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jueves, 11 de julio de 2013

TRES MESES EN ROMA YA, EL TIEMPO VUELA...

Es cierto que Roma es una ciudad extrema, que amas o que odias. Cuando llegué aquí, veía todo de color de rosa, la típica vida italiana idílica y apasionada. Las decenas de estereotipos italianos se mezclan y aparecen a cada paso que das, en cada esquina y tu te sientes en una película de Benigni.

Pasadas unas semanas en la ciudad, vas descubriendo que no todo es tan de color de rosa, te das cuenta del caos de la ciudad, del tráfico, de que cada vez que cruzas por un paso de cebra o semáforo estas arriesgando tu vida, de que el transporte público no es tan bueno como tu pensabas, te acostumbras a ir como sardina en lata en el autobús o a esperarlo por cuarenta minutos un día de diario.

Tus pies empiezan a desear que la ciudad fuera asfaltada en vez de tener esos malditos adoquines que tantas veces te hacen torcerte el pie y que te hacen andar como una torcuata, y eso que yo no soy de tacones...

Por según que zonas, necesitas mucha paciencia y un equipo de rugby para pasar ya que hay ordas de turistas amontonados justo por donde tu quieres cruzar. Y olvídate de que te entre hambre o sed por el centro porque pagarás millones por una simple botella de agua.

Algunos italianos son muuuuy rancios. Te contestan mal o ni si quiera te contestan. Al saludarlos te miran como si fueras un bicho raro y pasan de largo sin hacer ni el menor amago de saludo.

Si tienes algún problema, tardas décadas en solucionarlo porque aquí parece ser que los relojes están prohibidos...Nueve días sin internet por un error de la compañía y unas veinticinco llamadas a atención al cliente me hicieron darme cuenta de esto.

Es en estos momentos cuando piensas "¿donde está la Roma de la que creía estar enamorada?"

Pero cuando menos te la esperas, aparece sonriendo y recordándote que está ahí. Unos niños pequeños jugando en un parque a los que te quedas embobada escuchando como hablan perfectamente ese idioma que tu estas aprendiendo, esa pastelera de barrio que te sonríe al atenderte y te regala un pequeño croisant como bienvenida al barrio a pesar de que ni tu la entiendes a ella ni ella te entiende a ti.

Ese arte por la buena comida, disfrutar de comprar los alimentos, cocinarlos, tomarte tu tiempo para ello, y después saborear cada bocado, sin olvidar esos dulces deliciosos que acaban con tu operación bikini.

Sentirte en el barrio como en casa, que los vecinos o los dependientes te digan "Buona giornata". Descubrir esos rincones tan especiales de barrio donde las cosas cuestan la mitad o menos que en el centro y donde el ambiente es puramente italiano.

Conocer gente nueva y darte cuenta que, igual que hay italianos rancios, también hay italianos muy agradables y divertidos. Empiezas a decir poco a poco frases en italiano y muchas otras veces a pensar e italiano pero, no aun con la suficiente seguridad como para decirlas en alto.

Llegas a casa después de un día duro, abres la ventana porque hace tanto calor que piensas que te va a dar un jamacuco y de repente suenan las campanas de la iglesia del barrio, escuchas los pájaros como salen asustados por el ruido y cuando todo acaba, tu vecina, con la ventana abierta también por el calor, empieza a tocar una preciosa canción al piano que te hace cerrar los ojos y pensar..."¡Que afortunada soy de estar aquí ahora!"

O simplemente, necesitas reconectar con la ciudad, con lo que tanto te gusta de ella, y te vas a dar un paseo por el centro, evitando las zonas mas turísticas o yendo a horas mas tranquilas, y te das cuenta de la belleza de la ciudad en la que vives, de que podrías pasar allí el resto de tu vida simplemente sentada en esa plaza, mirando el Pantheon, traspasando los muros del Coliseo imaginando lo que allí ocurría, cruzando el Tiber hasta el Trastevere y dejándote embelesar por la música de los artistas callejeros...

