martes, 27 de agosto de 2013

DESCUBRIENDO CROACIA: DUBROVNIK, LOPUM, SPLIT Y HVAR

Viviendo en Italia, sin duda la forma mas barata, que no la mas rápida, es llegar a Croacia en ferry. Desde Roma, yendo en tren hasta Bari y en Bari cogiendo un ferry nocturno hasta Dubrovnik y, después, para volver, coger un ferry nocturno desde Split hasta Ancona y allí coger un tren hasta Roma te puede salir por unos 150€ (o incluso mas barato) que no está nada mal teniendo en cuenta que llegar a Croacia en avión no es barato. Eso sí, te tienes que armar de paciencia y prepararte para horas de tren y, sobre todo, muchas horas de ferry. 




En mi caso, a la ida en ferry, dormí cuatro de las diez horas del trayecto, pero a la vuelta dormí cero de las doce horas del trayecto y eso se puede hacer muuuuy pesado. Los ferries están muy bien y tienen de todo a buen precio pero yo te recomiendo comprar unas bolsas de patatas, unos bocadillos y un par de refrescos o cervezas en un supermercado antes de subir.

Croacia es un país bastante turístico, sobre todo la costa. Los precios son bastante similares al resto de Europa e incluso un poco mas altos en según que cosas. Por ejemplo, era normal encontrar los típicos imanes de nevera por 4€, lo que para mi es una pasada. La moneda oficial es la Kuna, aunque en muchos sitios se puede pagar en euros. Lo que si que está mas barato en Croacia, y aun mas en Bosnia, es el tabaco. Mi amiga se compró mas de dos cartones para llevarse a España de vuelta porque el precio era casi la mitad.

De Croacia me sorprendió que es un país muy verde, con una costa impresionante. Tiene una gran influencia italiana tanto en arquitectura como en gastronomía. La gente es bastante simpática y siempre están dispuestos a ayudar. Hay muchiiisimos mosquitos en verano, cuidado con eso que yo parecía un colador...






Es un país muy limpio que mezcla el servicio al turista de todos los niveles con su tradición y su día a día mas auténtico, como los pequeños mercados que se forman en las plazas donde puedes encontrar frutas, verduras y casi cualquier producto elaborado por la misma persona que te lo vende.





El color y la limpieza de su mar es espectacular, con unas puestas de sol increíbles peeeeero, si lo que estas buscando son playas de ensueño, te has confundido de lugar. La mayoría de las playas croatas son de roca o de piedras, muy pocas son de arena y las que lo son, al ser muy pequeñas, están llenas de gente y casi no te puedes mover. Así que no te olvides los escarpines o vete pidiendo cita para el podólogo para cuando vuelvas...





Dubrovnik:

Es una ciudad amurallada espectacular que encanta a todo el que la visita. El casco antiguo no es muy grande y puedes recorrerlo en un par de horas. Mi recomendación es que lo hagas a primera hora de la mañana porque mas tarde se llenará de la gente que baja a pasar el día desde los diferentes cruceros que hacen escala allí. 





Es una pequeña ciudad medieval con mucho encanto llena de estrechas calles y angostas escaleras que parecen llevar al cielo porque nunca acaban. Al parecer, aquí es donde grabaron Juego de tronos, y no me extraña porque parece un escenario de película.





Es recomendable subir a sus murallas para ver la ciudad desde lo alto pero para ello necesitarás una botella grande de agua, buen calzado y elegir horas del día sin mucho sol porque si no te puede dar un jamacuco allí arriba.

Para tener unas bonitas vistas de la ciudad, también puedes subir hacia un monte que hay muy cerca del centro de la ciudad desde donde podrás ver toda la muralla y el interior de esta, muy recomendable.

En la misma ciudad de Dubrovnik hay un par de playas que merecen la pena. Una de ellas es la playa de Ploce, a la que se accede bordeando la muralla hacia el norte y siguiendo a las personas en bikini que van o vienen. 





Allí podrás ver grupos de chicos jugando en la orilla con el agua hasta medio gemelo a un juego con una pequeña pelota que consiste en que no se caiga y para ello harán lo que sea, incluso tirarse en plancha.





