraz o para hacerse una foto contigo. Fue súper interesante.


Allí estuvimos un par de horas viendo el desfile y paseando por las calles de alrededor para acabar en un restaurante español a recargar pilas con una buena cena y una sangría. Después de horas y horas por la calle andando bajo la lluvia estábamos caladas así que nos fuimos a casa a eso de las dos.

Fue un fin de semana súper divertido y curioso, lo pasé muy bien y vi varias formas de celebrar Halloween, cada una muy interesante.


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