martes, 4 de septiembre de 2012

SEGUNDO DÍA DE TREKING POR LA SELVA DEL NORTE DE TAILANDIA, RAFTING Y DESPEDIDAS

Nos levantamos al amanecer, cuando un gallo que parecía que le habían dicho que nos cantara al oído empezó dale que te pego...¡Que bien se duerme en una esterilla de dos centímetros sobre suelo de bambú! ¡Vaya dolor de espalda!
 
 
 
 
Todo el valle estaba cubierto por una niebla que no dejaba ver mas allá de diez metros. Desayunamos algo y nos pusimos en marcha toda la tropa. El camino de ese día iba a ser mucho mas llevadero ya que era de bajada y por el momento no llovía así que, aunque el terreno aun estuviese mojado, no nos íbamos a resbalar tanto.
 




Este día es cuando pudimos darnos cuenta de la belleza del entorno y cuando pudimos de verdad disfrutarlo porque el día anterior con la lluvia y el único objetivo de no caernos y mirar el suelo para no resbalar no pudimos disfrutar tanto de las vistas.




La primera parada que hicimos en el camino fue en una catarata que se escondía tras una bajada por unas rocas y que formaba una especie de charca de un metro y medio de profundidad donde nos pudimos bañar. Era como si fuera un spa natural ya que con la fuerza que caía el agua hacía incluso moverte del sitio si te situabas bajo la catarata.




Seguimos camino a bajo charlando todos, recordando la noche anterior y comentando las vistas que estábamos disfrutando. Así así llegamos a nuestra siguiente parada, parada para hacer rafting.
 
Ni mi amiga ni yo habíamos hecho rafting en la vida así que estábamos muy ilusionadas con probarlo pero claro, ni idea de las normas básicas...Cuando llegamos allí, dejamos las mochilas y las botas y nos fuimos hacia el río para coger nuestro chaleco salvavidas, el casco y un remo. Nos explicaron un poco como manejar la barca, como remar, que hacer para no chocar que hacer cuando chocásemos...
 
Resultó que el chico que iba con nosotros en la barca de monitor "hablaba" un poco de español así que no paraba de decir "¡rrrrrrápido rrrrrápido!" y algo que nos hizo mucha gracia "¡arrrelante arrrelante!" Nos dimos un cisco tanto arrrelante arrrrelante que acabamos adelantando a todos los demás, hasta los que habían salido después que nosotros...
 
¡Fue super divertido! Por supuesto, acabamos caladísimos, un cachondeo, un descontrol, yo tragando agua como si llevara 3 días perdida en el sahara...bueno bueno y un dolor de brazo de tanto dale que te pego con el remo...jajaja. Algo para repetir sin duda.




Desde aquí nos cogieron y saltamos a una barquita de bambú desde la que hicimos bambú rafting. Esto fue un poco mas juanchi porque no debieron calcular bien el peso y lo que se suponía debía ser un estilo surfero de me subo y mantengo el equilibrio en la barca de bambú y voy río abajo y tal se convirtió en un grupo de personas sentadas en una balsa de bambú con el agua por la cintura luchando por no caer a un río completamente marrón de sabe quien cuanta profundidad con sabe quien que fauna salvaje...
 
Caminando descalzos y calados por un camino de rocas, parecíamos chiquitos...Llegamos a una choza donde había mas gente de otros grupos comiendo el almuerzo donde había unas duchas y unos baños precarios pero funcionales para quitarnos ese color amarronado que nos había embadurnado.
 
Fue aquí donde nos encontramos con la pareja catalana que conocimos en la excursión que hicimos desde Bangkok al Mercado Flotante, Río Kwai y el Templo de los tigres Nerea y Albert. ¡Que ilusión nos hizo!
 
Último almuerzo con la gente del treking, delicioso Phad Thai, y otro tuk tuk de vuelta a Chiang Mai. Que pena...¡Con lo bien que se estaba en la selva respirando azúl clarito y sin mas ruido que nuestras risas y algunos pájaros cantando!
 
