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miércoles, 18 de mayo de 2011

DÍA 8: SEGUNDO INTENTO DE EMPIRE STATE, INTENTO DE MOMA, TIENDAS POR LA QUINTA AVENIDA, TOP OF THE ROCK, COPAS DE DESPEDIDA

A mi amiga solo le quedaba un día y medio en Nueva York así que todo lo que no se había hecho hasta ahora tenía que ser hecho. Los objetivos principales del día eran: subir al Empire State, entrar en el MOMA.

Dejamos el MOMA para el penúltimo día no porque se nos había ido pasando el tiempo si no porque era viernes y los viernes a partir de las 4:00 el MOMA es gratis, aunque está lleno de gente. Sin embargo lo del Empire State si que había sido por haber ido dejándolo para subir un día con mejor tiempo pero cuando nos dimos cuenta eran los días festivos de semana santa y no había quien subiera sin esperar cuatro horas de cola. Aun así, ese día lo primero que iba a hacer mi amiga era irse a la cola del Empire State para intentar subir, yo mientras a estudiar a la academia.

Deje a mi amiga en el Empire State y quedamos en vernos a las 3:30 en la esquina de la sexta avenida con la calle cincuenta y tres, muy cerca del MOMA, para ir a encontrarnos con otra amiga que iba a estar haciendo la cola para entrar con otros amigos.

Cuando llegué a las 3:30 a esa esquina y vi la cara de mi amiga supe lo que había pasado. “¿No has subido al Empire State?” “No. ¡He estado en la cola una hora y he avanzado menos de cinco metros!” “Que fuerte…Bueno no te preocupes, vamos al MOMA y luego pensamos que podemos hacer”. En esto que miro mi teléfono para llamar a mi otra amiga para ver a que altura de la cola estaba y veo un mensaje suyo “Hola Martita, ¿Qué tal vais? Yo estoy con conjuntivitis en casa, no veo un pijo así que no he ido a clase y tampoco a lo del MOMA” La cosa se ponía muy bien. Nos acercamos a ver la cola que había para el MOMA. Uno de los museos mas famosos del mundo, gratis y viernes santo...”Mejor vamonos” “Si, bastante cola he hecho ya hoy para nada” Así que nos fuimos.

MI amiga estaba toda depre porque se iba de Nueva York sin haberse subido al Empire y además sin haber visto el MOMA. Pensando y pensando lo único que se nos ocurrió fue ir a ver si había la misma cola para subir al Top of the rock, Rockefeller Center. Fuimos y al preguntar nos dijeron que solo teníamos que esperar una hora así que compramos la entrada y nos fuimos a dar una vuelta por la zona. Era la última vez que mi amiga iba a estar por allí así que nos fuimos a despedir. Pasada la hora, Top of the Rock.

La diferencia entre el Empire State y el Top of the rock es que el Empire es un edificio muy mítico y que tiene unas bonitas vistas pero desde el Top of the rock además de poder ver Central Park y toda la ciudad igual que desde el Empire, puedes ver el Empire.


Después cogimos el metro y para casa. En dos horas habíamos quedado con unos amigos para tomar algo como despedida de mi amiga así que tocaba vestirse mona y pintarse un poco el ojo.

Como siempre, llegamos tarde. Estaba lloviendo y la única amiga puntual estaba esperándonos fuera debajo de un tejadillo. Bueno y otra que estaba dentro esperando con su futuro marido y unos amigos mas borracha que un piojo. Fuimos a un bar bastante bueno en Upper East Side llamado The Stumble Inn Las bebidas y la comida están a buen precio, el ambiente es bueno, música comercial pero a un volumen que te deja hablar y además se puede jugar al Beer Pong que es un juego que mezcla el Ping Pong con la cerveza…Lo que se puede hacer para emborracharse, que nos lo digan a los españoles con juegos como el duro, hidalgo hidalgo…

Poco a poco fue llegando la gente, incluida nuestra amiga de la conjuntivitis que, increible pero cierto, siguió un remedio casero para quitársela y funcionó, ponerse una patata en el ojo...Nada como los remedio de la abuela. 

