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martes, 11 de marzo de 2014

ESCAPADA CINCO DÍAS A LONDRES

No hay nada mejor para conocer una ciudad de verdad que visitar a gente que vive allí. La parte "turística" no era lo que me interesaba de este viaje. Lo que quería era pasar tiempo con amigos y conocer sitios diferentes, especiales.

A pesar de querer evitar la típica ruta, hay que reconocer que Londres es una ciudad muy bonita, y merece la pena darse un paseo por el centro. 

Visita obligada al mítico Big Ben, La Catedral y La Abadía de Westminster, El Parlamento, y, de camino a Trafalgar Square, ver la casa del presidente, las caballerizas reales con su cambio de guardia un tanto curioso... y las famosos cabinas de teléfonos rojas. 


Dar una vuelta por la National Gallery y acabar llegando a Piccadilly Circus, que recordaba mas grande.


Y la otra parte de la ciudad siempre agradable de recordar es el paseo por el río pasando por La Catedral de San Pablo y llegando a la Torre de Londres, cruzando por el Puente de la Torre para pasear por el otro lado de la rivera del río.


Pero lo que mas me gusta de Londres son sus barrios tan diferentes. Entre algunos de ellos:

El Soho, con sus calles estrechas con casas típicas británicas, lleno de restaurantes y pequeñas tiendas con encanto. Aquí encontré algo que no había visto en mis visitas a Londres. Un centro comercial en el típico edificio inglés antiguo con maderas cruzadas. Algo sacado de un cuento de hadas.


El Barrio chino, repleto de restaurantes asiáticos, sus leones y su arco rojo de entrada al barrio, pero con un aspecto bastante cuidado con respecto a otros barrios chinos donde he estado. Comimos en un buffet Hong Kones, otra cosa que nunca había hecho antes, por unos 15€ al cambio que no está nada mal en Londres.


Covent Garden, con sus míticos pubs, sus tiendas y sus calles peatonales, donde encontramos un secreto de Londres que tampoco conocíamos. Un pequeño callejón con casas de colores, conocido como Neal´s Yard, escondido en una callejuela.


Y el quizás mas conocido, Camden Town. Otro de los lugares a los que hay que ir aunque ya lo hayas visitado. 


Siempre encontrarás algo que comprar y, si no eres de muchas compras, podrás probar alguna de las comidas internacionales que ofrece el mercado a buen precio. 

Pero, como Londres es así, Camden Town nos tenía dos sorpresas preparadas. Uno de los mejores sitios de la ciudad para comer el tradicional fish and chips, llamado Poppies, donde los uniformes de los camareros y toda la decoración es estilo años 40-50, cuando fue abierto el primero de estos restaurantes. El pescado muy fresco y rico en un ambiente divertido.



Y, dentro del mercado de Camden, otro mercado cubierto llamado Stables Market. Unos antiguos establos donde trabajaban también los herreros que se han rehabilitado para ser ahora otro mercado. Merece la pena visitarlo. Se pueden ver perfectamente los establos de madera con sus puertas originales y gran cantidad de esculturas equinas de tamaño natural.



La última vez que visité Londres fue hace diez años, pero la ciudad está igual, solo he notado que con mucha mas gente, y no me refiero a las zonas turísticas. Es curioso recordar, después de tantos años la ciudad como si fuera ayer, decir "me suena que por aquí se llegaba a..." y que llegues, cuando además eres una persona con memoria de pez crónica o"dorismo". 

Pero para lugares interesantes, a los que nos llevaron nuestros amigos, los que viven en/y la ciudad de verdad:

-Scooter Cafe: un lugar auténtico y original donde la decoración se basa en la Vespa y un toque un tanto decadente pero encantador. 


-Ritzy Cinema: que no es solo un cine si no, un bar, restaurante con terraza donde puedes reservar salas para fiestas privadas. Subes las escaleras para ir al baño y, sin darte cuenta, abres la puerta equivocada y acabas viendo una peli con palomitas y todo en la mano... Curioso y divertido.