Vuelta a la realidad urbana, Chiang Mai, y con ello sus privilegios, ducha en el hotel zumo de frutas frescas y un masaje de despedida, mas que merecido, durante una hora para despedirnos de la ciudad.
 
Un par de horas después, empezaba nuestra segunda parte del viaje en el avión rumbo a Phuket, las islas del sur. La noche anterior estábamos durmiendo en un poblado en medio de la selva en un chamizo de bambú y esa noche dormiríamos en un hotel de tres estrellas a cinco minutos de una de las playas mas bonitas del mundo. Dos formas de paraíso en un día, esto es Tailandia.
 
 
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lunes, 3 de septiembre de 2012

PRIMER DÍA DE TREKING POR LA SELVA DEL NORTE DE TAILANDIA, UNA AVENTURA AUTÉNTICA

Sobre las ocho de la mañana pasó a buscarnos por el hostal un tuk tuk largo que ya llevaba a siete personas dentro, dos koreanos, tres americanos y dos españolas. Entre saludos y preguntas seguímos recogiendo gente, dos italianos y dos españoles mas.
 
El camino hasta el mercado local para comprar algunos víveres fue mas que apretado ya que no cabíamos en el tuk tuk pero al no tener puerta atrás uno de los chicos iba medio colgado a lo mono.
 
Paramos en el mercado local donde dimos una vuelta y vimos frutas y verduras diferentes aunque lo que aun nos seguía sorprendiendo a todos era el puestecillo de insectos donde las cucarachas eran lo menos asqueroso...así que imaginate lo que había...Pumba hubiera sido feliz allí.
 
 
 
El grupo que nos había tocado tenía muy buena pinta. Todos estábamos entre los veintitantos y los treinta y pocos y todos sabíamos hablar inglés, mejor o peor, por lo que todos hablábamos con todos y había ambiente de grupo, menos con los koreanos que iban mucho mas a su bola. Los que mas rompieron el hielo fueron los americanos que se emocionaban por todo:
 
"Where are you from?"
 
"I am from Spain"
 
"OMG!! Spain! I love it!!
 
Al rato hablando con otra persona, "So, How old are you?"
 
"I am 25 years old"
 
"Really!!?? Oh yeahhhhh!! The best age everrrrrrrrrrrr"
 
Eran muy graciosos porque se super motivaban aunque estuvieras hablando del tiempo...jejejeje, pero genial porque en menos de diez minutos ya estábamos hablando todos como si nos conociéramos de toda la vida.
 
Llegamos al Parque Nacional de Doi Inthanon, a menos de dos horas de la ciudad, donde nos dejó el tuk tuk. Es impresionante como puede haber un lugar tan verde, tan auténtico, tan natural, tan puro a poca distancia de una ciudad. Parecía que estábamos rodando gorilas en la niebla. Que belleza...
 
Debajo de un chamizo nos dieron el almuerzo, arroz con verduras y de postre sabrosa piña. Estábamos esperando a nuestro guía, un autóctono de la zona que nos acompañaría en toda la expedición, pero nos dijeron que aun estaba a un par de horas del campamento así que teniendo ese maravilloso entorno no pudimos hacer otra cosa que ir a darnos una vuelta, sin alejarnos mucho por si a caso...
 
 
 
Tupidas masas verdes nos rodeaban por todas partes desde donde salían grandes ramas repletas de pequeños plátanos inmaduros. De repente vimos acercarse unos elefantes que llevaban en sus lomos otro grupo de turistas que tenían mas cara de susto que de alegría. Al lado del campamento teníamos un "parking" de elefantes, donde montaban y desmontaban los turistas para dar paseos por la jungla a sus lomos.
 
 
 
Esa iba a ser nuestra primera actividad, montar en elefante. El mero hecho de pasear por esos senderos era impresionante pero hacerlo a lomos de un animal tan alto debía ser algo increible. No podíamos esperar a que llegara nuestro turno.
 