La idea era empezar allí y luego ir a una discoteca pero fuera estaba lloviendo y la discoteca a la que fueron unos de mis amigos estaba en Harlem y a mis otros amigos les daba pereza coger un taxi así que lo que hicimos fue darlo todo hasta las dos o así en el sitio este, cruzar la calle para tomarnos unas porciones de pizza mientras pensábamos donde ir después. Hablamos, debatimos, dimos nuestras opiniones y al final, volvíamos a entrar al mismo sitio después de las pizzas. Lo pasamos bastante bien la verdad. Cerramos el sitio, a las cuatro no te vayas a pensar que esto es como España. Nos cogimos el metro para casa, nada de taxi, bastante nos habíamos gastado ya, y en unos cuarenta y cinco minutos llegamos a casa. Como la línea era directa casi nos quedamos dormidas en el metro pero después de mi experiencia con el policía aquel no pude cerrar el ojo.


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viernes, 6 de mayo de 2011

DÍA 6: MET, UPPER EAST SIDE, TIENDAS QUINTA AVENIDA, HAMBURGUESA MÍTICA, BRONX, CHELSEA, FAMOSILLA, FAMOSA Y CLUB DE LA COMEDIA

Nos pusimos en marcha a eso de las nueve y media. Mis clases de inglés empezaban a las diez así que dejé a mi amiga de camino al Museo Metropolitano y yo me fui a mis clases.

El teléfono español de mi amiga no funcionaba y había ratos que ella pasaba sola mientras yo estaba en clase pero siempre dejábamos bien claro donde íbamos a quedar, que teníamos que esperar al menos media hora por si alguna llegaba con retraso y que en caso de problema mi amiga me llamaría desde una cabina pero que si veíamos que no habíamos podido localizarnos que quedábamos, estuviéramos donde estuviéramos, en la puerta del Empire State.

Ese día mi amiga había quedado con otra amiga, a la una y media en la esquina de la ochenta y dos con la quinta directamente, la primera que llegara que esperara. Después yo iba a quedar con ellas a las tres y media en la puerta de la tienda Apple en la quinta avenida.


Así que dejé a mi amiga y me fui a mis clases. Cuando salí de clase vi que tenía dos mensajes. Eran de mi amiga, la que vive aquí, diciéndome que llevaba tres cuartos de hora esperando a mi amiga, la que había venido de España, en la esquina donde habían quedado pero que no aparecía. Que ella había llegado veinte minutos para pero que esperaba que mi amiga estuviera esperándola. Ya la habíamos liado. Eso significaba que mi amiga de España llevaba una hora quien sabe donde y no me había llamado ni nada. Le dije a mi amiga que se quedara allí esperando por si aparecía y que yo iba para allá. Me cogí el autobús nerviosa pensando que mi amiga se había perdido, donde podía estar y si le había pasado algo. Cuando estaba yendo hacía el norte caí en la cuenta y llamé a mi amiga “¡Oye! Estoy pensando que a lo mejor ha ido al Empire State porque dijimos que era punto de encuentro si se perdía" Así que me bajé del bus y me fui corriendo al Empire State. Cuando llegué allí no había nadie. Volví a llamar a mi amiga para preguntar si sabía algo y para decirle que no estaba allí. Me cogí el autobús, tres y veinticinco de la tarde, mi amiga dos horas perdida, y cuando estaba pasando cerca de la tienda Apple de la quinta caí en la cuenta que a lo mejor mi amiga iba a allí porque era el segundo punto en el que habíamos quedado a las tres y media. Llamé a mi otra amiga, que seguía esperando en la esquina de la ochenta y dos con la quinta, y le dije que iba a ir a la tienda Apple a ver si estaba allí y que ahora la llamaba. Estaba muy preocupada, no se porque por que mi amiga habla inglés y sabe moverse sola pero no sabía porque no había podido llamarme y estaba preocupada por si le había pasado algo.

Llegué a la tienda Apple y no había nadie. Cuando fui a marcar a mi amiga para decirle que no había habido suerte aparece la perdida tan tranquila andando por la calle y yo corriendo me lanzo a por ella y le doy un abrazo. En ese momento me sentí como la típica madre que ha perdido a su hijo en un centro comercial y le encuentra por ahí mirando cosas tranquilamente.