Algo que me gustó mucho de la ciudad es que hay mucho ambiente en la calle, mucha música, sobre todo por la noche. Además de músicos callejeros, en algunas de las plazas de la ciudad vieja tocan bandas de música. Perfecto para tomarte algo después de cenar.

Casi el único problema que encontramos en Croacia, y en general en los países de la zona, fue el tema transporte. No hay muchos trenes o autobuses que conecten las diferentes ciudades dentro y fuera del país por lo que, los pocos servicios que hay se llenan en seguida. Por eso, recomiendo comprar los billetes de tren y autobús para destinos fuera de la ciudad lo antes posible para o llevarse sorpresas.

Desde Dubrovnik se pueden hacer varias excursiones de un día:

-Montenegro.

-Islas Elafitas.

-Parque Nacional Mljet.

-Isla de Lokrum.

-Isla de Korcula.

-Incluso Mostar.

Nosotras nos decantamos por ir a una pequeña isla tranquila a pasar el día en las islas Elafitas llamada Lopum. Isla fácil y rápida de recorre pero bastante acogedora. Unos restaurantes y tiendas donde encuentras todo lo que puedas necesitar y sobre todo la playa. Cogimos el ferry desde Dubrovnik y en menos de una hora y por menos de 7€ ida y vuelta, estábamos tumbadas en la playa totalmente relajadas.





Split:

Una ciudad también muy al estilo veneciano con un gran puerto que conecta diferentes países. Da gusto pasear por sus estrechas callejuelas que te pierden sin saberlo, apareciendo cada vez en un rincón diferente de la zona vieja.





Su paseo marítimo es encantador, perfecto para caminar al atardecer cuando hace un poco menos de calor.




Split tiene también una buena playa de arena donde pasar el día y donde además puedes recibir un masaje tailandés mientras escuchas las olas, previo pago claro...




Desde Split tienes varias excursiones que merecen la pena:

-Mostar.

-Isla de Brac, donde están las famosas playas de Bol y de Supetar pero que están petadíiiisimas, yo creo que de aquí el nombre de la segunda... (super+petada: supetar).

-Isla de Hvar: de la que dicen que, después de Ibiza y Mikonos, es la isla que mas fiesta tiene de Europa. Pues nosotras nos quedamos con esta, ferry para Hvar y a darlo todo. ¿Y con que nos encontramos...?

Hvar:

Llegábamos a Hvar con la impresión de que iba a ser una pequeña Ibiza con playas espectaculares de arena y una marcha nocturna que nos iba a dejar atónitas.

Bueno, pues si, nos quedamos atónitas, pero no por lo que esperábamos.

En si la isla, es bonita, la plaza, el puerto, con sus puestecitos, los restaurantes al mar. Pero lo que nosotras buscábamos de día era una playa donde podernos tumbar sin tener el cuerpo arqueado porque se te están clavando ciento diecisiete piedras.




Craso error. En Hvar no hay playas de arena. Todas son de rocas. Pequeñas mini playas de rocas llenas de tumbonas que tu piensas "ah bueno...al menos el ayuntamiento a puesto las tumbonas gratis para equilibrar el tema de los pedrolos que tienen en las playas" no...Si quieres tumbarte pagas. 





Así que tienes dos opciones, pagar la tumbona a una chica que pasa por allí vestida de calle y que te dice "Son 3€ por tumbona" pero que podía heber sido la vecina que a la que va a por el pan recauda para el pollo.... o no pagar tumbona, y sufrir en silencio durante todo un día mientras no te mueves ni para ir a bañarte. Porque, ¿cómo te vas a quejar si estas viendo un mar turquesa maravilloso mientras el sol pone morenito tu cuerpo, las gaviotas revoloteando cerca, los niños jugando felices en la orilla...? Si bueno...¡Y mi espalda que! ¡Estoy puesta en forma de S haciendo abdominales sin querer solo para que no se me claven tanto los pedrolos de cantera que hay aquí! "Paciencia...que esta noche verás que fiesta...Si te puedes mover...".