Entonces caes en la cuenta de que es lo que te llevó a esta ciudad, y no solo lo que te llevó hasta ella, si no lo que te atrapó y aun te atrapa, esa red invisible que te sujeta para que puedas vivir la experiencia plenamente.

Sin duda alguna, Roma, no basta una vida para conocerla. Hoy hace tres meses que llegué pero siento que aun queda tanto que hacer aquí que he decidido quedarme unos meses mas.


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jueves, 11 de abril de 2013

IMPRESIONES DE MI PRIMER DÍA EN ROMA

Después de facturar, pasar el control de seguridad, subirme al avión, bajarme del avión y coger el autobús que me llevaba del aeropuerto a la ciudad como una autómata sin darle mayor importancia o emoción, de repente, empezó a sonar una canción italiana en la radio del autobús, de estas canciones que, aunque no entiendas, tienen mucho significado para ti, que nunca antes has oído y que solo volverás a oír en un bar meses o incluso años después y que te hará sonreír y recordar ese momento con ternura y casi con la misma emoción que empiezas a sentir justo ahora ya que despierta tus sentidos y te dice "Aquí empieza todo". 

Solo en ese momento, me di cuenta de que empezaba una nueva aventura y que ya había llegado al destino, Roma. Un escalofrío recorrió mi cuerpo poniéndome la carne de gallina y los pelillos de punta. ¡Que bonita sensación! Espero que todo esto no fuera porque el conductor pusiera el aire acondicionado...

Antes de llegar a Roma, contacté con una española que alquilaba la otra habitación del apartamento donde vivía. Me gustó bastante la habitación que alquilaba y el barrio así que reservé la habitación para pasar unos días allí y decidir si me gustaba o no.

María, la chica española, insistió en venir a buscarme a la estación de tren y así ir juntas hasta casa, a unos quince minutos andando. Cuando bajé del autobús allí estaba. Un corto camino charlando sobre el viaje nos llevó a casa, el típico edificio italiano de techos altos e infinidad de escaleras, ¡quinto piso sin ascensor! Menos mal que María me ayudó...

La casa me encantó, tal y como la había visto en las fotos aunque aun mas grande. ¡Tenemos hasta un balconcillo! En mi habitación, bastante grande, unas margaritas naturales en la mesilla dándome la bienvenida :)



"¿Prefieres cenar en casa o tomamos algo fuera?" Me preguntó María. "Estoy un poco cansada pero no tengo nada de comida así que si quieres cogemos una pizza en la calle y..." "¡No! ¡No te preocupes por eso! Hacemos algo de pasta que tengo y ya está..." Mientras me hacía un poco a la casa, sacaba lo imprescindible y demás, María me cocinó unos deliciosos y auténticos tallarines carbonara (con huevo, nada de nata) en un santiamén que acompañó con la típica birra Moretti. ¿Se puede tener un mejor recibimiento?

Contándonos la una sobre la otra, nos dieron la una y media de la mañana. María teniendo que trabajar al día siguiente y yo cansada de tanto trajín, nos fuimos a dormir. "¡Mañana mas!" pensé, y me fui a la cama con una sensación de agotamiento pero a la vez de emoción porque todo había empezado tan bien que no podía seguir de forma diferente.

A la mañana siguiente deshice la maleta y recogí mis cosas mientras de fondo escuchaba la radio italiana con "solo canzoni in italiano". Hacía un día espléndido y me moría de ganas por ir a dar una vuelta así que miré el mapa y me dirigí hacía el Coliseo.

Es curioso lo diferente que ves un lugar al que vas a visitar por turismo y al que vas para vivir una temporada. Quizás es porque tienes toooodo el tiempo del mundo para pararte a mirar, para pensar en lo que ves, para ver mas allá de lo obvio... Yo estaba como en una nube, como en una peli pero claro, ¿quien no? Roma es así, tan romántica, tan...italiana...

Entre pequeñas callejuelas con encanto, escondidas para los turistas pero dispuestas a ser descubiertas por quien tenga un poco mas de curiosidad o tiempo, aparece frente a mi el coliseo.