Me contó que como estaba lloviendo bastante, estuvo esperando un rato pero luego se fue porque se estaba calando. Que había bajado la quinta avenida y partes de Madison avenue, porque quería ver el Upper East Side que es el barrio donde viven la mayoría de los personajes y donde está el instituto de Gossip Girl, y que no había encontrado ni una sola cabina para llamarme. Que había pensado que directamente iría al punto dos donde habíamos quedado y ya en caso de no encontrarme que iría al Empire State. Llamamos a nuestra otra amiga, que seguía la pobre esperando en la esquina mientras caían chuzos de punta y nos fuimos a ver las tiendas de la zona. FAO, Apple, el hotel Plaza, marcas súper cuquis como Chanel, Armani, Louis Vuitton y demás.


El estrés vivido en las últimas horas nos había dado mucha hambre, cualquier excusa es buena, así que nos fuimos a la hamburguesería escondida en el hall del hotel Le Parker Meridien, Burger Joint, donde se dice sirven las hamburguesas mas ricas de la ciudad. El sitio en si es curioso así que incluso si no te parecen las mejores, merece la pena ir. Pedimos nuestras hamburguesas y nuestras patatas y nos sentamos en una mesa. Todo dispuesto para comer y de repente suena “Volando voy, volando vengo vengo, volando voy, volando vengo vengo, por el camino…..” y las tres con cara de nabo pensando “¿nos estáis vacilando? ¿Dónde está la cámara oculta?” así que nos la cantamos un poquito y a por la hamburguesa.

Mi amiga de España “bueno pues ahora nos vamos al Bronx a ver si vemos un par de chicos negros jugando al baloncesto en una cancha al aire libre de estas de barrio y de paso vemos las zapatillas colgadas del tendido eléctrico” “Um….no creo que hoy que está lloviendo estén jugando fuera pero además no se donde encontrar una cancha. ¿A que te refieres con lo de las zapatillas en el tendido eléctrico?” respondo yo. “Joe Marta, ¿llevas dos años viviendo aquí y nunca las has visto?” “He visto zapatillas colgadas en cables que atraviesan la calle pero aquí en Nueva York no me suena pero en otros países en Europa si” “Ya pero las del Bronx son las auténticas” me dice mi amiga, yo ni idea de a lo que se refería así que me debió ver la cara moviendo los ojos de un lado para otro y explicó “parece mentira, tu sabes que el Bronx está dividido en zonas según que bandas las controlen entonces, cuando un miembro de otra zona mata a un rival cuelga las zapatillas en el tendido eléctrico como diciendo “cuidado con nosotros, mira lo que somos capaces de hacer” y por eso salen en todas las películas americanas del Bronx” Era la primera vez que lo oía en mi vida y me dio la risa. Mi amiga se medio indigno un poco porque pensaba que me estaba riendo de ella pero estaba tan segura de que esa era la razón que yo le dije que le iba a preguntar a mis amigos americanos a ver si era así y ella insistían en que quería verlo y en que no entendía como podía no saberlo cuando salía en todas las películas. 

Fuimos al Bronx, vimos el estadio de los Yankees y, como yo me tenía que ir a dar clase, las dejé a mis dos amigas por allí para que buscaran la cancha de baloncesto y las zapatillas. No hubo éxito.


Quedamos para ir a ver la zona de Chelsea con otra amiga de Madrid que también está viviendo en Nueva York. Dimos una vuelta por la zona de Meatpacking distric, fuimos a ver atardecer al High Line Park, que es un parque en alto construido en lo que antes eran unos andenes de tren, muy interesante. Y paseando por allí vimos a una chica que no sabíamos seguras si era quien pensábamos que era hasta que uno de los niños con los que estaba dijo “¡Heidi mira lo que tengo!” Vale, si era ella. Heidi Michel, la ex y madre de la hija de Alejandro Sanz. Tengo que decir que es muy guapa incluso yendo a cara lavada.

Luego nos fuimos a uno de mis lugares favoritos, el mercado de Chelsea, y estuvimos viendo todas las tiendas curiosas que tiene y, como no, nos comimos una cupcake para que mí amiga las probara en una tienda con cosas muy divertidas.


¿Te acuerdas que la primera noche un chico nos había tangado para que le comprásemos entradas para el club de la comedia? Bueno pues después del mercado nos fuimos al club de la comedia para ver si merecía o no la pena.

Nos despedimos de nuestras otras dos amigas y nos fuimos hacía Times Square que es donde estaba el sitio. Ya en la calle que era, buscando el número exacto del lugar pero era muy raro porque saltaba del 1090 al 800 en menos de doscientos metros. Pasamos por el teatro donde están representando el musical de Sister Act y mi amiga y yo recordamos lo mucho que nos gustaba ver esa película cuando éramos pequeñas, típica película de fin de semana o de navidades. Nos dimos cuenta que debió de ser un error lo del salto de número aquel porque nos estábamos alejando así que dimos la vuelta al rato.