Así que después de un día de playa atípico, te vas a ver atardecer a un bar llamado Hula Hula bastante cool lleno de tumbonas de madera y con mucho ambiente y buena música que si te recuerda a Ibiza y piensas "vale vale...ahora empieza lo bueno"

Mientras te mueves un poco al ritmo de la musiquita, te tomas una cerve o un mojito, ves un atardecer espectacular, por que si, los atardeceres en Croacia son increíbles.





Y cuando crees que ya es hora de volver para casa para darte una ducha, cambiarte y bajar a cenar al puerto te coges las chanclas y a tirar.


Te pones cuqui, o medio cuqui porque estamos en plan tiradas mochileras...Cenas pagando un poco mas de lo normal, pero bueno, no pasa nada y te vas a la zona de bares de la isla que están en pleno puerto. Hay un montón de yates impresionantes, enormes y super lujosos. Cantidad de extranjeros, sobre todo americanos, muy arreglados y de bastante postín. 

Entramos en el local mas conocido de la isla "Carpe Diem" donde la música está muy bien y donde se puede beber sin ser totalmente atracado, 10€ el mojito. Hay mucho ambiente y la gente lo está dando todo. El dj es muy bueno y pone canciones que todo el mundo disfruta y baila, unos mejor que otros...vaya fauna...





Y cuando estas tan feliz, dándolo todo, observando a la tropa, bailando, tomando algo dicen, "última canción". "Pero espera espera...si acabamos de llegar..." Mucha marcha mucha marcha pero a las dos de la mañana todo finiquitao...¡¿Y esto es como Ibiza?! Yo no se como será Mikonos pero me da a mi que Ibiza a las dos no cierra...

Así que, con todo el subidón, te subes las escalinatas hasta tu casa, en la parte alta de la ciudad, y te vas a dormir. Lo bueno de este horario es que, aun durmiendo ocho horas, tienes todo el día por delante...

Nosotras aprovechamos para hacer una excursión de un día a una islita muy cerca de Hvar en la que nos habían dicho que las playas eran de arena, nosotras erre que erre con las playas de arena.

Barquita que nos lleva, cruzamos lo que parecía la selva amazónica hasta llegar a unos caminos que indicaban diferentes restaurantes o bares con flechas de madera. Sin saber donde ir, seguimos una de las flechas. 

Resultó que las playas de "arena" no existían, pero había zonas donde las piedras eran mas pequeñas así que era posible que se refirieran a eso...El problema era que las playas que había eran tan pequeñas que estaba hasta arriba todo, hasta el punto que nos recorrimos toda la isla por las playas, y no fuimos capaces de encontrar sitio para las dos juntas...Ya al final, nos pusimos en media toalla cada una, con la sombrilla de los de al lado tapándonos medio cuerpo...Un show...





Pero la verdad es que, poco a poco, se fueron yendo los de a nuestro alrededor y nos fuimos haciendo hueco así que al final pasamos el día tan a gusto tiradas al sol.

Y después, de vuelta a casa en barquita, arreglo, cena y a tomar algo...Tampoco nos podíamos quejar...



Otras entradas que te pueden interesar:


jueves, 8 de agosto de 2013

PRÓXIMA AVENTURA EN UN PAR DE DÍAS: ¡DE RUTA POR LOS BALCANES 10 DÍAS!

El hecho en si de estar viviendo en Roma una temporada ya se puede considerar como unas largas vacaciones pero la verdad es que esta ciudad en agosto...es todo menos habitable... ¡Que calor hace! Es imposible dormir, te despiertas cada hora sudando como un pollo y es que aquí nos pasamos los días rozando los cuarenta grados que se dice pronto pero que es insoportable de llevar, y mira que yo vengo de Madrid que no es precisamente Helsinki en agosto...

Así que, llegando el verano, con ganas de desaparecer de Roma al menos unos días para evitar el calor y haciendo cálculos para ver hasta donde llegaba el dinero ahorrado, este año me he decantado por los Balcanes.

Hacía mucho tiempo que quería ir de interrail por esa zona pero, por h o por b, siempre acababa adelantándose otro destino. Pero este año, dado que tengo menos dinero que uno que se está bañando y que me pilla muy a mano desde Italia, ¡¿que mejor destino?!.