Llegó nuestro guía, Moon, un auténtico tailandés con aspecto indígena y con poca indumentaria, una cinta en la cabeza, unos pantalones de camuflaje, unas chanclas de dedo y un enorme machete que se colgaba de su cintura.
 
De repente empieza el diluvio universal...solo faltaba Noé con el arca...Todo se convirtió en barro, nos pusimos perdidos, estábamos completamente calados, como si nos hubieran tirado a una piscina. Y justo nos toca montar en elefante...No era tal y como lo habíamos imaginado pero...
 
¡Que miedo! Nos montamos de dos en dos en los elefantes. ¡Que cosa mas grande! Yo me veía en el suelo mas pronto que dices pío pero aguanté. Para colmo, todos llevaban una barra de seguridad en la cintura, como en las atracciones de la feria, pero la nuestra no aparecía...Nosotras agarradas de ladito con mas miedo que otra cosa y esa mole deslizándose camino a bajo por el barrizal...LLoviendo a mares, y en esto que nos damos la vuelta para agarrarnos de la silla por la parte de atrás y vemos que nos sigue un pequeño elefantito que busca constantemente la trompita de su mamá como diciendo " estoy aquí no te preocupues". Resultó que el elefante en el que íbamos montadas era la mamá.

 
 
Poco a poco dejó de llover y nos fuimos acostumbrando al movimiento del pesado animal. Fue entonces cuando empezamos a disfrutar y a darnos cuenta de la belleza que estaba frente a nuestros ojos.
 
 
 
Como todo iba muy tranquilo ahora, el elefantito pequeño decidió que quería jugar un poco así que se fue camino a bajo hacía el río para chapotear un poco. Como hubiera hecho cualquier madre al ver a su hijo ir corriendo a bañarse a un río, nuestro elefante empezó a caminar rápido y se desvió del camino a pesar de las indicaciones del cuidador. La mamá acabó metida en el río jugueteando con el elefante pequeño y nosotras mas tiesas que la mojama agarradas a la silla sin saber si ibamos a acabar en el río o que. Fue super bonito y algo muy especial poder ver e incluso sentir a una mamá elefante jugar con su pequeño.
 
 
 
Acabó nuestro paseo en elefante por la jungla y nos despedimos tanto del pequeño como de la mamá, siempre con precaución porque no dejan de ser animales salvajes. ¿Quién me iba a decir a mi que lo que estaba por llegar era lo mas parecido al infierno que había vivido a nivel físico en mi vida?
 
Siguiendo a nuestro guía Moon, todo el grupo empezó a caminar montaña arriba por una especie de sendero a través de la jungla. Nos esperaban cuatro horas de senderismo por esos bellos parajes hasta llegar al poblado en el que haríamos noche, en lo alto de una montaña, el poblado Hmong.
 
La lluvia empezó a caer a lo salvaje de nuevo. Todos con las mochilas a la espalda intentando resvalar lo menos posible por caminos embarrados. Ayudándonos los unos a los otros, agarrándonos a lianas o raíces que salían de la tierra montaña arriba, sujetando a nuestro compañeros que se habían caído y se descolgaban con las rodillas en el barro, cruzando ríos saltando de piedra en piedra mojadas por una lluvia que no paraba, si no mas bien empeoraba. Yo acabé resvalando en una de las piedras del río y metiendo una de mis piernas hasta la rodilla en el río por lo que al salir esa bota estaba completamente llena de agua. Saqué la que pude pero gran parte del agua había sido absorbida por la bota y el calcetín por lo que cada paso que daba con ese pie era como si llevase un peso muerto que mas bien tiraba de mi para atrás mas que ayudarme a avanzar.
 
A todo esto llegamos a un punto donde vemos a un elefante suelto...El guía nos dice que no nos acerquemos, que puede ser peligroso. El elefante estaba situado justo en el camino por donde teníamos que seguir asi que el guía buscó un camino alternativo... Escalar por la montaña agarrándonos en las ramas que colgaban..."¿Me estas vacilando?" Yo pensé... No iba a ser capaz de hacerlo ni de broma...¡No sabía donde me había metido! En ese momento me sentía tan incapaz que estuve a punto de rendirme pero claro...no había opción porque no me iba a quedar en medio de la jungla sola...La única opción era seguir hacía delante, costase lo que costase.
 