Volvimos a pasar por el teatro de Sister Act y cuando estamos en la esquina se nos cruza un hombre enorme, mayor, vestido de traje que sale del teatro apoyado en una mujer bastante bajita como con trencitas en el pelo y le digo de coña a mi amiga “ Aquí tenemos a Woopy Goldberg para nosotras” y se da medio la vuelta la mujer, supongo al escuchar el nombre aunque el resto era en español, y nos quedamos mi amiga y yo con la boca abierta, ¡Era Woopy Goldberg! Así que antes de que se volviera a meter en el teatro por otra puerta, imaginamos que iba a saludar a los actores o algo así, nos adelantamos para verla totalmente de frente y nos quedamos mirándola sonriendo mientras ella miraba de reojo y entraba en el teatro.

No soy de emocionarme al ver a una celebrity pero esa película me gustaba mucho de pequeña y me hizo volver a mi infancia y encontrarme con la protagonista de la película y verla con los ojos de Martita con unos diez años, y con su ilusión. Por eso digo que todo tiene un porque, si no nos hubiéramos medio perdido un poco no hubiéramos vuelto a pasar allí justo a tiempo de verla J Después nos dimos cuenta que el club de la comedia estaba a cuatro pasos desde allí.

Club de la comedia, teníamos un poco de miedo a no entender los chistes, no por el inglés si no porque hablaran de gente que no conocíamos. Imagínate que un alemán va al club de la comedia en España y escucha chistes sobre Belén Esteban, pues está claro que no los va a pillar. Pero no, todos los temas eran internacionales como los turistas en Nueva York, la familia política, cuando te quedas embarazada…La verdad es que nos lo pasamos genial y estuvo súper divertido. Doce cómicos que hacían sus monólogos, entre unos cinco y quince minutos, y cada uno con un estilo muy diferente. Lo único que no me gustó es que cuando pedimos la carta de bebidas vinieran los típicos Cocktails americanos de moda en plan Cosmopolitan, Bloody Mary, Manhattan…Nos pedimos uno cada uno para que mi amiga los probara y cuando llegaron venían en vaso de plástico de verbena y con pajita pequeña para removerlos…Nada de copa triangular con el borde con un aro de sal y una guinda. Además sabía a cristasol…

Cuando salimos volvimos a caminar hacía Times Square y encontramos un camión de estos que venden comida y nos pedimos un chiken over rice que estaba muy bueno y por el que solo nos cobraron unos ocho dólares por los dos y que nos llenó totalmente.

Luego queríamos ir a un bar que conozco cerca de Times Square pero a mi amiga se le había olvidado el carnet y el puerta, que nos vio cara de veinte años (gracias por el halago) no nos dejó entrar así que nos fuimos para casa.

Le pregunté a un par de amigos americanos por las famosas zapatillas, le conté la teoría de mi amiga y todos se soreprendieron y rieron al oirla menos una de mis estudiantes, de mas de sesenta años, que le vio todo el sentido a la explicación, aunque nunca antes lo había oido. Días después de que mi amiga volviese a España, mi otra amiga, que vive en Queens, encontró un par de zapatillas colgadas en un cable, aquí están:



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miércoles, 27 de abril de 2011

DÍA 3: MISA GOSPEL, TEATRO APOLLO, COMIDA CON ALMA, QUINTA AVENIDA Y PERRITO EN TIMES SQUARE

Madrugada para poder llegar a tiempo a la misa Gospel en Harlem. Una hora en metro, después de pasar a por el café de la tienda latina pero esta vez sin canela. 

La mayoría de la gente piensa que Harlem es un barrio peligroso. He estado viviendo en diferentes zonas de Harlem durante mas de nueve meses y nunca me ha parecido peligroso así que cada vez que viene alguien a visitarme procuro llevarle a Harlem para que vea que además de ser un barrio que no tiene peligro, o al menos las zonas que yo conozco, tiene su encanto y la gente es muy agradable.