Me voy con una de mis compis de viajes, mi mejor amiga, con la que el año pasado me fui a Tailandia y Malasia y con la que taaaaaaaantas cosas he vivido así que feliz y con ganas de que pasen ya estos tres días para irnos.

Se que nos dejamos muchas cosas por ver y que tendremos que volver porque la zona merece mucho la pena, a pesar de que no es tan popular como debería, pero solo teníamos diez días así que haremos una primera visita para tener una toma de contacto con esta parte de Europa. El itinerario, después de consejos de amigos y gente que ha viajado por allí, es este:

Día 1: Tren Roma-Bari y pasamos el día en Bari porque por la noche cogemos el ferry a Dubrovnik.

Día 2: Dubrovnik.

Día 3: Kotor y noche en Dubrovnik.

Día 4: Parque Nacional isla Mljet, noche en Dubrovnik y bus nocturno a Sarajevo.

Día 5: Sarajevo.

Día 6: Mostar.

Día 7: Split y ferry a la isla Hvar, dicen que después de Ibiza y de Mikonos, es la tercera isla con mas fiesta de Europa, ¡eso espero!

Día 8: Hvar y barquita por los alrededores.

Día 9: Hvar.

Día 10: Split y por la noche ferry a Ancona.

Día 11: Pasamos el día en Ancona y desde allí cogemos el tren de vuelta a Roma por la noche.

Va a ser muy intenso pero vamos a tener un poco de todo. Preciosas ciudades con encanto y sobre todo con mucha historia, el parque nacional que nos han dicho que es una pasada y las playas de Hvar.

Tengo mucha curiosidad sobre estos tres países que vamos a conocer porque la verdad es que no se mucho sobre ellos. No tengo idea de su gastronomía, muy poca de su historia, quitando por supuesto la terrible guerra de los Balcanes que fue antes de ayer..., de sus tradiciones, música...Así que va a ser todo un descubrimiento y estaremos con todos los sentidos muy atentos para no perdernos nada.

Nos han dicho que tanto los chicos como las chicas de esa zona son espectaculares y que nos quedaremos con la boca abierta...Vamos a ver...Ya os contaré.

¡Feliz vacaciones a todos!


Otras entradas que te pueden interesar:





lunes, 22 de julio de 2013

CAMPO DI FIORI, DE DÍA UN MERCADO, DE NOCHE PERFECTO PARA TOMAR ALGO

Originalmente un campo de flores, de aquí su nombre, mercado de caballos un par de días a la semana, lugar donde se realizaban las ejecuciones públicas, mercado de frutas y verduras semanal, son algunas de las actividades que han pasado por esta popular plaza en el centro de Roma.

Aun sigue siendo un centro neurálgico importante, con su mercado principalmente de alimentación y flores todos los días de la semana hasta la hora de comer donde propios y extraños revolotean, algunos comprando, otros solo curioseando, entre los numerosos puestos que ofrecen cosas muy diversas a un precio mas alto de lo normal pero que bien puede ser pagado si se te antojan unas cerezas, unas aceitunas o si quieres llevar algo de pasta de vuelta a casa.




Aceites, vinos, mermeladas artesanales, miel ecológica, frutas, verduras, pasta, frutos secos, dulces caseros, fiambre ahumado...Puedes encontrar cosas muy diferentes pero todas ellas son interesantes. Cada puesto merece la pena, y suelen tenerlos muy ordenados y con una bonita exposición de lo que venden.




Da gusto pasear entre los puestos e investigar que cosas tienen, algunos incluso te darán a probar sus productos, la mayoría deliciosos. Creo que mantiene bastante el aspecto, el trato, y el estilo de los típicos mercados de plaza donde compraban nuestras abuelas, a pesar de estar en el centro de una de las ciudades mas turísticas del mundo...




Otra de las cosas que tiene Campo de Fiori que me encanta, es una heladería en una de sus esquinas que se llama "flor", si, en español...No me preguntes la razón porque no la se...Pero tiene unos helados deliciosos, hechos artesanalmente con unos sabores muy frescos y a buen precio. La forma que tienen de servirte el helado te sorprenderá, es como si lo aireasen para que esté mas cremoso...Y lo consiguen, lo consiguen...