La gente ni hablaba porque no teníamos ni aliento...Bueno, rectifico, mi amiga y uno de los americanos llevaban todo el camino hablando y ayudándose entre ellos. Un auténtico flechazo supongo.
 
Cuando estaba al límite de verdad de impotencia porque no podía dar ni un paso mas, Moon dice en inglés "Chicos, estamos a diez minutos del poblado, un último esfuerzo" y yo vi la luz, no se si era la luz de la alegría de llegar ya o la luz de que estaba viendo chirivitas del mareo que llevaba....
 
Llegamos al poblado, unos cuantos chamizos de bambú con una única habitación donde toda la familia duerme junta en finos colchones casi a ras de suelo. En el chamizo donde nos quedamos nosotros teníamos una sala en el exterior, sin paredes pero con techo, que es donde cenamos, y una habitación cubierta y con paredes donde todos durmimos.
 
 
 
 
Todos llegamos completamente marrones del barro. Todos, absolutamente todos, aunque algunos eran expertos en senderismo, nos habíamos caído al menos un par de veces. Estábamos completamente guarreteados, mojados y sudados así que lo que mas necesitábamos era una ducha.
 
Por supuesto, el poblado tenía ducha, una caseta de bambú a través de la que se veía todo y todos te veían cuyo suelo era de barro, del mismo que nos queríamos quitar de encima. La ducha, un cubo de agua y un vaso para aclararte. Aun así, de las mejores duchas que me he dado en mi vida.
 
Mientras nos "duchábamos" todos, nuestro guía, que había estado cortando con su machete ramas, plantas y demás cosas según íbamos cruzando la selva, empezó a cocinarnos una cena al fuego de una hoguera.
 
 
 
El paisaje era de pelicula, estábamos en lo alto de una montaña, la que habíamos conseguido subir. Las chocitas de bambú daban un aspecto único a todo ese entorno, completamente integradas.
 
 
 
Se hizo de noche y pusimos unas velas mientras esperábamos para cenar, por su puesto no había electricidad. Llegó Moon con la cena. Un par de pucheros con un guiso de color amarillo y otro de color verde....Llevaba carne pero no sabría decir de que... ¿pollo? ¿ternera? Quizás ardilla de la pradera... ¿quien sabe? pero estaba delicioso. Todo acompañado con arroz.
 
 
 
Pasamos horas y horas de sobremesa riéndonos, cantando, haciendo juegos, recordando la odisea...Todos juntos pasándolo genial y disfrutando de una aventura auténtica, sintiéndonos en el corazón de la selva, algo que nunca antes habíamos sentido ninguno.
 
En este contexto tan paradisiaco, tan romántico...Y si no, que se lo pregunten a mi amiga y a su nuevo amigo americano...
 
Una noche mágica, a la luz de las velas y con gente que acababa de conocer pero con la que parecía que llevaba viajando semanas...Una maravilla.
 
 
 
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miércoles, 29 de agosto de 2012

LLEGADA EN TREN DESDE BANGKOK A CHIANG MAI

Tras pasar el día en Ayutthaya, un tren nos esperaba rumbo Chiang Mai dejando atrás Bangkok. Habíamos comprado los billetes en segunda clase, en el vagón de literas con ventilador, porque también hay literas con aire acondicionado, en la parte de arriba, porque todas las camas en la parte de abajo estaban ya cogidas. El billete nos salió por menos de diez euros que es algo ridículo teniendo en cuenta que desde Bangkok hasta Chiang Mai hay unos setecientos kilómetros (Madrid-Barcelona mas o menos).

No sabíamos muy bien que nos íbamos a encontrar. Pensábamos que podrían ser compartimentos de cuatro, algo parecido a los trenes europeos. Sabíamos que el trayecto duraba 13 horas...que no era moco de pavo...pero habíamos dormido poco la noche anterior para pillar la litera con sueño y caer rendidas.