Cuando salimos del metro apareció mi otra amiga y nos fuimos las tres a la misa Gospel. Hay bastantes iglesias en Harlem donde se puede ver una misa Gospel pero en algunas tienes que pagar y en otras hacer una cola interminable. Hace un año o así fuí a la que sale en todas las guías y estuve esperando más de una hora en la cola para que nos dijeran que ya no cabían más turistas, menuda gracia. Así que esta vez fuimos a una pequeña que no mucha gente conoce pero que es auténtica.

Fuimos a la White Rock Baptist Church. Desde fuera no parecía ni una iglesia. Me asomé para ver si estaba abierta y cuando entré vi un ataúd con una sábana blanca. Salí y se lo dije a mis amigas. Faltaban cinco minutos para que empezara la ceremonia pero no había mucha gente alrededor así que le pregunté a una de las mujeres que había cerca y me dijo que la misa empezaría en un par de minutos. Nos invitó a entrar y nos dijo que iba a ser una experiencia para nosotras y que ellos estarían muy agradecidos por que compartiéramos con ellos ese día tan especial, era domingo de ramos.

Entramos y una especie de enfermera, o eso parecía por como iba vestida, nos sentó en uno de los bancos y nos dio la bienvenida. Poco a poco la iglesia se empezó a llenar. Solo había tres turistas detrás de nosotras y nosotras, el resto eran fieles de la iglesia, todos de color menos nosotros.


La que luego supimos que era la mujer del pastor pasó banco por banco para saludar a todas las personas que allí estaban. Una mujer de unos sesenta y tantos años pero no veas con que fuerza nos apretó la mano que nos hizo daño y todo. Nos dieron un abanico pero no hacía calor para nada.

Un coro de unas veinte personas estaba situado al fondo, todos vestidos de negro y blanco. Empiezan a cantar, al estilo sister act, con una voces increíbles y a varios tonos y así por unos veinte minutos. Nosotras aplaudiendo, de pie, bailando, siguiendo las coreografías, todo el mundo súper emocionado viviendo la música, nosotras mirándonos como diciendo “¡vaya espectáculo!¡Que divertido!” dolor de manos de tanto aplaudir, aplaudiendo con las manos en hueco porque las teníamos no rojas, granates de tanto dale que te pego, metidas totalmente en el cántico, se repetían las estrofas así que pasado un tiempo ya estábamos hasta cantando. Dejan de cantar, salé una señora a leer. Dio todos los datos de todas las ceremonias que estaban planeadas para la semana santa con horas, direcciones, nombres de las iglesias...

Un poquito mas de cántico, ahora con música, un chico tocando la batería, la gente en los bancos se había traído las panderetas de sus casas y el director del coro haciendo gorgoritos, otra vez bailando como locas y con las manos ardiendo.


Sale el pastor a hablar. Saluda a la gente que está allí, da las gracias por haber ido, la gente de los bancos gritando de vez en cuando “¡Aleluya!” o “Amen” de forma anárquica, nada de cuando lo diga el pastor el resto repite, aquí cada uno cuando lo sienta. Recogida de donativos.

Sale una mujer de los bancos y se dirige a la zona donde estaba el pastor, coge el micrófono. “Queremos dar las gracias a todas las personas que vienen desde lejos para compartir con nosotros esta celebración así que por favor, toda persona que no sea de la comunidad que se levante y diga su nombre y de donde viene” mis amigas y yo nos miramos como diciendo “¿nos levantamos o que?” y nos pusimos de pie. Varias personas se pusieron de pie, eran americanos pero habían venido de otras partes del país, luego estaban los mejicanos de atrás, unas italianas que acababan de llegar y que duraron doce minutos en la iglesia y nosotras. Mi amiga saludo y luego fue mi turno “Hola mi nombre es Marta y soy de España” “¡Aleluya! ¡España!” y todo el mundo aplaudiendo y mirándonos sonriendo, después le toco a mi otra amiga y siendo las tres del mismo sitio todos aplaudieron emocionados como si hubiéramos dicho países totalmente diferentes y a cual mas exótico. Saludamos a todas las personas que no eran de la comunidad y pasamos a la siguiente parte.

Sonó la música y niños y adultos vestidos completamente de blanco aparecieron de la parte de atrás de la iglesia cantando y bailando una coreografía. Todo el mundo cantaba y aplaudía. Nosotras acaloradas de tanto trajín, ahora entendíamos el porque del abaníco.


Después un hombre subió a la zona del micrófono y empezó a contar su experiencia sobre como había llegado a la iglesia y lo importante que era ahora para él, los “aleluya” y los “amen” no se hacían esperar.