-Brixton Village: justo al lado del Brixton Market, mercado de verduras, frutas y demás de barrio de toda la vida, se encuentra este otro mercado cubierto donde hay tiendas diferentes, muy interesantes y decenas de pequeños restaurantes de todas las nacionalidades donde disfrutar de buena comida a buen precio aunque, es posible que te toque esperar cola si no has reservado.


-También en el barrio de Brixton, uno de los muchos bares que hay en las típicas casas inglesas pero este con una peculiaridad y es que, al pedirte una copa, te la meten dentro de una bolsita de papel con chuches, además del regaliz de colores de dentro de la copa. 


En este pub también, quizás no ocurre solo en este, vimos sobre la una de la mañana, a grupos de jóvenes tomando té, de una macro tetera que parecía la de Alicia en el país de las maravillas. ¿Hora del té para el trasnochador...?

Pero, sin duda, lo mejor del viaje, poder disfrutar de todo esto con amigos. Reencuentro con amigas que hace mucho tiempo que no ves, paseos con otros por el centro... Y no necesitamos ni salir a la calle, una casa donde juntarnos y un wok de pasta para todos, con unas cuantas botellas de vino y dulces ingleses. Pasar la noche de risas, sin importar si estas en Londres, en Roma o en Kuala Lumpur, si no, con quien estas. Por que al final, eso es lo que importa, compartir estos momentos únicos, sean donde sean, con amigos. Esto es lo que hace un viaje inolvidable como este. ¡Gracias!




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jueves, 28 de abril de 2011

DÍA 4: ZONA DE LA UNIVERSIDAD, SOHO, GREENWICH VILLAGE, BRYANT PARK, GRAND CENTRAL, TIMES SQUARE

De nuevo en pie. Se suponía que nos íbamos a levantar pronto pero después del trote de los últimos días nuestros cuerpos se negaron y nos inmovilizaron en la cama hasta las once. Cuando salimos a la cocina vimos una bolsa con una nota que ponía “¡Marta, martes día de bagle!” Mi compañero de piso había traído bagles para desayunar y nos había dejado el queso philadephia fuera para que se lo pusiéramos al bagle. ¡Que majete! Estaba delicioso. Nos preparamos y nos fuimos a por el café. No se porque pero la tienda de debajo de mi casa, la judía, seguía cerrada, luego mi compañera de piso me contó que estuvieron cerrados mas de una semana por la fiesta. Así que nos fuimos a ver a nuestros amigos en la tienda latina.

Salimos del metro en West fourth y vimos como estaban jugando a baloncesto sin camiseta y en plan barrio, la mayoría gente de color, mientras los turistas les hacían fotos o les grababan. Después nos fuimos andando Washington Square porque quería enseñarle a mi amiga unas de las zonas universitarias que hay en Nueva York.


La plaza de Washington, cuando hace buen tiempo, está llena de estudiantes, turistas, artistas callejeros, gente haciendo yoga en el césped, jugando a las cartas, cantando…Tiene muy buen ambiente, además de que es bonita con el arco y la fuente en el centro. Cuando llegamos vimos que estaba en obras así que me dio un poco de bajón porque pensé que mi amiga no iba a poder ver como se pone de gente en primavera pero me equivoque. En la zona que no estaba en obras estaban concentradas todas las personas que normalmente hubieran estado desperdigadas por toda la plaza y además de eso dimos con un artista callejero de lo más gracioso. Era un acróbata que hacía saltos difíciles durante las vacaciones recaudando dinero del público para poder pagarse la universidad. Consiguió reunir a mas de cincuenta personas a su alrededor dando palmas y animándole en sus saltos. El chico tenía mucha gracia la verdad. Así que a lo tonto lo que iba a ser un “pasar para verlo” se convirtió en un “¿nos quedamos otro rato para ver que hace?” y nos tiramos allí casi media hora.