Cuando llegamos a nuestro vagón vimos que no eran compartimentos. Los asientos normales del tren se hacían cama para los pasajeros que dormían abajo y para los que dormíamos arriba se tiraba de una cuerda que bajaba unas camas de yo creo menos de cuarenta centímetros de ancho, para flaquitos (no es el caso). Así que ya sabíamos, a dormir de lado.



La escalera para subir no era muy cómoda así que fuimos al baño al llegar para intentar no ir mas en toda la noche. Los baños casualmente estaban al lado...que gracia...un olor floral todo el viaje...Daba un poco de miedo porque no había seguridad en la litera de arriba así que a nada que te movieras ya estabas dando un beso al suelo...

Una larga noche de insomnio y agarrotamiento muscular dio paso a otra larga mañana, eso si, con unas vistas increíbles de campos verdes de arrozales interminables.



Si pensábamos que 13 horas iban a ser un infierno, cuando llevábamos 16 y sin dar señales de que estábamos cerca de nuestro destino nos empezamos a inquietar un poco. Con lo parras que somos lo mismo nos habíamos metido en un tren rumbo Tombuctú...Pero no, finalmente llegamos a Chiang Mai después de 17 horas y media metidas en el tren. 

Chiang Mai es una ciudad mucho mas tranquila. La vida transcurre mucho mas despacio y el tiempo se para para que vivas todo con calma.

Es un excelente lugar reconocido en todo el país para aprender cocina tailandesa en uno de los numerosos cursos que allí se imparten. También es una ciudad donde mucha gente va a escuelas de masaje a aprender la técnica tailandesa. Quizás por esto último, la ciudad está llena de centros de masaje a mitad de precio que en Bangkok, es decir, un masaje completo Thai por todo el cuerpo durante una hora por unos dos euros..........Por supuesto nosotras nos dejamos apalear unas cuantas veces mientras estábamos allí :)

Además de por los cursos de masaje y de cocina, Chiang Mai es bien conocida por muchas otras cosas, entre ellas ser el campamento base para hacer senderismo por la selva, que era nuestro objetivo.

Estuvimos un rato preguntando las opciones en las distintas agencias de la zona y al final acabamos contratando un treking de dos días y una noche en la selva en nuestro propio hostal por 900 baths, poco mas de veinte euros al cambio.

Una vez tuvimos la excursión reservada, salíamos hacia la selva la mañana siguiente, nos fuimos a tomar uno de los mejores Thai Ice Tea que he tomado en Tailandia en un sitio super acogedor y típico tailandés mientras picoteábamos algo de pollo con arroz y curry.



Cuando se hizo de noche nos cogimos un tuk tuk que nos llevó al mercado nocturno de la ciudad donde, como en la mayoría de este país, podías encontrar montones de cosas útiles y otras muchas inútiles además de frutas y verduras exóticas.



Muy cerca encontramos el mercado de las flores que también nos pareció bastante original.

De vuelta al hostal, dejamos la mochila grande preparada para dejarla allí e hicimos una pequeña mochila para llevar las cosas necesarias para el treking por la selva:

- Calzado apropiado: yo llevé unas botas de montaña.

-Una toalla.

-Una muda de ropa interior.

-Una camiseta y un pantalón largo.

-El chubasquero.

-La cámara de fotos.

-Algo de dinero.

-Muchas ganas de aventura :)

(En todos los paquetes te incluyen la mosquitera y el saco de dormir).


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martes, 28 de agosto de 2012

EXCURSIÓN DESDE BANGKOK: AYUTTHAYA

La mejor forma de llegar a Ayutthaya desde bangkok es coger un tren que te lleva a la que fue la antigua capital del país y que ahora está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en menos de una hora y por menos de dos euros.

Una vez que llegas a la estación de Ayutthaya tienes varias opciones para hacer el recorrido. A pie es bastante complicado en un día ya que la distancia entre los diferentes templos y budas es bastante.