Pero no solo tenía enfrente el Coliseo, también tenía cientos de turistas, un montón de autobuses que traían aun mas. Las guías gritaban en varios idiomas "ragazzi!" "ale ale ale" y otras frases que no sabría como escribir (koreano, chino, alemán...), un tráfico caótico que no te dejaba ni cruzar por el paseo de peatones, bueno, si te dejaba, pero bajo tu responsabilidad, y los legionarios romanos del siglo XXI posando con los turistas por una propina. Roma turística en su estado puro.




La idea era dar solo un paseo por la zona del Coliseo pero entonces ves los foros, la plaza de Vittorio Emanuelle II y sigues y sigues caminando atraída por algo que ya has visto pero que aun así te sigue sorprendiendo. Por el camino te cruzas con monjas y curas de todas razas y colores, pero incluso te puedes encontrar a otro tipo de ¿monjes? intentando ganarse la vida.




Redescubres lugares donde ya habías estado, haciendo un esfuerzo por recordar como se llegaba a ellos y olvidándote del mapa, simplemente caminas, por que si te pierdes, lo que peor que puede pasar es que encuentres algún bonito rincón así que me arriesgo  encantada.


De vuelta a casa, paro para comprar una tarjeta de teléfono italiana.  En medio de la compra, aparece el típico italiano moreno, con las gafas de cristales de policía, fuerte, con una camiseta de tirantes y me habla en italiano. Le digo que no le entiendo y me pregunta de donde soy. "Española!, las españolas sois muy calientes!" me dice en italiano...Y yo me quedo con cara de..."hola???!! así es como entabláis una conversación???!!" pero no...Lo mejor estaba por llegar. Me pregunta si estoy soltera o casada, saca su guitarra de la funda y empieza a cantarme en español "Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez..." y yo con una vergüenza, parecía Heidi, con los mofletes colorados y mi cara de esto no puede estar pasando... Al final acabamos el dependiente, otro cliente y yo medio cantando con él. ¡Bienvenida a Italia!


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domingo, 21 de octubre de 2012

SYDNEY CREA ADICCIÓN

A un mes recién cumplido de mi llegada aquí puedo decir alto y claro, Sydney crea adicción.
 
Una vez que tienes tu habitación/casa donde asentarte y poner tus cosas, una vez has conseguido algo de trabajo al menos para ir tirando y has conocido a un grupo de gente de tu edad y rollo con la que hacer planes, Sydney es maravilloso.
 
No es fácil todo esto que he descrito pero una vez lo consigues, te sientes como en casa. Afortunadamente en mi primer mes viviendo aquí he conseguido estas tres cosas para mi fundamentales no solo para vivir en la ciudad si no para vivir la ciudad.
 
En cuanto al trabajo, continúo buscando estudiantes que quieran aprender español, no es fácil porque no hay muchos pero tiempo al tiempo, ya tengo siete. Tuve una entrevista en un colegio privado que está interesado en incorporar el español para las clases extraescolares. La entrevista fue muy bien pero había como veinte candidatos mas así que no se que pasará. En cualquier caso, sería para empezar en el próximo curso lectivo aquí, en enero. Y también estoy buscando algo de babysitter horas sueltas que me den un extra de vez en cuando. Así que ya estoy ganando suficiente dinero como para sobrevivir pero no como para tirar cohetes.
 
En cuanto a la habitación, ya encontré una habitación perfecta de tamaño, en una zona muy buena y en el centro y con mis compañeros de apartamento, todos asiáticos, muy bien aunque no hablan mucho y eso lo echo un poco de menos porque parecemos fantasmas por la casa.
 
 
 
 
En cuanto al grupo de amigos con el que hacer planes, he sido muuuy afortunada. Hacemos un montón de planes cada semana. Es una locura porque nunca he tenido la agenda tan ocupada y porque además, aunque vayamos a los sitios mas baratos de la ciudad, es un chorreo de dinero, pero ¿quién puede decir que no? Es complicado...Pero tengo que empezar a ponerme freno porque si no me veo durmiendo debajo de un puente...
 