Llevábamos dos horas en la iglesia pero parecía mucho menos tiempo, era como un espectáculo de Broadway, música, coros, bailes, coreografías, discursos, presentación de la gente…faltaba el sermón y fue justo lo siguiente en llegar.

Momento sermón. Eso parecía el club de la comedia. El pastor hablando y todo el mundo partiéndose de risa, pero a carcajadas, y el pastor seguía. Hablaba sobre cosas serías pero dándole un toque de humor. No se como pero acabó hablando de las relaciones de pareja y diciendo que él sabía que lo que toda mujer necesitaba era un Bob, ¡que resultó que era él! Muy gracioso, parecía más un cómico que un pastor. Eso sí es una misa divertida y no algunas a las que he asistido en España.

La gente participa y no es menos que el pastor, el pastor es un de ellos, ni si quiera tienen altar ni una iglesia muy decorada. Ellos viven de verdad y sienten y creen y no importa cuanto oro tengan o si los candelabros tienen piedras preciosas o no, es sentimiento real y aunque nosotras no somos las más creyentes nos hicieron sentir parte de la comunidad e incluso mi amiga salió diciendo que ojala pudiera creer en algo tan profundamente como lo hacen ellos.

Nos damos la paz, todo el mundo dando se abrazos y sonriendo, unas cuantas personas se acercaron a darnos la paz a nosotras, entre ellas la mujera a la que le había preguntado en la entrada antes de empezar. Recogida de donativos.

Pero la misa no había terminado. Después del sermón mas música, desfile de los miembros del coro y de las personas que ayudan allí, entrega de placa de agradecimiento al cocinero de la comunidad y después nos fueron dando uno a uno las palmas del domingo de ramos y, después de tres horas y media de celebración y de que la gente empezara a dar cabezadas, el pastor dijo que la gente que tenía prisa se podía ir, que iban a dar la comunión para los que se quisieran quedar pero después de toda la mañana en la iglesia, a pesar de que fue muy divertido durante la mayoría del tiempo, decidimos irnos. La gente se despedia de nosotras y nos agradecía que hubieramos ido y nos deseaban buen viaje de vuelta a España. Una experiencia muy interesante que recomiendo.

Con más hambre que los pavos de Manolo, nos fuimos a Sylvia´s, que es un restaurante del que ya he hablado, típico de comida americana tradicional y con mucha historia. Está muy cerca de la iglesia así que fuimos a comer allí pero había una lista de espera de una hora así que nos fuimos a dar una vuelta por el barrio para enseñarles a mis amigas Harlem.

Vimos el Teatro Apollo, un teatro donde los grandes de la música negra han actuado. Este fue el teatro donde los Jackson five hicieron su histórica actuación en 1969. Las casas típicas de la zona y básicamente un paseo por las calles de alrededor.


Llegó nuestras hora de comer en Sylvia´s y pedimos el plato típico, pollo frito y gofres con caramelo. Suena muy raro y parece imposible que esa mezcla esté rica, pero lo está J

Durante la comida en el restaurante el espectáculo no paró. Una cantante de música gospel en directo iba cantando por todo el restaurante y hablando con los comensales.

Me fui a dar clases y quedé con mis amigas en la escultura de Atlas enfrente de la catedral de San Patricio para ver toda esa zona. Atlas, San Patricio, Rockefeller Center (¡aun está la pista de patinaje sobre hielo!) y las tiendas de alrededor en la quinta avenida. Había muchísima gente porque era domingo y además hacía muy buen día así que estaba plagado.


Y como nos habíamos cansado de las multitudes decidimos ir a una zona mucho mas tranquila, Times Square. Es lo que mas le ha gustado de la ciudad a mi amiga y creo que todos los días de los ocho que ha estado aquí hemos pasado al menos una vez por Times Square. Fuimos a ver la tienda m&m, y a coger algún m&m al despiste y después de dar una vuelta nos tocó hacer algo que toda persona que visita Nueva York tiene que hacer, comer un perrito caliente en uno de los puestos. Nos pedían $3 por perrito que no es mucho pero es que cuatro calles mas abajo los mismo puestos te los venden por $1 así que después de regatear conseguimos la oferta del día, tres por $7 J Después del perrito, a casa cansadas de mas de catorce horas de trote.

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