Lo que yo recomendaría es alquilarse una bicicleta en la estación de tren pero el día que fuimos nosotras estaba lloviendo por lo que no nos pareció una buena idea así que optamos por la segunda mejor forma de recorrerla, en tuk tuk.

Tienes que cerrar un precio en la propia estación, no olvides regatear lo máximo, los precios "justos" suelen ser la mitad de lo que te piden mas o menos. El tuk tuk te lleva a todos los puntos importantes de la ciudad, te espera hasta que los veas y te lleva al siguiente y así de uno a otro. El recorrido suele ser de unas tres horas pero dependerá del tiempo que tu emplees en cada lugar ya que el tuk tuk te va a esperar. Se recomienda no pagar hasta el final para que el tuktuktero (me acabo de inventar esta palabra...) no te deje tirado.

La ciudad está llena de antiguas ruinas, de templos y fortificaciones, unas mejor cuidadas que otras, y de budas en de diferentes tamaños y en diferentes posturas.




Las cosas que mas me gustaron de la ciudad fueron:

- El Buda tumbado, que aparece tumbado con una capa naranja que es la que usan los monjes tailandeses.




El buda tallado en las raíces de un árbol de un tronco considerablemente ancho. Es curioso que cuando vas a hacerte una foto con esta imagen no puedes ponerte de pie porque es una falta de respeto que tu estés en una posición mas alta que ella así que de rodillas o sentada...



Otra de las cosas que nos llamó la atención, porque era la primera vez que lo veíamos, pero no sería la última, fueron unos enormes elefantes vestidos con unas capas de colores y llevando a sus espaldas de paseo a unos turistas. Nunca habíamos estado tan cerca de unos elefantes y verlos caminar por la calle al lado de personas como si nada nos parecía sorprendente, incluso teníamos que apartarnos de la acera para que ellos pasaran. Que imagen mas curioso...no me imagino algo así en la Gran Vía de Madrid por ejemplo...



Fue un día tranquilo, sin muchos turistas ni masificaciones, todo lo que había que visitar estaba en el exterior por lo que se hacía bastante bien. Lo único malo la intermitente lluvia y el constante afán de nuestra tuktuktera de que comprásemos cosas allí donde parábamos (flores, recuerdos, bebidas...). Con el paso de los días nos fuimos enterando de que en Tailandia todo va por comisiones, pequeñas comisiones de aquí y de allí pero que son auténticos sueldos para mucha gente.



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domingo, 26 de agosto de 2012

EXCURSIÓN DESDE BANGKOK: MERCADO FLOTANTE, RIO KWAI Y TEMPLO DE LOS TIGRES


Después de pasar por unas cuantas agencias de viajes y ver lo mucho que puedne variar los precios a pesar de que te están ofreciendo la misma excursión, y que luego resultó que pagases mas o menos ibas en la misma furgoneta...Reservamos una excursión que nos llevaba primero al Mercado flotante de Damnoen Saduak, después al puente sobre el río Kwai, mítica peli, y después el Templo de los Tigres con el almuerzo y todos los desplazamientos incluidos por 500 Baths (unos 12€). Lo único que no estaba incluido era la entrada al templo de los tigres que costaba 600 baths (unos 15€).

A eso de las 7:15 de la mañana nos pasaron a buscar al hostal y desde allí fuimos a buscar a otras personas que venían en nuestra furgoneta.

A las 9:00 ya habíamos llegado al Mercado Flotante. Nos reunieron para decirnos que teníamos una hora y media para pasear y/o navegar por el mercado.



En si el Mercado Flotante es bastante curioso por el mero hecho de que tanto compradores como vendedores van en pequeñas barquitas de madera. Tiene su encanto recorrer el mercado en una de estas barcas pero nos pareció que estaba demasiado masificado.

Si vas antes de las nueve, cuando aun las furgonetas con los turistas no han llegado, puedes ver un mercado mas auténtico, donde los productos a vender son frutas, verduras...y no recuerdos de Tailandia.


Tanto es el punto de masificación que en un punto de nuestro paseo en barca nos quedamos atascados entre el resto de las barcas porque el canal estaba tan lleno que no podían ni avanzar...