El próximo fin de semana nos alquilamos una caravana y nos vamos de viaje a una zona super bonita con unas playas impresionantes, ¡Que ganas!.
 
Vamos a restaurantes a cenar, a bares a tomar copas, a casa de amigos, a bares, a fiestas en casas de australianos, a la playa a ver como surfean...Una pasada la verdad. Lo malo de esto es que la mayoría de la gente aquí está mas o menos de paso. Tres, seis, ocho meses, pero cuando mejor te lo estas pasando, mas complicidad tienes con alguien te das cuenta que esa persona se vuelve a España ya o no en mucho tiempo. Aunque casi cada día conoces a gente nueva, da pena que muchos se vayan yendo. Por eso quizás aprovechamos tanto el tiempo y hacemos tantos planes.
 
 
 
 
¿Que me gustaría que cambiase un poco? Tengo ganas de conocer a mas australianos. Como aquí hay gente de todas partes del mundo es muy difícil conocer australianos y así es difícil realmente saber como son. Además me gustaría practicar mas el inglés porque este grupo del que hablo es mayoritariamente español con los que, aunque a veces viene gente de otros países y hablamos en inglés, obviamente hablo en español.
 
Me encanta la ciudad, el ritmo de la vida, la forma de vida...Además cada día hace mejor tiempo y el verano está a la vuelta de la esquina así que esto solo mejora y mejora cada día.
 
El tiempo vuela como nunca, sobre todo cuando no quieres que lo haga. Ya llevo aquí un mes y, aunque siento como si llevase meses y meses, no quiero que esto se acabe.
 
Me tomé estos tres primeros meses, hasta navidades que vuelvo a España, para saber si podía vivir aquí, encontrar trabajo, sentirme a gusto...Y no se si voy a poder volver después de navidades porque es mucho dinero el que se gasta aquí (espero encontrar mas trabajo), pero me encantaría porque siento que podría vivir aquí una temporada larga sin cansarme. ¡Hay tanto que hacer, que ver!
 
Espero que las cosas vayan saliendo poco a poco y que mi vuelta a España en diciembre sea solo unas vacaciones de navidad y vuelva en enero para quedarme una temporada porque si no, me quedaría con ganas de mas.
 
 
 
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lunes, 17 de septiembre de 2012

ACABO DE DARME CUENTA DE QUE...¡¡EN DOS DÍAS ESTARÉ VIVIENDO EN SYDNEY!!

Viaje a Tailandia, vuelta a trabajar, organización de la despedida de soltera de una de mis mejores amigas, fin de semana fuera de Madrid celebrándola y llegada un domingo por la tarde a Madrid. Todo lo que había estado en mi cabeza durante estas últimas semanas, meses incluso estaban resueltas, acabadas y disfrutadas. Siguiente cosa en la que pensar...¡¡¡Me voy a vivir a Australia en dos días y yo aquí tan pichi!!!
 
He estado tan ocupada en las últimas semanas que no me ha dado tiempo a pensar mucho en Sydney y menos a organizar nada. Tenía cosas mas importantes o mas próximas en las que pensar pero cuando todo eso ha quedado atrás me he dado cuenta de que me quedan solo dos días en Madrid y no tengo nada mas que un billete de avión a una ciudad completamente desconocida para mi.
 
Llevo tantos meses con el hecho de que me voy que ha formado parte de mi vida ultimamente pero no he sido consciente hasta hace unas horas...
 
En dos días estaré al otro lado del mundo donde no conozco a nadie, donde nunca he estado, donde no tengo casa para vivir ni trabajo para sobrevivir. Puede sonar caótico, difícil, incluso dar miedo pero, en mi caso, sabiendo que soy un poco rara, la sensación es mas bien de ilusión, de ganas de aventura, de conocer nuevos lugares y personas, de buscarme la vida, de ver como son las cosas por allí y sobre todo de ver si soy capaz, un reto personal.
 