Lo sorprendente de esta animada plaza durante el día, es que por la noche está aun mas animada, ya que Campo di Fiori es un lugar de encuentro de turistas y locales cuando cae el sol para tomar el aperitivo o beber algo en la propia plaza...Ambiente asegurado 365 días al año.

Así que, probablemente, es una de las plazas con mas ambiente de Roma ya que, vayas a la hora que vayas y cualquier día del año, encontrarás gente y cosas que hacer.



Otras entradas que te pueden interesar:






jueves, 11 de julio de 2013

TRES MESES EN ROMA YA, EL TIEMPO VUELA...

Es cierto que Roma es una ciudad extrema, que amas o que odias. Cuando llegué aquí, veía todo de color de rosa, la típica vida italiana idílica y apasionada. Las decenas de estereotipos italianos se mezclan y aparecen a cada paso que das, en cada esquina y tu te sientes en una película de Benigni.

Pasadas unas semanas en la ciudad, vas descubriendo que no todo es tan de color de rosa, te das cuenta del caos de la ciudad, del tráfico, de que cada vez que cruzas por un paso de cebra o semáforo estas arriesgando tu vida, de que el transporte público no es tan bueno como tu pensabas, te acostumbras a ir como sardina en lata en el autobús o a esperarlo por cuarenta minutos un día de diario.

Tus pies empiezan a desear que la ciudad fuera asfaltada en vez de tener esos malditos adoquines que tantas veces te hacen torcerte el pie y que te hacen andar como una torcuata, y eso que yo no soy de tacones...

Por según que zonas, necesitas mucha paciencia y un equipo de rugby para pasar ya que hay ordas de turistas amontonados justo por donde tu quieres cruzar. Y olvídate de que te entre hambre o sed por el centro porque pagarás millones por una simple botella de agua.

Algunos italianos son muuuuy rancios. Te contestan mal o ni si quiera te contestan. Al saludarlos te miran como si fueras un bicho raro y pasan de largo sin hacer ni el menor amago de saludo.

Si tienes algún problema, tardas décadas en solucionarlo porque aquí parece ser que los relojes están prohibidos...Nueve días sin internet por un error de la compañía y unas veinticinco llamadas a atención al cliente me hicieron darme cuenta de esto.

Es en estos momentos cuando piensas "¿donde está la Roma de la que creía estar enamorada?"

Pero cuando menos te la esperas, aparece sonriendo y recordándote que está ahí. Unos niños pequeños jugando en un parque a los que te quedas embobada escuchando como hablan perfectamente ese idioma que tu estas aprendiendo, esa pastelera de barrio que te sonríe al atenderte y te regala un pequeño croisant como bienvenida al barrio a pesar de que ni tu la entiendes a ella ni ella te entiende a ti.

Ese arte por la buena comida, disfrutar de comprar los alimentos, cocinarlos, tomarte tu tiempo para ello, y después saborear cada bocado, sin olvidar esos dulces deliciosos que acaban con tu operación bikini.

Sentirte en el barrio como en casa, que los vecinos o los dependientes te digan "Buona giornata". Descubrir esos rincones tan especiales de barrio donde las cosas cuestan la mitad o menos que en el centro y donde el ambiente es puramente italiano.

Conocer gente nueva y darte cuenta que, igual que hay italianos rancios, también hay italianos muy agradables y divertidos. Empiezas a decir poco a poco frases en italiano y muchas otras veces a pensar e italiano pero, no aun con la suficiente seguridad como para decirlas en alto.

Llegas a casa después de un día duro, abres la ventana porque hace tanto calor que piensas que te va a dar un jamacuco y de repente suenan las campanas de la iglesia del barrio, escuchas los pájaros como salen asustados por el ruido y cuando todo acaba, tu vecina, con la ventana abierta también por el calor, empieza a tocar una preciosa canción al piano que te hace cerrar los ojos y pensar..."¡Que afortunada soy de estar aquí ahora!"