Cuando el chico terminó su espectáculo, y después de la esperada foto de mi amiga con él, nos fuimos a dar una vuelta por las calles de alrededor que son muy originales con pequeñas tiendas y negocios muy personales y originales. Calles Mac Dougal, Sullivan, Thompson. Es una zona que me gusta mucho pero nos quedó por ver las antiguas facultades pero no teníamos tiempo porque yo tenía una clase y deje a mi amiga dos horas para que se diera una vuelta por el Soho.

Cuando terminé mi clase fui a la esquina donde había quedado mi amiga para encontrarla. Llegó un poco tarde porque no encontraba la calle que le había dicho así que tubo que deshacer todo lo andado, pobre, pero al menos se conoció bien el Soho.

Siguiente parada Greenwich Village. En mi opinión, es el barrio mas bohemio de la ciudad con gran cantidad de movimientos artísticos y con mucha historia. Aquí es donde tuvo lugar el movimiento de liberación gay de la ciudad. Es una zona con calles empedradas, con casas antiguas que han salido en muchas películas y series famosas, como sexo en Nueva York y con cafés y tiendas únicas que encuentras en cada rincón. Muy romántico.

Hacia  allí nos dirigimos para enseñarle a mi amiga este barrio y explicarle un poco de la historia y de los puntos mas importantes de esta zona y como no, para visitar la mítica casa de la serie “friends”. Un paseo muy agradable.

Tenía que recoger unos libros en la biblioteca pública, que mejor excusa para enseñarle el increíble edificio de mármol a mi amiga, cuando se inauguró en 1911 era el edificio de mármol más grande del mundo, y de paso ver la zona.

Cogimos el metro hasta Bryant Park y echamos un vistazo. Este parque es muy conocido porque durante el verano se exponen películas al aire libre de forma gratuita y la gente va allí con su manta para hacer picnics y ver la película y durante el invierno se pone la pista de patinaje sobre hielo y decenas de puestos de navidad. Durante todo el año es considerado como espacio público, es decir, el ayuntamiento pone mesas y sillas a disposición de todo el mundo para que vayan a comer allí y además hay mesas de ping pong, de ajedrez y quioscos donde comprar café y otras cosas. Cuando nosotras fuimos estaban instalando el césped para las películas que, afortunadamente, ¡llegan pronto!.

Después vimos la biblioteca pública que está justo en la parte de atrás de Bryant Park, recogí mis libros en la biblioteca, y nos fuimos a ver Grand Central.

Grand central es una estación bonita por fuera pero además con muchos recovecos curiosos en su interior. Según entras por la entrada principal tienes las escalinatas que dan a esa enorme entrada con las taquillas antiguas aun conservadas. En el techo las constelaciones. Uno de los lugares que más me gusta de la estación es el mercado. Es un mercado, gourmet y para quien lo pueda pagar, con cosas deliciosas y con una excelente presentación. Es el único mercado que conozco en la ciudad parecido a lo que nosotros llamamos en España mercados de barrio pero nada de “¿a cuanto tienes las manzanas hoy?” “a euro y medio el kilo” “Hijo a este paso ni manzanas ya” no aquí la conversación sería mas del estilo “Buenas tardes, estaba buscando un queso lefufafafulu de la región de lelite le fusele de Francia” “Si, aquí mismo lo tengo, ¿Cuánto querría?” “dame un trozo ni muy grande ni muy pequeño. Es para el gato que está un poco tristón y quiero darle una alegría” ni cuanto es ni nada, y eso que el trocito de queso le ha salido por un pico…

Otra de los rincones que más me gusta de Grand Central está en la planta baja, donde hay unos arcos separados por unos cinco metros y que en las esquinas donde convergen ocurre algo muy curioso. Si te pones en una de las esquinas y otra persona en la esquina opuesta, cuando tu hablas en bajo a la pared de tu esquina la otra persona puede escuchar lo que tu dices poniendo su oreja en la pared de su esquina. Está claro que tiene una razón arquitectónica pero para los que, como yo, no entienden de arquitectura, es como mágico.