Cuando termine de escribir este post reservaré tres noches en un hostal céntrico para desde allí moverme a visitar habitaciones en diferentes barrios hasta encontrar alguna que me guste y que pueda pagar. Después de eso, a buscar algo para sobrevivir. Os iré contando tal y como se van dando las cosas, que voy encontrando, como me siento, las cosas que voy viviendo etc etc, así no me encontraré tan sola. ¡Espero tener suerte!
 
 
 
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sábado, 9 de abril de 2011

LLEVO 24 HORAS SIN DORMIR Y NO TENGO NADA DE SUEÑO

Hoy ha sido un día muy completito y con mucho sabor español, ¡pero mucho! Esta mañana estaba en el metro y me he encontrado con una de las personas que venden churros en un carrito. Se pueden encontrar en varias paradas de metro aunque nunca los he visto por la ciudad. Nunca había comido churros en Nueva York pero si lo había hecho en otras ciudades americanas y madre mía…eso en vez de churros parecía la masa de los churros cruda que la metían con un palo en un recipiente con aceite y arriba y abajo, arriba y abajo hasta que se empapara bien y luego le echaban un poco azúcar para disimular el aceitazo pero el azúcar desaparecía al instante absorbido por el aceite. Vamos, que no me gustaron. Así que era bastante escéptica con los churros por aquí pero hoy he dicho “voy a probar, quizás me sorprendo” y así ha sido. Dos churros por un dólar. Eran más grandes que las porras pero con la forma y los canalitos finos del churro. Cuando me los ha dado en una bolsa he visto el azúcar en la superficie, buena señal, no agente absorbe azúcar. Le he preguntado al chico y me ha dicho que ellos mismos los hacen y luego se dividen por la ciudad para venderlos. De repente, cuando he terminado de hablar con el chico, un churro me ha atacado. Me ha pillado desprevenida así que no he podido hacer nada para detenerle. Cuando me he dado cuenta tenía el labio superior, lleno de azúcar, hacía un lado y un ruidito salía de mi boca, algo así como “ummmmm” y sin razón se me ha cerrado medio ojo derecho a lo martes y trece. ¡Que bueno! Me ha sorprendido y me han sabido a gloria la verdad.



Después he tenido una clase y luego he quedado con una amiga para tomar algo. Está en un momento de la vida en el que no sabe que hacer, o mejor dicho, si sabe que es lo que quiere hacer pero nunca se ha atrevido a hacerlo y parece que ahora se siente con mas ánimos para dar el paso. Así que hemos estado hablando de nuestras vidas, de que hacer, de buscar la felicidad…

A eso de las ocho me he cogido el tren hacía Queens. La hermana de una amiga, a la que no conocía, llegó a Nueva York el día anterior para estar aquí un par de meses y se había puesto en contacto conmigo para que le echara una mano así que hice lo que puede y ella estaba muy agradecida por eso me dijo que me invitaba a su casa a cenar y así nos conocíamos.

Era la segunda vez que iba a Queens. La primera vez llegaba tarde a una fiesta, me perdí, era de noche, no había ni el tato por la calle…Sin embargo aun así me gustó pero ayer salí en la parada de metro en la que tenía que salir, había un montón de ambiente, tiendas, bares, mucha gente en la calle…¡Me encantó! Es la zona de Astoria. Si tuviera la oportunidad en el futuro de vivir en Queens una temporada lo haría, o al menos en esa zona de Queens.

Compré unas coronitas y una coca-cola, no conocía de nada a esta chica por lo que no sabía que le gustaba así que yo por si acaso un poco de cada. Llegué al portal, llamé al telefonillo “Si” “¡Hola! Soy Marta” “¡sube!”. Subí cuatro pisos de escaleras que parecía que estuviera subiendo al campanario de una iglesia de estas antiguas con escaleras de caracol que cuando llegas arriba no sabes si mirar las vistas o tirarte de lo agotado que estas. Por fin nos conocimos.