A pesar de eso, merece la pena visitarlo.

Nuestro recorrido continuó con un paseo por las cercanías del mercado donde se podían ver auténticos barrios de casas flotantes.


Antes de continuar, paramos para tomar algo en un pueblo creado en la nada donde solo había turistas. Fue aquí donde conocimos a una pareja de Barcelona encantadores con los que pasamos el resto del día.

Tras mas de una hora de espera, esto es común en Tailandia, nuestra furgoneta nos recogió y nos llevó al siguiente punto, el mítico puente sobre el río Kwai.


Este puente que da nombre a un clásico del cine, fue construido por  prisioneros de guerra de los cuales mas de 200 murieron debido a las brutales jornadas de trabajo a las que eran obligados para construir lo antes posible el puente. Fue bombardeado durante la segunda guerra mundial y finalmente reconstruido.

Paseando por el pueblo donde se sitúa el puente encontramos un cachorro de leopardo atado por el cuello a una especie de mesa de madera mientras su "dueño" ofrecía a los turistas darle de beber un poco de leche de un biberón a cambio de unos baths.




Nos encantó poder ver un leopardo, además cachorro, tan cerca e incluso poder tocarlo pero al mismo tiempo nos dió tanta pena verle en esas condiciones... 

Este fue nuestro primer contacto con la realidad que existe en Tailandia entre los animales salvajes y el negocio. 

Parada para comer en un restaurante habilitado para grupos de turistas. La comida no estaba mal del todo pero tampoco era un festín.

De nuevo en la furgoneta, comentábamos con nuestros compañeros la ilusión que nos hacía poder ver y tocar tigres en el Templo de los Tigres, que eran donde nos dirijíamos.

El Templo está habitado por unos monjes que son los que, junto a los voluntarios, cuidan y alimentan a los tigres. Se supone que con sus buenas maneras pacifican a estos animales y los hacen mas tranquilos y por eso es mas fácil y mas seguro para las personas acercarse a ellos.



Es impresionante estar cerca de unos animales tan grandes que muestran fiereza con la propia mirada. ¿Quién no tiene respeto a estos animales?

Son preciosos, el pelo, sus ojos, la forma que tienen de caminar... Es algo único desde luego pero también tengo que decir que, a pesar de que están acostumbrados a las personas, me daba miedo acercarme o tocarles porque no dejan de ser animales salvajes. Era como si en cualquier momento se fuera a girar y tan solo con que me hubiera mirado a medio palmo creo que me hubiera dado un jamacuco...




Es una experiencia que recomiendo de todas todas aunque es cierto que el templo de los tigres es un lugar abstante polémico ya que hay defensores de los animales que alegan que estos animales son drogados para que permanezcan adormilados durante la mayor parte del día...

Después de este contacto tan directo con animales salvajes, y otros que estaban por venir durante el viaje, me pregunté y me pregunto ¿Dónde está el equilibrio entre vivir la experiencia de estar lo mas cerca posible de animales así y su propia libertad y bienestar?


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sábado, 25 de agosto de 2012

BANGKOK, CIUDAD DE PASO LLENA DE MERCADOS Y TEMPLOS

Se dice que la gente que ha estado en Bangkok no tiene termino medio, o ama u odia la ciudad. Mi caso no es tan extremo. No me pareció una ciudad especialmente bonita pero considero que un viaje por Tailandia no está completo si no pasa por Bangkok.

Es un campamento base perfecto para hacer algunas excursiones de uno o dos días y el lugar ideal para organizar el viaje por Tailandia. Además de esto, la ciudad tiene algunos templos interesantes para visitar y gran cantidad de mercados donde volverse loco regateando y comprando.

Aunque pueda ser un poco caótica y ruidosa, recomiendo que el hotel/hostal esté situado en o cerca de Khaosan Road que es el centro neurálgico mochilero por excelencia. Puestos de comida, centros de masaje (que cuestan menos de 4€ la hora....) tiendecitas donde comprar de todo, bares donde tomarte una cerveza y escuchar música en directo, lugares de cambio de divisas, agencias donde contratar excursiones (cuidado porque los precios pueden variar de una agencia a otra vendiendo el mismo producto) y un sin fin de personas de todas partes del mundo dispuestos a pasarlo bien.