Tenía que recoger unas cosas en una tienda en Harlem así que nos cogimos el metro hasta allí y cuando llegamos, después de media hora en el metro, vimos que estaba cerrada. Teníamos bastante hambre porque no habíamos comido nada desde el bagle de por la mañana así que, aunque me de mucha pena e incluso vergüenza decirlo, nos fuimos a cenar a un mc donals. Yo no me acuerdo pero mi amiga dice que hay cosas diferentes a los de España, así que con esa excusa nos metimos 7876234767346 calorías para el cuerpo y subimos un poquito nuestro colesterol.

Después de eso ¿dónde acabamos? por supuesto, en Times Square. Y después de dar una vuelta, para casa.


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miércoles, 13 de abril de 2011

QUE ME ESCUPAN EN LA CARA, LITERALMENTE

SOHO, ese barrio lleno de vida con muchos  restaurantes y bares de moda, gente siguiendo la última tendencia vistiendo, decenas de localizaciones de películas, lugar de shopping obligado para los que están a la última, o a la penúltima y, una de las cosas mas emblemáticas de la zona, la “oficina” de Marta.

En una de las esquinas de la calle mcdougal, una calle preciosa con muchos sitios muy interesantes, se encuentra situada mi “oficina”. Un restaurante al que voy al menos tres veces a la semana para encontrar a uno de mis estudiantes. Ya tenemos nuestras mesa reservada, los camareros nos saludan por nuestro nombre, nos sabemos el menú de p a pa y es genial porque tenemos nuestra zona silenciosa pero con un trato exquisito y buena comida a mejor precio.

Un lunes cualquier me dirigía a mi clase en este restaurante. Salí de la parada de metro, West fourth, y me compré un paquete de chicles en el kiosco que hay justo según sales en las canchas de baloncesto. Yo tan feliz con mis chicles, abriendo el paquete y cogiendo uno mientras andaba al cruce. Cuando llego al cruce y me quedo esperando hasta que se ponga en verde para los peatones, me meto el chile en la boca y alzo la cabeza. En ese momento veo pasar a un hombre de entre unos treinta y cinco-cuarenta años en bicicleta y cuando llega a mi altura me mira y me escupe y sigue pedaleando. A cámara lenta veo como un escupitajo viene hacia mi y yo flipándolo consigo mover un poco la cara de tal forma que el escupitajo no me dio en toda la cara, que os donde magistralmente lo había dirigido el cerdo montado en bici, pero noté como me rozó ligeramente el carrillo izquierdo.

No me lo podía creer, ¡¿Me había escupido ese hombre?! Si hubiera querido escupir por el hecho de quitárselo de encima por estar haciendo ejercicio en la bici, como los futbolistas y demás, es un poco asqueroso pero bueno, que escupa en la acera como todo el mundo hace por aquí ¡¡pero no a alguien en la cara!! Así que estaba claro que había sido a posta.

La mujer que estaba a mi lado, americana de unos sesenta-setenta años, se quedó mas sorprendida que yo y me empezó a decirme que lo sentía mucho que como podía haber sido capaz de hacer eso el tío asqueroso y que si me había dado el escupitajo.

Me toqué la cara con la mano para ver si me había dejado el gargajo ahí pero no tenía nada, solo me había rozado, pero luego nos dimos cuenta que había un poquito, menos mal que era poquito, de gargajillo en mi pelo. ¡Que asco! Yo con cara de quiero vomitar y la pobre mujer quitándomelo con un clinex. Que asco…lo pienso y me pongo mala…

Sigo sin entender como puede haber gente tan asquerosa que te escupa en la cara y se quede tan tranquilo. Lo más curioso es que cuando llegué a mi clase con una cara de asco que no veas, le conté la historia a mi estudiante, americana de mas de sesenta y cinco años, y me dijo que esas cosas pasan aquí. No se sorprendió ni nada y me dijo que no era algo extraño…Y yo flipando aun mas.

Y me quejaba por que la gente no para de escupir en la acera. Ahora me alegro de que decidan escupir en la acera y no a la gente. ¡Que asco!