O simplemente, necesitas reconectar con la ciudad, con lo que tanto te gusta de ella, y te vas a dar un paseo por el centro, evitando las zonas mas turísticas o yendo a horas mas tranquilas, y te das cuenta de la belleza de la ciudad en la que vives, de que podrías pasar allí el resto de tu vida simplemente sentada en esa plaza, mirando el Pantheon, traspasando los muros del Coliseo imaginando lo que allí ocurría, cruzando el Tiber hasta el Trastevere y dejándote embelesar por la música de los artistas callejeros...

Entonces caes en la cuenta de que es lo que te llevó a esta ciudad, y no solo lo que te llevó hasta ella, si no lo que te atrapó y aun te atrapa, esa red invisible que te sujeta para que puedas vivir la experiencia plenamente.

Sin duda alguna, Roma, no basta una vida para conocerla. Hoy hace tres meses que llegué pero siento que aun queda tanto que hacer aquí que he decidido quedarme unos meses mas.


Otras entradas que te pueden interesar:





domingo, 30 de junio de 2013

UN DIA EN BOLONIA

Bolonia es la ciudad conocida entre los estudiantes como la Salamanca Italiana. De una gran tradición universitaria, con una de las universidades mas antiguas de Europa, esta ciudad sin duda es una ciudad llena de vida.

Su casco antiguo, el segundo casco antiguo medieval mas grande de Europa después de su paisana Venecia, está lleno de bonitos palacios, fortificaciones y torres fabricadas en el característico material de la ciudad, el ladrillo rojo.





Otra de las características que mas destaca de Bolonia son la cantidad de plazas que hay en la ciudad, y en cada una de ellas encontrarás músico, gente tomando algo en las terrazas, paseando, sentados en alguna fuente hablando...Es es esto lo que mas me gusta de esta ciudad, la vida que tiene.






Algo que me llamó la atención es la gran cantidad de soportales que tiene esta ciudad. Y, como curiosa que soy, al mirar en internet sobre estos, encontré que en toda la ciudad hay un total de 45 kilómetros de de arcadas en sus fachadas, encontrándose aproximadamente 38 de estos kilómetros en el centro. ¡Que pasada!



Otras entradas que te pueden interesar:

Escapada de cuatro días a Capri y la costa Amalfitana

Aprendiendo a hacer pasta fresca italiana

Nápoles y Pompeya, una visita obligada


sábado, 29 de junio de 2013

ESCAPADA CUATRO DÍAS A CAPRI Y LA COSTA AMALFITANA

La costa Amalfitana es conocida como una de las zonas con mas encanto de Italia. A poca distancia de Nápoles, pequeños pueblos encaramados en acantilados, de eternas cuestas y bonitas vistas, van apareciendo según avanzas por la mítica carretera de esta costa, no apta para aquellos que se mareen fácilmente.

La mejor forma de llegar a la costa Amalfitana es desde Nápoles. Desde esta ciudad tienes dos opciones para llegar. Puedes coger un ferry que te lleve a Capri, una de las islas mas bonitas en las que he estado, o puedes coger un tren que te lleva a Sorrento.

Nosotros decidimos escoger Sorrento como campamento base y fue todo un acierto. Se trata de una pequeña ciudad acogedora donde podrás encontrar de todo. Tiendas, bares, restaurantes, multitud de iglesias, playas, buenas comunicaciones con el resto de los lugares que visitar, y el precio y mas asequible que su vecina Positano por ejemplo.



Además, es un lugar tranquilo donde llegar después de las excursiones del día y donde relajarte paseando por sus calles con música en directo, artesanos de las sandalias fabricando sus encargos, pequeñas tiendas de barrio donde venden quesos, el típico limoncello de la zona y cualquier cosa que puedas necesitar.




A Sorrento llega el tren desde Nápoles pero también salen todos los autobuses a los pueblos de la costa y también los ferries así que es un sitio perfecto donde asentarse para comenzar a descubrir la costa.

Los desplazamientos entre los pueblos, por la sinuosa carretera, se puede hacer en autobús o alquilando un coche. Siempre se puede coger también los ferries pero el precio es bastante mas alto.