Muy simpática. Ya me lo había parecido por los correos que nos habíamos enviado. “He preparado algunas cositas para cenar en plan español” mientras cruzábamos el pasillo hacía la cocina “¡muchas gracias! Tengo muchas ganas de comidita española” y cuando llegamos a la cocina lo vi…Estaba allí diciéndome “¡Marta! ¡Cuanto te he echado de menos! Pensé que te habías olvidado de mi,¿Qué ha pasado?” Y yo con nudo en la garganta de felicidad digo “¡¡¡¡No me lo puedo creer!!!! ¡Dios que pinta! ¡Muchísimas gracias!” un plato con unos 2783462873467823 Kg de jamón ibérico pero de estos que te llama los del Record Guiness para que lo registres como uno de los jamones mas sabrosos de la historia…Impresionante…Además tomatito para acompañar el jamón o el queso manchego y una tortilla de patata deliciosa. Como está escrito en la constitución española, ni coca-cola ni coronitas, vino tinto del bueno, tan bueno que nos tomamos dos botellas entre las dos…Menos mal que estábamos en su casa y no había que desplazarse mucho.


Empezamos a hablar sobre todo, a contarnos nuestras motivaciones por Nueva York, tapita de jamón, lo que estábamos buscando, “pásame el queso porfa” explicando en que momento nos encontrábamos de la vida, “¿te sirvo mas vino?” Que teníamos pensado para el futuro “abrimos otra ¿no?” y cuando nos dimos cuenta, era de día y llevábamos hablando más de diez horas.

De hecho hacía solo diez horas que nos conocíamos pero no habíamos perdido el tiempo. Ahora es como si nos conociéramos hace un par de meses. Muy divertido, interesante e inspirador escuchar las opiniones de otras personas sobre cosas que te interesan o al ver que la gente tiene inquietudes similares a las tuyas, aunque las circunstancias de la vida sean muy diferentes.

Nos fuimos a dormir algo pero yo no podía, no paraba de pensar, no se si era por todo lo que habíamos hablado o era la venganza del vino por habérmelo bebido sin compasión así que después de un rato dando vueltas en la cama me he venido para casa. Y aquí estoy con los ojos como platos después de llevar mas de veinticuatro horas sin dormir y sin sueño. Espero dormir un poco ahora, aunque sea un par de horas para recargar pilas. Buenas noches, digo, buenos días.


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martes, 8 de marzo de 2011

"VIVE EN NUEVA YORK ALGUNA VEZ PERO VETE ANTES DE QUE TE ENDUREZCA"

Cuando vivía en Madrid, y aun aquí, me pasaba el día pensando que es lo que quería hacer con mi vida. No paraba de decirles a mi madre y a mi hermana que necesitaba saber que es lo que quería hacer pero que no tenía ni idea, que había demasiadas cosas que me interesaban como para saber en cual de ellas centrarme. Esto es en parte lo que me trajo a Nueva York.

Un día, cuando ya estaba viviendo aquí, recibí un correo de mi hermana diciéndome que le habían enviado algo que le recordaba a mi. Me sorprendió mucho que mi hermana me mandara este tipo de correos con canciones con mensaje o cosas así porque ella está siempre muy ocupada.

Tenía mucha curiosidad por ver que era. Desde la primera vez que lo oí me encantó. Lo escuché unas nueve o diez veces hasta que entendí toda la canción (estaba en inglés sin subtítulos y para entonces mi inglés era un desastre). Me gustó tanto que me descargué la canción a mi mp3 y la escuchaba cada mañana en el metro de camino a la academia de inglés.

Investigando un poco en internet descubrí que se titula "Everybody is free to wear sunscreen". Que en 1997 el Chicago Tribune publicó en una columna un ensayo de la autora Mary Schimch titulado "Advice, like youth, probably just wasted on the young" en elque se daban consejos sobre como aprovechar al máximo la vida y la juventud.

En 1998 el director de cine australiano Baz Luhrmann ( Romeo y Julieta, Moulin Rouge) creó una versión musical a partir de este ensayo.

Aquí os dejo el link del video (en inglés con subtítulos en español):



Pero antes me gustaría que leyérais solo la letra para que veáis que razón tiene. Es mi traducción asique pido perdón por adelantado por si hay algún fallo. Después os recomiendo ver el video porque la música y las imagenes son muy bonitas.