Lo que yo recomendaría es pasar dos días en la ciudad para descubrirla, aprovechando las mañanas para ir a visitar los templos y por la tardes-noches visitar los mercados nocturnos mas populares de la ciudad. Eso si, sin dejar de coger un barco que te lleve por el río Chao Phraya mientras ves atardecer una de las noches.

Pasados estos dos días, dependerá de la cantidad de excursiones que quieras hacer desde Bangkok. Yo recomiendo estas excursiones de un día que hicimos y nos gustaron bastante:

Mercado flotante Damnoen Saduak, Río Kwai y El templo de los tigres (organizada).





Nuestra idea inicial era hacer todas las excursiones por nuestra cuenta pero luego nos dimos cuenta que contratándolas nos salía bastante mas económico y que además perdíamos menos tiempo desplazándonos de un lugar a otro. Lo único malo es que vas con un itinerario cerrado por lo que siempre estás sujeto a sus horarios.

Nos quedamos con las ganas de visitar el mercado sobre las vías del tren pero no era muy fácil llegar y tardabas bastante por lo que al final lo dejamos.

Los templos que visitamos y mas nos gustaron fueron:

-El Gran Palacio: con una arquitectura muy colorida, merece la pena pasear por dentro de sus murallas.



-El Wat Phra Kaew: que es el templo que contiene al Buda de la esmeralda.



-El Wat Pho: en el se puede encontrar un enorme buda tumbado e incluso puedes tomar clases de masaje tailandés.



-El Wat Arun: un impresionante templo con unas escaleras infinitas y casi en vertical que debes subir para poder disfrutar de las vistas de la ciudad.



-El Templo de la montaña dorada: los alrededores del templo y el camino hasta llegar a la famosa montaña dorada merecen en si la pena.



En cuanto a los mercados que mas nos llamaron la atención, mas baratos eran o mas locales fueron:

-El mercado nocturno de Kaosan Road, donde puedes encontrar miles de pantalones, camisetas, vestidos, cintas para el pelo, y cualquier recuerdo de Tailandia que te pueda venir a la cabeza.



-El mercado de fin de semana de Chatuchak, uno de los mercados mas grandes del mundo donde a penas encontrarás turistas y donde podrás comprar las mismas cosas que en otros mercados de la ciudad a mitad de precio.

Hay otros mercados como el de las flores, el de Pat Pong que se centra basicamente en falsificaciones, el de China Town...Puedes encontrar decenas de mercados por toda la ciudad.


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viernes, 3 de agosto de 2012

¿QUE LLEVAR EN LA MOCHILA PARA UN VIAJE A TAILANDIA?

¿Que llevar en la mochila para un viaje a Tailandia? Lo mínimo y necesario. 

Para cualquier viaje que se organice en plan mochilero siempre es mejor llevar lo mínimo porque, como buen caracol, te tocará llevar la casa a cuestas.

En el caso de tailandia, y del Sudeste asiático en general, es aun mas recomendable meter en la mochila lo mínimo ya que en destino podrás encontrar todo lo que puedas necesitar a un precio bastante mas bajo.

Cosas que no pueden faltar en tu mochila:

-Un par de camisetas de manga larga para protegerte de los mosquitos por la noche.

-Un par de pantalones largos por la misma razón.

-Crema antimosquitos.

-Una mosquitera.

-Un saco de dormir o saco-sábana.

-Un impermeable.

-Una cámara de fotos subacuática desechable si vas a hacer buceo con tubo o submarinismo.

-Un adaptador de enchufe estilo americano (de dos clavijas planas).

Además de esto, el resto de las cosas normales que llevarían a cualquier viaje en plan mochilero.

 

¡¡El avión sale un par de horas!! ¡¡Me voy para el aeropuerto!!

 


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