Nosotras decidimos no alquilar un coche porque es difícil aparcar y además es caro, unos 3-4€ la hora. 

Nuestro primer destino fue Positano y, para conocer la carretera de tan bonitas vistas, decidimos coger un autobús para llegar hasta allí. Sin duda mereció la pena. Los autobuses van siempre llenos y es muy probable que te toque ir de pie, con unas curvas que no puedes imaginar, así que como experiencia está bien pero puede ser un poco incómodo para trayectos mas allá de Positano.

Cada vez que se cruzaban en una curva dos vehículos, uno de ellos tenía que parar, ocasión perfecta para poder disfrutar de las increíbles vistas que esta serpiente nos ofrece.



Al llegar a Postiano, no puedes dejar de mirar mas allá, donde la infinidad de casitas de colores desaparecen y el azul aturquesado comienza a deslumbrante. Lo que mas destaca del pueblo a simple vista es el campanario de la iglesia, muy característico de este pueblo. Después, según vas bajando por sus empinadas cuestas hacia el centro del pueblo, vas descubriendo estrechas calles con escaleras eternas que parecen llevar hasta el cielo. Buganvillas por todas partes.



Y ya que tanto andorretear, abre el apetito a cualquiera y sabiendo que en Italia, otra cosa no, pero hambre no se pasa, nos sentamos a degustar unos platos típicos de la zona a base de marisco y pescado, donde, hasta el plato, estaba recién traído del mar.




Y con las pilas recuperadas, seguimos descendido hasta las playas, y el centro del pueblo donde vamos encontrando mas y mas turistas.




Capri será nuestro destino el próximo día. Es una isla con mucho encanto, muy verde, que destaca por sus bonitas calas. Lo ideal para visitar Capri es alquilarse un barquito que te pare en diferentes zonas de la isla para disfrutar de un chapuzón. Sin olvidarse también de dar una vuelta por el centro de la isla.




Las vistas desde cualquier punto de la isla son impresionantes pero hay un sitio, en el parque mirador donde empieza la Via Krupp, donde tendrás unas espectaculares vistas de I faraglioni.



Si no hace mucho calor y estas medio en forma al menos, te recomiendo que hagas la Via Krupp, un paseo serpenteante por la costa que te lleva hasta la Marina Piccola de Capri desde donde podrás tener unas vistas que te dejarán con la boca abierta.



Es cierto que para pasear por Capri, y ver todos sus bonitos y escondidos rincones, necesitarás tiempo, agua, un gorro y esfuerzo físico, pero merecerá la pena porque es una isla de la que te vas queriendo mas.

Nuestro siguiente destino al día siguiente, fue Ravello y Amalfi. Esta vez también decidimos coger el ferry hasta Amalfi y desde allí coger el autobús hasta Ravello.

Ravello es un pueblecito pequeño con mucho encanto, no tan conocido como el resto pero que merece la pena la visita. Tiene una de las mejores vistas de las zona ya que este pueblo se encuentra aun mas alto que el resto.

Un lugar donde disfrutar de estas maravillosas vistas en una preciosa Villa llamada Villa Cimbrone. Aunque no tuviera las vistas que tiene, merecería la pena subir hasta esta villa porque tiene unos bonitos jardines, un pequeño claustro lleno de encanto que parece sacado de una escena de Romeo y Julieta y unos rincones muy bonitos.


Y, cuando atraviesas parte del jardín, llegas al borde del acantilado sorprendiendote con las impactantes vistas del mar y sus pequeños pueblos. Un lugar relajante donde sentarte nada mas que a escuchar el silencio.



Aun nos quedaba un destino, Amalfi, conocida por su bonita catedral. Unas empinadas escalinatas te llevan hacia sus puertas desde la playa central y al entrar no sabes que hay un pequeño secreto debajo de su primera planta que deberías descubrir....No dejes de hacerlo.



Pueblecitos con encanto, donde sentarte a disfrutar, simplemente a mirar, a ver pasar a la gente, a tomarte un limocello, a descansar... Rincones escondidos de no fácil acceso pero que saben agradecerte tu esfuerzo.