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martes, 12 de abril de 2011

ENCUENTRO CASUAL CON KEANU REEVES EN EL SOHO

Iba con prisas, como cada día, porque había quedado con una estudiante en una de estas librerías antiguas de suelo, ventanas, estanterías, todo de madera y con unas escaleras para subir a por los libros de los estantes más altos de estas con rueditas que sales disparado de un lado para otro, y llegaba tarde.

Salí del metro, Broadway-Lafayette, y empecé a caminar todo lo rápido que podía. Iba con las botas de nieve así que parecía RoboCop y los gemelos me estaban matando por ir tan rápido con lo que pesan esas botas. Así que al rato decidí bajar el ritmo porque si no veía que me daba un jamacuco en los gemelos y me quedaba a lo chiquito “no puido no puido”. Así que aunque el semáforo estaba en intermitente no pasé para recuperar el aire.

“Huy este chico que motorizado me va” Nada, un chico normal y corriente con unos zapatos de estos de punta infinita que aunque él no había cruzado la calle la punta de los zapatos le estaban esperando en la otra acera, unos vaqueros, una camisa de rayas y una chupa de cuero, con el pelo negro y con un poco de barba. Me fije en él porque tenía que subir la cabeza para poder tomar aire para seguir viviendo pero no porque llamara la atención.

Cruzamos la calle y pensé “oye….Me suena su cara de algo…” Soy la persona mas parras del mundo y ya hablando de famosos o famosillos olvídate pero había visto una película suya hacía poco, Le llaman Bodhi , y por eso caí en que era Keanu Reeves, bueno, eso y que de repente tres chicas que iban juntas se quedaron mirándole y hablaban entre ellas como asegurándose si era él o no. Eso me quitó la duda, no era ni mi vecino del quinto ni el panadero, ellas también le conocían.


Él siguió caminando como si nada. Giró un poco la cabeza como mirando al grupo de las chicas, a mi no por supuesto, y en ese momento le vi perfectamente la cara, era él. Crucé la calle y me fui hacía la librería. Cuando entré empecé a oir unos grititos, me giré, las chicas le habían parado y  estaban haciéndose fotos con él. Yo entré en la librería y les perdí de vista, aunque no de oído…

Recuerdo que justo al día siguiente mi profesora de inglés preguntó a toda la clase en alto quien había visto un famoso desde que vivía en Nueva York y todos mis compañeros comentaron sus experiencias. Cuando llegó mi turno les expliqué que casualmente el día anterior me había encontrado con Keanu Reeves en la calle, de hecho habíamos cruzado el semáforo juntos y hubo química, que lo noté yo en ese momento, pero yo tenía una responsabilidad con mi clase y sin palabras le dije, “mira lo siento, estoy ocupada pero ya nos veremos…” y él comprendió perfectamente, a su pesar, que lo nuestro no podía ser, al menos en ese momento y yo me fui a mi clase como una buena profesional y él se quedó destrozado.

Mi profesora empezó a gritar en clase “¡Keanu Reeves! ¿Cómo es? ¡Trae la foto que quiero verle al natural!” “No me hice ninguna foto…” “Pero entonces, ¿cómo le vas a demostrar a la gente que le viste?” “En realidad…me da un poquito igual si la gente se cree que le he visto o no” le contesté y puso cara de “Estamos hablando de Keanu Reeves…Esta chica es mas rara que el final de Twin Peaks”

Ya se que es la típica frase pero es que es totalmente verdad, para mi, SON PERSONAS NORMALES Y CORRIENTES.

Tengo que decir que es bastante atractivo. El punto de la barba le daba un toque de chico malo y le quedaba muy bien la verdad. Un poco delgado para mi gusto pero eso ya va en cada uno. No me pareció nada arrogante, iba andando como una persona más y cuando las chicas se acercaron a él estuvo muy simpático y nada creído, hasta lo que yo vi. Ahora cuando le veo en una película me viene a la cabeza “y pensar que el destino nos juntó y yo con prisas”


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