Espero que os guste tanto como a mi. ¡Un abrazo!

Damas y caballeros de la clase del 97:

Usen protector solar.

Si pudiera ofrecerles un solo consejo para el futuro, sería este. Los científicos han comprobado los beneficios, a largo plazo, del protector solar mientras que el resto de mis consejos no tienen ninguna base en la que confiar mas que mi humilde experiencia. Este es mi consejo:

Disfruta de la fuerza y la belleza de tu juventud. No me hagas caso.

Nunca entenderás la fuerza y la belleza de tu juventud hasta que se haya marchitado. Pero créeme, en 20 años mirarás atrás a través de tus fotos y comprenderás de una forma que no puedes hacerlo ahora cuantas posibilidades se te abrieron y lo guapo que eras. No estás tan gordo como piensas.

No te preocupes por el futuro. O preocúpate, pero sabiendo que es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de algebra masticando chicle. Los problemas más serios que te surgirán en la vida sean cosas que ni te pasaron por la mente, de esas que te sorprenden un martes cualquiera a las cuatro de la tarde.

Haz todos los días algo que te de miedo. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás, no dejes que otras personas jueguen con los tuyos.

Relájate. No pierdas tu tiempo teniendo celos. Unas veces estás por delante y otras por detrás. La carrera es larga y al final solo compites contra ti mismo.

Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos. (Si logras tener éxito haciendo esto, dime como). Guarda tus viejas cartas de amor. Deshazte de tus viejos recibos bancarios. Estírate.

No te sientas culpable si no sabes que hacer con tu vida. Las personas más interesantes que conozco, no sabían que hacer con su vida a los 22. Algunas de las personas más interesantes de 40 años que conozco aún no lo saben.

Toma bastante calcio. Trata bien a tus rodillas, las echarás de menos cuando te fallen.

Tal vez te casarás, tal vez no. Tal vez tendrás hijos, tal vez no.

Tal vez te divorcies a los 40.

Tal vez bailes la danza del pollo en tu 75 aniversario de bodas.

Hagas lo que hagas no te felicites demasiado ni tampoco te censures. Siempre has optado por una cosa u otra como el resto del mundo.

Disfruta tu cuerpo.

Úsalo de todas las formas que puedas.

No tengas miedo a lo que otras personas piensen.

Es el mejor instrumento que tendrás jamás.

Baila, incluso si el único lugar que tengas para hacerlo sea el salón de tu casa.

Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza. Sólo te harán sentir feo.

Conoce a tus padres. No sabes la falta que te harán cuando ya no estén. Se amable con tus hermanos. Ellos son tu mejor enlace con tu pasado, y las personas que más estarán contigo en el futuro. Entiende que los amigos van y vienen, pero hay unos cuantos de ellos que debes cuidar con cariño.

Trabaja duro para superar los obstáculos geográficos y los de la vida, porque cuando más viejo te hagas, más necesitarás a las personas que conociste en tu juventud.

Vive en Nueva York alguna vez. Pero vete antes de que te endurezca.

Vive en California del Norte alguna vez. Pero vete antes de que te ablande.

Viaja.

Acepta que hay ciertas verdades eternas. Los precios van a subir, los políticos son mujeriegos, y tú también vas a envejecer. Y cuando haya sucedido, vas a fantasear que cuando eras joven, los precios eran razonables, los políticos eran nobles y los niños respetaban a sus mayores. Respeta a tus mayores.

No esperes que alguien te mantenga. Tal vez tengas una herencia, tal vez tengas un esposo rico. Pero nunca sabrás cuando cualquier de ellos puede desaparecer.

No te hagas demasiadas cosas en el pelo o cuando tengas cuarenta parecerás tener ochenta y cinco.

Ten cuidado con los consejos que tomas. Pero se paciente con los que te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Ofrecerlos es una manera de rescatar el pasado del olvido, límpialo, esconder las partes feas y recíclalo dándole un valor mayor del que tiene.

Pero hazme caso con el protector solar.

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