Unos días en la Costa Amalfitana te hacen desconectar del mundo, conectar con el mar, la naturaleza, el placer de comer, de beber, de no hacer nada, eso que todos queremos de vez en cuando.


Otras entradas que te pueden interesar:




martes, 18 de junio de 2013

APRENDIENDO A HACER PASTA FRESCA ITALIANA

Si había algo que me hacía ilusión aprender viviendo aquí en Italia era como hacer pasta fresca.

Si se le pregunta a una persona a la que le gusta comer, que disfruta de la cocina en general y de la italiana en concreto, que tiene un amigo italiano que se ofrece a enseñarle la receta y los trucos de como hacer pasta fresca, si quiere aprender, no hay respuesta mas fácil. ¡Si!

Así que un par de días después de la proposición quedamos en mi casa para ponernos manos a la obra. Pensé que, al ser mi primera vez, sería un poco desastre pero todo fue mas fácil de lo que pensaba.

Los ingredientes son pocos y muy básicos: seiscientos gramos de harina, medio vaso de agua, tres huevos, una cucharada pequeña de sal, una cucharada pequeña de aceite y mucho cariño :)

Lo primero que hay que hacer es una pirámide con la harina.


Hacemos un agujero en la pirámide y metemos dentro los huevos, un poquito de agua, la sal y el aceite.


Después, nos toca mezclar con nuestras manos todos los ingredientes hasta que, poco a poco, se vaya formando una masa. Si vemos que se nos está pegando la mezcla a las manos, ponemos un poquito de harina. Si, por el contrario, vemos que la masa está quedando un poco seca, ponemos un poquito de agua.


Guarreas todo pero ¡es tan divertido!. Te sientes como un niños jugando...Por eso, creo que es ideal para hacerlo con peques. Después de dale que te pego toma que te doy por un tiempo, llegas a una masa uniforme que te llenará de orgullo y satisfacción.


Haz una bola con la masa y métela en un trapo dejándola reposar una media hora o mas en una zona a temperatura ambiente, en la misma encimera de la cocina.


Mientras que la masa reposaba, nos pusimos a hacer la salsa, ragú.

Esto es mas fácil, mezclas un sofrito de apio, cebolla y zanahoria con carne picada, tomate frito, sal, un poco de aceite y vino tinto y los pones a fuego lento a calentar. En una media hora estará preparado, la carne habrá cogido el sabor de todos los ingredientes y la masa ya estará preparada para ser cortada.


Ahora toca lo que requiere mas fuerza y paciencia. Amasar con el rodillo. Tienes que dejar la masa fina y para ello, tienes que rodar el rodillo para todos los sentidos estirando la masa lo máximo. ¡Pero antes! No olvides poner harina espolvoreada en la encimera para que no se te pegue la masa...


Después, tendrás que cortar la masa en dos mitades, para que el trabajo sea más fácil y enrollar cada parte por separado. Haciéndolo así, será mas fácil cortar los fettuccine. Una vez tengas el rollito, empieza a cortarlo finito con un cuchillo sin dientes.


Para abrir la pasta solo tendrás que tirar de uno de los extremos de cada trozo que hayas cortado y así irán saliendo las tiras de la pasta ya cortada.



¡Aun te queda la otra mitad de la masa! Haz exactamente lo mismo hasta tener toda la masa cortada y separada en fettuccine.


¡Pasta fresca hecha! ¿A que no es tan difícil? Receta apta para todos los públicos.

La pasta ya está lista para cocer así que caliente agua y cuando esté hirviendo, pon la pasta en la cazuela con un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva. En cinco minutos tendrás tu pasta preparada para ser devorada. Si a esta, le añades la salsa de ragú...¡Te deleitarás como en el séptimo cielo!


¡Ahora te toca probar a ti! ;)

Próxima receta por aprender....¿Pizza? ¿Tiramisú? Arghghhhgh se me hace la boca agua solo de pensarlo...


Otras entradas que te pueden interesar:

Cosas quiero hacer/ver en Roma

A través de la cerradura: La cúpula de San Pedro y tres países a tus pies

En busca del Papa Paco, conocido también como el Papa Francisco